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La elección de James Bondlun 17 de abril, 2006 - 13:07 |
Estado de ánimo: Molesto Seguridad de entrada: PUBLICO Música actual: Athena - A new religion? |
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No es que el título tenga que ver, precisamente con el contenido de la entrada; es sólo que, la verdad, se me hizo un título propicio. En algún momento de nuestras vidas, escogemos, o pretendemos escoger a una persona que nos acompañará en este sendero que llamamos vida… Pero, lamentablemente, no hay modo de saber que esa persona, es la adecuada. Como anécdota personal, recuerdo que cuando pasé a bachillerato, tuve la “fortuna” de estudiar en una de las escuelas más exclusivas de la ciudad. En esa escuela, me tocó conocer a un sujeto cuyo padre era senador, en ese entonces. El sujeto, como muchos podrían imaginarse, era el clásico Junior con un deportivo estacionado afuera de la escuela, que se metía en cuanto lío podía y que persuadía a la novia (la cual, de muchos, era el sueño mojado de moda en todo el instituto) y sus amigos que, más bien, figuraban en la lista de patiños. En una ocasión, habíammos salido al receso y, cuando yo volvía de la cafetería con mi desayuno, me atrapó en la entrada de mi salón y me preguntó mi nombre. Se lo dije y al no entenderme, preguntó “¿qué?” de modo muy altanero. Se lo repetí. Volvió a preguntar. Después de repetirle cuatro veces y después de darme cuenta que sólo preguntaba por hacerse el gracioso, le contesté: “¿Tienes problemas de oído?”, a lo que respondió: “Te crees muy valiente, ¿verdad, mocoso?”. Y ahí quedó mi primer roce con semejante persona. Mi segunda gran experiencia, tuvo que ver con un torneo interno de fútbol. Mi clase jugaba contra la clase de este sujeto. Como delantero, jugaba un chico de mi salón de complexión muy delgada, que al lado de este simio, lucía como un mono araña… Finalmente y sin querer, mi compañero le cometió una falta que el árbitro no vio. Este sujeto se molestó y le reclamó al árbitro y como no le marcó nada, le propinó tremento codazo en la cara a mi compañero, noqueándolo en el instante. Toda la gente comenzó a hacer disturbios y a gritar. Mi primera reacción fue de enfureserme e írmele encima a los golpes… Tuvieron que separarnos los maestros y ese acto de heroísmo, me costó un reporte cuando el primero en generar la violencia, había sido él, a quien obviamente no le hicieron nada, dada su posición socioeconómica, pero eso no le salvó de que le amenazara y, para no variar, se asustó tanto que, de ahí en adelante, jamás le vi separarse de sus patiños… ¡digo! Amigos… Un año después, me cambié de escuela y conocí a un grupo de chicas con tipo de modelos que, a su vez, me presentaron a una amiga suya igual de hermosa, en una fiesta. Tras esa labor social de plática para obtener su teléfono, sostuve una conversación con ella en la que sólo se la pasó preguntándome si conocía a la mitad de la sociedad de clase alta de la ciudad. Entre tantos “sí”, mi pesadilla comenzó: me preguntó si conocía a este sujeto… Le dije que sí y me dijo “¿no te parece que es muy lindo?”. La primera respuesta que me vino a la cabeza fue “Hello, no soy tu mejor amiga, soy un chico cortejándote, ¿cómo me puede parecer “lindo”?”; la segunda fue: “Aun cuando fuera una chica, un idiota así, no me parecería “lindo” aunque fuera el último sobre la tierra”; pero, mi respuesta fue: “¿Por qué lo dices?”, a lo que me respondió que porque así le parecía. Y basado en mis amargas experiencias con ese tipo, se me ocurrió preguntarle si no se había dado cuenta de la clase de persona que era y de cómo trataba a los demás, a lo que recibí por respuesta un: “No, la verdad, no. Y no sé, pero no me importa pues a mí me trata bien”. Semejante respuesta, me bastó para acortar la conversación y terminarla, por último, con un “adiós, a ver si luego te hablo”. Jamás volví a buscarla. Se me hace, extraordinaria la manera en que, en ocasiones, la concepción bajo la cual el sexo opuesto nos tiene, depende de un libreto mental y de una actuación extraordinaria. Aunque no sé qué es más patético, si que uno mismo lo sepa y lo haga alebócicamente, o que otros lo noten y no pueda abrirle los ojos a quienes no lo ven. Se trata, únicamente, de la exposición, y no imposición de un punto de vista muy personal. Y aunque la discrepancias siempre existirán, si bien siempre seremos algo bueno o algo malo para algunos… no es lo mismo la visión subjetiva que la objetiva, no obstante. [ Enlace | 13 comentarios ] del.icio.us Estrella este post
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