Era una tarde de invierno, cuando caminaba por la calle 69 en esta enorme ciudad, la nieve hacía que mi cabellera luciera blanca y mis manos casi congeladas por el frio dentro de mi saco… caminaba hacía mi casa después de un largo día de trabajo… de pronto resbale y caí de espaldas y pude ver que una mando se extendía para ayudarme, cuando la ví me quedé casi sin respiración; no lo podía creer ¡¡Era ella!!.. después de levantarme opté por invitarle un café, me pidió mi nombre y me firmo un autógrafo… y aquí se los presumo…
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