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El cuento del Gallo Quirico, me acopaño durante los dias de mi niñes y hoy lo escuche nuevamente y esa sensacion matinal de a listarme para ir a la primaria regreso a mi corazon.
Un día el gallo Quirico fue invitado a la boda del tío Perico
Como era muy presumido se arreglo bien las plumas, la cresta y el pico, y se puso en camino.
En medio de una boñiga se encontró a un gusanito, que le dijo: – ¿Adónde vas, gallo Quirico? – A la boda del tío Perico -contestó el gallo. – ¿Puedo ir contigo? – No, no te llevo, gusanito, porque eres muy chiquito. – Quiero ir, gallo Quirico -insistió el gusanito. – De acuerdo, te llevaré, pero dentro de mi buche.
Y de un picotazo, el gallo Quirico se lo tragó, sin darse cuenta de que el pico se manchó.
El gallo Quirico siguió su camino y, como era tan presumido, fue a mirarse en el río.
Al verse, muy preocupado, dijo:
-Con el pico cochambroso estoy horroroso. Buscaré quien me lo limpie bien.
Pasó cerca de una huerta y preguntó a una lechuga:
-Lechuga, ¿querrás limpiarme el pico, que voy a la boda del tío Perico?
-Claro que te lo limpiaré, gallo Quirico, pero antes contesta ¿no habrás visto a gusanito?
Con el mí tiempo no pierdo, si lo he visto, ni me acuerdo.
Y desde dentro del gallo salió la voz del gusanito, que los dejó asustados:
-Lechuga, estoy en el buche del gallo Quirico, que me lleva a la boda del tío Perico.
Entonces chilló la lechuga con ganas de darle una paliza:
-¿Conque querías engañarme, mentiroso? Pues pasa para acá, que el pico te voy a limpiar y sin plumas te vas a quedar.
Casi volando se escapo de allí el gallo Quirico, con la mancha en su pico. Y no paro hasta que se encontró delante de los cuernos de una cabra.
Se recompuso enseguida y le pregunto:
-Cabrita ¿querrás comer la lechuga que no quiso limpiarme el pico para ir a la boda del tío Perico?
-Claro que me la comeré, gallo Quirico, pero antes contesta ¿no habrás visto a gusanito?
–Con el mí tiempo no pierdo, si lo he visto, ni me acuerdo.
Y el gusanito, confiado, habló desde dentro del gallo:
-Cabrita, estoy aquí, en el buche del gallo Quirico, que me lleva a la boda del tío Perico.
Y la cabra, muy cabreada, dijo:
-¿Conque querías engañarme, patrañero? Te vas a enterar con la cornada que te voy a dar.
Y lo embistió de tal manera que el gallo Quirico salió disparado hasta darse contra un palo.
Entonces, medio deslomado, se levantó y le preguntó:
-Palo, ¿querrás pegarle a la cabra, que no quiso comer la lechuga, que no quiso
Limpiarme el pico, para ir a la boda del tío Perico?
-Claro que le pegaré, gallo Quirico, pero antes contesta ¿no habrás visto a gusanito?
–Con el mí tiempo no pierdo, si lo he visto, ni me acuerdo.
Y desde dentro del gallo, de nuevo se oyó:
-Palo, estoy aquí, en el buche del gallo Quirico, que me lleva a la boda del tío Perico.
-¿Conque querías engañarme, embustero? Pues a ti pegaré primero.
El gallo se escapó, rabioso, y llegó a un bosque.
Allí se encontró una hoguera y le preguntó al fuego:
-Fuego, ¿querrás quemar al palo, que no quiso pegar la cabra, que no quiso comer la lechuga, que no quiso limpiarme el pico, para ir a la boda del tío Perico?
-Claro que lo quemaré, gallo Quirico, pero antes contesta ¿no habrás visto a gusanito?
–Con el mí tiempo no pierdo, si lo he visto, ni me acuerdo.
Y desde dentro del gallo se volvió a oír:
-Fuego, estoy aquí, en el buche del gallo Quirico, que me lleva a la boda del tío Perico.
Y el fuego resopló, chamuscándole las plumas, la cresta y el pico:
-¿Conque querías engañarme, tramposo? Pues ahora tú arderás por delante y por detrás
El gallo corría desesperado y cuanto más apura mas se quemaba, pero encontró con la lluvia y le pregunto
-Lluvia ¿querrás apagar al fuego que no quiso quemar al palo, que no quiso pegar a la cabra, que no quiso comer a la lechuga, que no quiso limpiarme el pico para ir a la boda del tío Perico?
-Claro que lo apagare gallo Quirico, pero antes contesta ¿no habrás visto a gusanito?
–Con el mí tiempo no pierdo, si lo he visto, ni me acuerdo.
Y desde dentro del gallo, se oyó finalmente:
-Lluvia, estoy aquí, en el buche del gallo Quirico, que me lleva a la boda del tío Perico.
Y entonces la lluvia canturreó mientras lo mojaba:
-¿Conque querías engañarme, embustero? Pues, para ti, un chaparrón entero.
Empapado y destrozado, llegó el gallo Quirico a la casa del tío Perico.
Llamó a la puerta y abrió la cocinera, que al verlo pensó:
¡Vaya un gallo tan curioso!
¡Dará un guiso apetitoso!
Lo cogió por el pescuezo y se lo llevó a la cocina.
Desplumado y destripado, dio un suculento arroz guisado. Y lo sirvió en el banquete,
Para deleite de toda la gente.
Y así fue como el gallo Quirico participo en la boda del tío Perico
¿Y que fue del gusanito?
Cuando la cocinera puso al gallo en la cazuela el gusanito pudo escapar y las perolas se pusieron a raspar.**
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