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EL CHINO
El Chino
Viernes 12 de Agosto, 2005 Estacionamiento de mi trabajo, 7:45PM. Mi coche había fallado en la mañana, recordé que apenas el miércoles lo había llevado a servicio, para afinación mayor; – una fuga en el cuerpo de aceleración. Me comento el gerente del taller preventivo midas, pero la tenemos controlada, la cambiamos un empaque que estaba en mal estado, ya esta listo, puede pasar por el carro. Recordé, esos momentos mientras el motor hacia el típico ruido de arranque de cualquier motor, pero sin que encendiera, una y otra vez y nada. Chingada ma.. Blasfemé. Medite por unos segundos mi situación, apenas había empezado a fallar en la mañana, de nuevo, y ahora no encendía, eso no lo había hecho el carro, fallar si, pero no arrancar. Abrí el cofre del auto, destape la tobera del filtro de aire, (afortunadamente, me fije como lo hacia uno de los mecánicos en el taller) y encontré de nuevo liquido refrigerante chorreando desde el cuerpo de aceleración. Hijos de la rechingada- blasfeme de nuevo, -no puedo creerlo, apenas me deje de verlos un segundo, y encontraron el tiempo, para dejar el carro como estaba antes. Pero me las van pagar los… a veces hasta yo me sorprendo de la cantidad de maldiciones y groserías que puedo decir en una sola oración.
Cerré el cofre, – ya nada se puede hacer, me sentencié a mí mismo, bajé del cuarto piso del estacionamiento, donde tengo asignado mi cajón y entre de nuevo en el edificio de la empresa para la cual laboro, de pura suerte, me tope con Mayela Soto Maye, para los amigos, -Que onda, ya te vas? me preguntó, – Si, atravesé hasta acá, para tomar un taxi le respondí, enseñándole las manos grasientas, por haber agarrado tantas piezas del motor. Que paso? Se te descompuso el carro, no te preocupes, yo te doy un ride- me animo con una sonrisa de confianza. bueno, por lo menos hasta donde tú vives, ya de ahí tomaré un taxi. Maye, vive a por lo menos la mitad del camino de entre nuestro trabajo y mi casa, así que para llevarme se desviaría mucho, pero aunque discutí este asunto con ella, no logré convencerla y se ofreció a llevarme hasta la puerta de mi casa. Mayela es una de varias amigas, que hice recién entre a trabajar en el Banco, hace ya, mas de un año, es alta y delgada, de hecho su altura, le ha heredado una espalda una tanto arqueada hacia el frente, me imagino, a consecuencia de tener que relacionarse con personas mas bajas que ella. Es de tez blanca, cabello castaño oscuro, alguna vez teñido, pero de hace tiempo. En general tiene una bella figura. Es simpática en su forma de ser, muy risueña y alegre para una mujer de 26 años, que al día de hoy, no tiene novio, debido principalmente, a que cortó con el tipo con el que llevaba una relacion de cuatro años, pero que nunca le propuso matrimonio. Mira, lo corté porque nunca se animó, vas a ver que en menos de unas semanas, se arrepiente y vuelve conmigo, y me veras con anillo en mano.- Profecía que alguna ves me contó Maye, pero que al menos, unos tres meses después, no se ha cumplido. Pero bueno, después de una ligera desilusión, después de casi seis meses, una leve, muy leve amistad ha quedado, la suficiente, como para no sentirme incomodo por el hecho de que una mujer, compañera de mi trabajo, me lleve a mi casa, porque mi coche esta descompuesto, en la azotea del Estacionamiento del Banco. Me despedí de ella, sin mas tramite, salí del vehículo aun en marcha y la vi alejarse, es la primera vez que bienes a mi casa, verdad creo haberle dicho, entre tanto que platicamos durante el camino. Lo que paso aquella noche, será motivo para otro comentario, no me quiero desviar del curso de los presentes acontecimientos.
Pero, talvez si me desvíe un poco solo para contestar una pregunta que interroga mi cabeza. ¿Porque una leve amistad?, a que me referí. Bueno, de hecho, Maye y yo estuvimos saliendo por un tiempo, ya saben, a cenar, al cine, al antro, etc. Esto ocurrió, entre Octubre del año pasado y Febrero del presente. Todos los días no hablábamos por teléfono, mas o menos media hora antes de la hora de salida, y charlábamos por alrededor de cuarenta minutos a una hora. Su trabajo, le impide salir a la hora indicada de salida, siempre se queda por lo menos una hora mas, (cuestiones operativas del Banco, que aun no entiendo bien) En aquel entonces, no me preocupa el salir tarde, ya el gimnasio me quedaba exacto para llegar, por lo menos a las 8:30 PM y quedarme solo una hora. Aunque yo sabia que Maye tenia novio, el hecho de que saliera conmigo y se quedara tanto tiempo platicando y además comiéramos juntos, de alguna forma me convenció de que ya no tenia novio. Que iluso, que inocente me vi, todo por no preguntar antes, todo por no querer saber la verdad. Cierto día frío de febrero, -quiero decirte algo muy importante Maye, tienes cinco minutos, será rápido. le había comentado por teléfono apenas en la mañana. Comentario que por cierto, la tuvo intrigada todo el día, hasta que llego la hora de salida, y me dispuse, como desde hace tiempo acostumbraba, a acompañarla hasta su carro (un SEAT Cordoba 2005, negro) ya adentro de su auto, al amparo de la temprana noche invernal, le declaré que lo que sentía por ella, y me anime a asegurarle que ella se sentía igual por mí, le pregunté por fin si seguía con el tipo, que en un par de ocasiones le oí mencionar, Orlando A pa nombrecito alguna vez bromee con ella al respecto. En ese momento, me enfrié mas de lo que los 13° C que imperaban aquella noche, podrían haber logrado. Si lo había notado, pero veras, yo si tengo novio, se que no habló mucho de él, porque no tengo una buena relación, es muy problemática, pero al fin, es muy larga. no percibí nunca que su voz se entre cortara, no al menos como la mía, al hacer mi confesión amorosa. No puedo decirte que me esperes, porque no seria justo, tal vez corte con Orlando, pero talvez me case con él, a mi edad no puedo darme el lujo de terminar así porque si. Su declaración de rechazo me dejo frío, creo que ya dije eso, lo que no he dicho, es el súbito calor que trepó por dentro de mi ser, desde el estomago hasta la cabeza, al grado de sentir hasta la nariz caliente y leves gotas de sudor rodeándome la base del cuello. ¿Ira, Colera, Rabia? O tal vez, vergüenza, decepción, sentimiento de estupidez? No lo se, hasta hoy lo ignoro, pero absurdamente le pregunté a manera de contestación: -Entonces, ¿Por qué salías conmigo? Que inocente, hasta tú, que nunca has puesto el cuerno, lo deducirías en un segundo. Sale contigo, porque el otro güey no la saca a pasear, pero esta esperanzada en que se casará con él, mientras tanto, a quien le hace daño, saliendo con alguien mas, mientras Orlando no se entere, ¿Cuál es el problema?, el problema, es sin lugar a dudas, que puede, tal vez, solo tal vez, partirle el corazón a alguien mas, alguien… como yo.
Sábado 13 de Agosto, 2005, Mi habitación, 7:30AM. El televisor se encendió estrepitosamente con uno de tantos videos que el canal del MTV, pasa por la mañana, cuando no hay mas programación. La verdad, no recuerdo que video era, porque lo único que hice cuando el ruido de la música me despertó, fue tomar el control remoto, que dejo siempre al alcance de mi mano, en uno de los dos burós que rodean la cabecera de mi cama, oprimí el botón indicado y apagué la tele. Que mas da, levantarse media hora antes o media hora después, al fin y al cabo el Taller esta cerrado y lo abren hasta dentro de una hora con este argumento mental, me convencí de seguir dormido, aunque ya no como antes, siendo aproximadamente las 8:20AM, me levanté de la cama, me puse unos Shorts, (duermo en puras trusas), quite el seguro de la puerta de mi cuarto, y sali con rumbo a la cocina, abrí el refri y tome una de dos botellas de Cocacola, de dos litros, de la cual me servi un poco en un vaso y tomé, Eso será suficiente para regresarme al mundo de los vivios, pero no lo suficiente como para agrandar mas mi ulcera péptica, si es que tengo alguna no suelo tomar refresco, a tan temprana hora de la mañana, pero confío mas en el agua purificada que contiene, que en el agua de la llave, que por cierto, esta mas caliente, que lo que pude hallar en el refrigerador para tomar.
Ya con un poco mas de ánimos, regresé a mi cuarto y de los pantalones que traía puestos la noche anterior, saqué un pequeño papel cuadrado, color amarillo, de esos de la marca Post-it, en el cual anoté un teléfono y un nombre 83-76-50-56 Fernando Rosiles, Serafín Peña 427 Norte, entre Carlos Salazar y Treviño esos datos me los proporcionó mi tía, ayer por la mañana, cuando le marque a su celular para comentarle la falla de mi carro y pedirle de favor me recomendará a un mecánico de confianza, por lo que después de reprenderme por el reiterado mal funcionamiento de mi automóvil, me pidió que tomará nota. Es un amigo mío de muchos años, sus hijos manejan ahora el taller, pero él estará presente cuando lleves tu carro, pero debe ser mañana (el sábado) muy temprano, abren a las 8:30AM, esta en el centro, se puntual.- pues no podré ser puntual, si nisiquiera pudo llevar hasta allá el carro, pero no importa, si son buenos mecánicos, seguro que podrán echarlo a andar. Taller Rosiles, habla Laura, buenos días- me contestó una voz de una mujer, no deseo calcular su edad, porque para eso de calcular edades solo escuchando la voz de una persona por teléfono, soy muy malo. Me comunicas con el señor Fernando Rosiles, por favor-, A si, permítame un momento. Después de unos momentos, me contestó la voz de un hombre, por cierto, un tanto malhumorado, por el tono que utilizó, y ya después de las presentaciones de rigor, le expuse mi problema. Pretendía llevar mi auto hoy en la mañana, como mi tía habia quedado con usted, pero tuve un contratiempo, el auto no enciende, da marcha, pero no arranca, me pregunto, si es posible que yo llegue hasta su taller y alguno de sus mecánicos me acompañe a ver si podemos encen…- me interrumpió, antes de que pudiera terminar el enunciado. Nosotros no salimos fuera- rápidamente, mientras seguía chachareando el tipo, mi personalidad correctora de la ortografía, la gramática y la retórica, detecto el pleonasmo empleado, por sujeto altanero que tenia al otro lado de la línea telefónica, pero afecto a la cortesía que presumo ante los extraños, no hice comentario alguno al respecto. ...tenemos por lo menos, tres años de no salir fuera de nuevo. para revisar el coche, se necesita una herramienta especial, la cual no puedo sacar de taller, no se puede revisar un auto fuera del taller, mejor háblale a una grúa, al cabo el seguro te brinda dos gras al año, y me lo traes.- Solo alcance a explicarle que debido a que mi auto, yacía en un cuarto piso de un estacionamiento casi in accesible para una camioneta, con mayor razón, para una grúa. Pero fue inútil, solo me respondió que no hacia falta meter la grúa, que era mas fácil sacar el auto puchandolo (su léxico seguía sorprendiéndome, ya que su ignorancia no respaldaba su prepotencia) hasta la salida y luego, ya en la calle, subirlo a la grúa. Claro que omitió el pequeño detalle, de que no todos los operadores de grúas automotrices, de la ciudad, estarían gustosos y dispuestos a ayudarme a empujar un automóvil de 4 metros de largo, 2 de ancho, con un motor de 6 cilindros y 3.8 Litros de capacidad. Completamente apagado, por el estrecho corredor de cuatro niveles. Pero claro, con la suerte que me cargaba en esos momentos, lo mas seguro es que me toparía con la mas excelsa de las almas del señor, interpretando en esta ocasión aun buen chofer de grúa. Ya ni quise discutirle el hecho de que unas pinzas y un desarmador y talvez una llave de tuercas, no eran catalogadas por el común de la gente como herramientas especiales ni siquiera me atreví a enfatizar el hecho de que hablaba de parte de una amiga de muchos años y por lo tanto, merecía de un trato diferente. Así que resignado y un tanto encabronado, descarte la posibilidad de la grúa casi de inmediato, no porque mi seguro tenia por lo menos 10 días de haber expirado y por eso no podía hablarle, para que me enviaran una grúa, sino porque seguir discutiendo con el imbécil, falto de tacto e ignorante de la frase Al cliente lo que pida seria un mal gasto importante de energía que requería para resolver mi propio problema. Así que, sin mas, le proferí mi muy acostumbrada De todos modos, muchas gracias-, como sentencia final, a la cual me contesto, evidenciando una vez mas su prepotente ignorancia, Ándale- Colgué el teléfono.
Fúrico, no preste atención a lo que mi madre me decía, ni acerca del tiradero que tenia en mi cuarto ni del interrogatorio que me hacia de los pormenores de mi vehículo. Cálmate, tienes que enfriarte la cabeza, así no puedes pensar correctamente lo que debes hacer- Me reprimí con este pensamiento. Después de un corto paseo, de la estancia a la cocina, de la cocina al mi cuarto y de mi cuarto de nuevo a la estancia, y no sin antes, de mala gana, darle una somera explicación a mi mamá y aguantarle el sermón acerca de mi actitud y sus bien intencionados consejos para resolver mi problema, pero inútiles al fin; tome el teléfono y le marque a mi padre. Oye, se me quedó el carro en la oficina, al parecer el agua del radiador se esta filtrando hacia los pistones, por el cuerpo de Aceleración. Le explique rápidamente, El cuerpo de que? me interrogó. la entrada de aire al motor, vaya, para que me entiendas. Ah, bueno, pos bueno, ahí voy por ti, nomás dejo a tu hermana en la oficina de tu cuñado. Fin de la conversación.
Después de cómo tres horas y media, llego mi papá por mí, sin mucho saludo, subí al chevrolet cavalier 95, blanco que conduce. En el camino, mientras no prestaba atención a la explicación que mi padre me hacia acerca de las posibles fallas del coche, inspeccione el estado de su propio auto, el clima siempre esta encendido, pero él siempre trae su ventana abajo, con razón, con lo que fuma, se asfixiaría en su propio humo, toda parte del interior: asientos, tablero, descansa brazo, respaldos, tiene una capa de ceniza de cigarro, la peste a cigarro impregna todo el interior. Todo esto, esta aderezado con un montón de papeles apilados en el asiento trasero, cubiertos también por el manto del polvo grisáceo, imposible de eliminar con la mano, ya que debido a su composición, prácticamente mancharía el punto sobre el que, al contacto con la mano, se oprimiera un poco la ceniza. El tablero llamo mas mi atención, ese modelo, cuenta con una pequeña repisa entre la guantera y el borde superior, en donde mi padre, en un animo de desorganizada acumulación de objetos, tenia atiborrado de mugres Lastima de carro, bueno, cada quien su mugrero- Después de ser despachados sin ninguna esperanza de hacer efectiva la garantía, porque la afinación no tenia nada que ver con el problema del carro, tal como lo señaló el administrador del taller Midas (yo ya lo sabia, pero no puedo contradecir a mi padre, quien me obligo a ir a dicho taller antes que nada), llegamos por fin a un taller mecánico, ubicado atrás del estadio del TEC, en donde el sujeto encargado al perecer conoce a mi padre de tiempo atrás, le explique de nuevo el problema de mi carro. No!!, no ese problema es el que tú crees que tiene, pero no, puede ser algo mas grave, puede que los anillos ya estén reventados, puede que el catalizador este tapado!!!- Con todos los aspavientos que hizo, seguidos de ademanes y señalamientos a modo de ejemplo que hacia entorno al motor de un Chevy Monza 2004, con mas o menos el mismo problema que mi coche; aunado a que su negativa ficta de acompañarnos a inspeccionarlo directamente y parafraseando al idiota que me contesto el teléfono en la mañana, acabo con mis esperanzas de encontrar un mecánico decente, con estas palabras: una grúa, súbelo a una grúa y tráemelo, aquí te lo checo, y te digo que es el problema le prometimos falsamente que le llevaríamos el carro y nos retiramos. Por cierto, como dato curioso, algo parecido me dijo el gerente de Midas, si logran prenderlo, lo mas seguro es que no se apague, talvez humee un poco, y no dará mucha velocidad, pero lograran traerlo y aquí lo revisamos y le diremos, exactamente, cual es el problema- Como si no debieron haber hecho eso desde un principio, eso si, me cotizo todas las reparaciones que requiere el auto, en ocho mil pesos; por favor. Pero si no logran encenderlo, el seguro te permite dos grúas al año, márcales y que lo traigan aquí.
Tres mecánicos, de tres estratos diferentes de la industria del mantenimiento automotor, no pueden estar equivocados, ese auto, solo saldrá del estacionamiento con fuerza bruta humana y Será transportado de ese lugar a bordo de una plataforma. ¿Quién de los tres seria el ganador de mi corazón y confianza? Haciéndose acreedor al privilegio de inspeccionar y encontrar el desperfecto de mi coche y arreglarlo, cobrando por tal evento, una sustanciosa cantidad de dinero, que dicho sea de paso, no poseo de momento, o al menos, dinero que no esta presupuestado para reparaciones automotrices.
De nueva cuenta en las calles de la ciudad, ahora nos dirigíamos a un taller conocido, en donde unos meses atrás, el dueño había cambiado una pieza de mi vehículo, la cual fallo al cabo de un tiempo, por falta de dos miserables tornillos que no colocó bien en su lugar y que con el movimiento del motor, fueron aflojándose y cayeron después.
En la colonia Chapultepec, en una calle pequeña que concepta con la avenida que lleva mismo nombre que la colonia. En los linderos de Monterrey y Guadalupe, se encuentra ubicado un pequeño terreno baldío, que si no fuera por un techo de teja de lamina galvanizada, ya oxidada por el tiempo y un par de autos viejos y desmantelados en el interior y un rotulo en la pared de ladrillo de cemento (block) del frente del terreno que informaba al público Taller Mecánico nadie diría que se tratara de eso, mas bien, de no contar con el improvisado letrero, todos dirían que se trata de un terreno baldío mas, en donde el dueño encontró un cementerio perfecto para un par de autos chatarras. Una inspección mas a detalle, revelaba un montón de piezas de carros, tiradas por todo lo ancho y largo del terreno, en la entrada (si se le puede llamar así, al pedazo faltante de la barda, que a simple vista se puede ver, fue derrumbada a golpes, por lo irregular de la orilla de la pared), se encontraba un viejo Chrysler Spirit 90 o 91, con el cofre abierto, como un paciente mas esperando que un dentista le inspeccionara la boca y diera el diagnóstico preciso. Ahí esta el pinche Chino huevon- alcance a entenderle a mi padre, mientras estacionaba el Cavalier en doble fila.
El Chino, Apodado así, gracias a su cabellara negra y rizada como la de Hugo Sánchez, en sus días en el Real Madrid (aunque nunca sabré porque a ese tipo de cabello rizado, se le denomina chino si del millón y tantos que son los pobladores de aquel país asiático, no existe ninguno con un solo rizo en su cabezas, pues todos son por herencia genética, de cabello lacio, a lo mucho con alguna mínima ondulación, esto es un enigma) es una persona mas bien baja de estatura, con gruesos brazos y delgados antebrazos, como cualquier otro mecánico que ha pasado muchos años de su vida apretando y desapretando tuercas y tornillos, utilizando para ello, solo la fuerza que puede producir la rotación de su muñeca; moreno, con la cara curtida por el sol y adornada por un bigote al puro estilo norteño. Su uniforme se reducía a una playera cuya leyenda impresa ya casi no podía leerse y un pantalón desgarrado en la parte superior de las rodillas, al parecer de tela de gabardina, ambas piezas, cubiertas por una espesa capa de grasa, aceite y tierra. Como todos los mecánicos que se jacten de serlo, tenia las manos igualmente sucias, encalladas y rasposas. Su voz, mas bien, su forma de hablar era regiomontana, pero con tendencia guadalupense; un estilo de hablar que solo los que vivimos aquí podemos distinguir. En esta región, no importa la clase social a la que se pertenezca, el máximo de groserías que se emplean en una conversación con personas extrañas y solo después de un pequeño sondeo en de susceptibilidad de la contraparte, se reducen a cabron, los verbos chingar y fregar, las demás no se empleen, sino hasta en la más estrecha de las confianzas, o debido a la completa ausencia de educación. Esto lo aclaró, ya que no reproduciré el lenguaje empleado por el Chino, me remitiré únicamente a señalar que para su evidente falta de alfabetización, el Chino me pareció una persona bastante honrada y sencilla.
Oye Chino. Con esto, empezó mi padre de nueva cuenta la explicación acerca del problema del carro, se le explico el cambio en el empaque, a lo cual respondió con un, a mi parecer, muy preciso A chinga, chinga, y porque no le checaron de una vez, todos los empaques, que chingones como lo anticipe, es muy cierto lo que dijo, pero inocente. Si Chino, no se hizo, pero lo que queremos es a ver si nos acompañas, tu que le sabes, para que lo eches a volar (el carro) y te lo puedas traer aca al taller para que le eches de trancazos.- Así le confesó mi papá sus intenciones al Chino. Como dije, no importa el estrato social, siempre puedes comunicarte del mas bajo al mas alto nivel, sabiendo utilizar los coloquios adecuados. Al fin el Chino acepto acompañarnos. Mientras lo esperábamos a que agarrara la herramienta especial que necesitaba (una llave de tuercas tipo dado, un par de desarmadores, y una especie de palanca para desapretar bujías) mi padre puso a prueba mis conocimientos de Derecho, después de una larga y tediosa explicación, y una serie de preguntas acerca del valor jurídico de dos actos distintos, dependiendo de la autoridad ante quien se hicieran, le di una respuesta que no quería escuchar y termino por dar por valida su propia explicación. No le discutí, como dije antes, no puedo llevarle la contra. Por fin, los tres nos dispusimos a ir rumbo al banco, para no hacerlos subir a pie los cuatro niveles del estacionamiento, pedí permiso a los guardias, para que nos dejaran pasar, ya la tarde de ayer había dado aviso a uno de ellos, precisamente con quien me entreviste de primero, y quien me autorizo a entrar, con la condición, de que sacaríamos de ahí el carro ese mismo día. Subimos por las rampas, uno a uno los niveles, hasta llegar a la azotea; ahí, en el cajón numero 169 yacía estacionado mi automóvil, un Ponthiac Boneville, blanco 1995, versión de lujo, según la especificación de la factura. Asientos de Piel, transmisión automática, sonido Bose de Agencia, aire acondicionado, rines deportivos, cola de pato. Seis cilindros que lo aceleran de 0 a 100k/h en 11.5 segundos. Que mas se puede pedir, simple, que funcione como debe, nada mas.
- Arráncalo. me ordenó el Chino, a lo cual obedientemente accedí pero de mala gana, pues mi curiosidad innata me llamaba a observar, mientras el Chino, diagnosticaba el problema del motor. Después de varios intentos infructuosos, por fin dio con el problema, las bujías estaban mojadas. Gracias a la fuga, los pistones, por lo menos uno o dos, absorbieron por completo el liquido refrigerante del sistema de enfriamiento, y en estos momentos, el Carter del motor debía ser un corroboración mas de que el agua y el aceite no se mezclan, una especie de alberca grasienta y húmeda. Mi cabeza no dejaba de palpitar, me rondaba la idea mítica, Cuando le entra agua al motor, se echa a perder ya no tiene reparación. Cuantas veces no se ha escuchado esta declaración. Yo, por lo menos de tres personas distintas. Dios mío, estoy frito, sin carro, sin dinero, sin seguro, sin esperanza. El Chino saco de entre sus herramientas, unas tres bujías, al parecer usadas, pero en buen estado, desatornillo, las tres de enfrente del motor, en V Paralela, y me las dio en la mano, una a una, – Aunque no detecté el olor a refrigerante y la sensación que proporcionaba el liquido que impregnaba las bujías, era el de una mezcla de gasolina y aceite. El Chino no dudo en aseverar que por lo menos una de las tres estaba mojada. Las cambio al fin por las secas y me ordeno de nuevo que le diera marcha al coche. ¡Encendió a la primera! Después de darle un par de acelerones, observamos como el coche se transformaba momentáneamente en una maquina de vapor. Debido a que el radiador estaba casi vacío, debimos hacer una pequeña escala en el tercer nivel, en donde ayudados por una cubeta, de las que los lavacoches usan para su trabajo, llenamos de nuevo los niveles del radiador. En ese momento, las ultimas recomendaciones. Lo puedes usar el fin de semana, solo afloja la tapa del radiador un poco, para que no haga presión- me aseguro el Chino; pero mentalmente, esgrimí un alegre hasta crees, que lo voy a mover así – No creo que lo use, pero si te lo llevo el lunes, ¿En cuanto crees que me salga la reparación? mira necesito, checarlo bien, pero una vez que sepa cual es el problema, tu jefe (mi papá) sabe que cobró barato. En eso mi padre, interrumpió mira llévatelo a la casa, al cabo el Chino, ya se esta preparando para ver el fútbol, no tiene caso que lo lleves ahorita, mejor el lunes ya veras tu, yo me llevo al Chino y le doy una lanita ahí por el favor. No contradije a mi padre, sin embargo, súbitamente, me llegó la curiosidad de saber el nombre de este peculiar personaje, El Chino, pero era demasiado tarde. Ya se alejaban en el Cavalier. El regreso a casa fue un tanto estresante, el carro seguía tironeándose, seguramente, a la inusual mezcla de gasolina aceite y refrigerante que imperaba dentro del motor. Realmente me dolió darle ese trato al coche. Pero no había otra opción. Al fin llegue a casa, metí el coche a la cochera. Apague el motor, confiando en que algún día, no muy lejano, volvería a escucharlo encendido de nueva cuenta. FIN
Aventura
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