EL INTELECTUAL, ESE GRAN DESCONOCIDO
“Sin duda existe algún planeta lejano del Universo donde se da vida inteligente. La verdadera pregunta que debe contestar la ciencia es si existe vida inteligente en la tierra”.
En multitud de ocasiones me he encontrado, y al poco echado a temblar, la mayoría de veces con razón cuando encuentro cualquier artículo de opinión, manifestación pública o teoría peregrina que comienza con el título de “Los intelectuales…”, “Decenas de intelectuales…”, “El mundo de la intelectualidad…”, etc.
Porque ¿Quiénes son los intelectuales? ¿Qué condiciones hay que cumplir para serlo? Que se sepa dentro de la oferta de estudios de las universidades españolas no hay ninguna carrera ni superior ni técnica de Intelectualidad. Entonces ser intelectual, ¿en qué consiste? Si consiste en pensar, todos somos intelectuales, en mayor o menor medida. No debe ser un oficio ni una vocación porque no conozco ningún adulto que viva de ser intelectual (si muchos que viven de ser caraduras que van de intelectuales), ni tampoco ningún niño que de pequeño diga: “Papá, de mayor quiero ser intelectual”.
Podríamos pensar que ser intelectual significa tener estudios, y si puede ser una carrera, mejor, pero el porcentaje de imbéciles y/o de gente sensata es prácticamente el mismo entre los licenciados en Filosofía , los Ingenieros Técnicos en Informática y los torneros fresadores de primera. ¿Será que para ser intelectual hay que recorrer un tortuoso camino iniciático que consiste en leer a Platón, Rimbaud y Kafka en lugar del Marca y el Pronto, amar a Sófocles y Empédocles en lugar de a Maripili o Manolín, y escuchar a Schumann y Grieg en lugar de a los Mojinos y a Alejandro Sanz? No sé, no sé, algo debe ser…
Después de darle vueltas y más vueltas, me viene a la cabeza que a lo mejor resulta que los intelectuales lo son porque son más listos y su opinión está por encima de la de los demás mortales, pero a poco que investigo resulta que hay intelectuales de izquierdas, de derechas, intelectuales pacifistas y otros defensores de la guerra preventiva, etc. Y si nos remontamos a la historia hasta los ha habido que han defendido el holocausto nazi. Esto de los intelectuales es como cualquier escalera de vecinos, hay de todo, y para todos los gustos.
Por fin me doy por vencido, y creo que simplemente esta gente intenta recubrir su opinión de un cierto halo de respetabilidad que tiene solo por el hecho de que es la opinión de alguien, pero no por que sea Profesor Asociado de la Universidad de El Cairo, o Asistente Primero del Asistente Segundo de Julio Cortazar. Su opinión no es más válida que la de cualquier otro (mañana podremos leer en cualquier periódico como 201 intelectuales piden el sí a la Constitución Europea), sea para valorar una película de cine, un cocido madrileño o un sarao en Benalmádena. (Francisco Navarro González )