Tengo un sueño para dos
con boletos de partida,
recepción de bienvenida
y con cómoda estación.
Tengo un sueño de primera,
de viajeros y de mundo,
tengo un sueño que te espera,
es un sueño con el tuyo.
Viajaremos por tus mares
para atardeceres vivos,
formaré una densa niebla
para quedarme contigo.
Pasaremos a tus voces,
a tus despertares fríos,
comeremos de los golpes
que nos preparó el camino.
El descanso en la arboleda
de tus tiempos concluidos,
el desayuno el fruto fino
de tus ojos que se quedan.
Tomaremos este tren,
que es el tren de la esperanza,
dejaremos este andén
para volar en el alba.
Y será más largo el día,
menos breve atardecer,
ya no habrá más despedidas
ni te dejaré de ver.
En la mañana tu mirada
para darme fortaleza
y quitarme la pereza
que me dé la tierra andada.
En las tardes tu sonrisa
que me cubra como brisa
para darme la dulzura
que es mirar la boca tuya.
Es un sueño que te busca,
que te quiere y pertenece,
es un sueño de nosotros,
es un sueño que enaltece.
Tengo un sueño para dos
sin boletos de regreso,
resguardado en un cajón
para dártelo completo.
Pablo Galindo. Abril de 1999