"Cuando estaba yo en mi causa primera, no tenía a Dios...; me quería a mí mismo y no quería nada más; era lo que quería, y quería lo que era, estaba libre de Dios y de todas las cosas... Por eso suplicamos a Dios que nos libre de Dios, y que concibamos la verdad y gocemos eternamente de ella, allí donde los ángeles supremos, la mosca y el alma son semejantes, allí donde yo estaba y donde quería eso que era yo y era eso que quería..."
Meister Eckhardt, sermón Beati pauperes spiritu.