Demasiado Amor...
-Si hemos de hacer pendejadas, hagàmoslas -dijo- como la gente grande.
Lo llevò al dormitorio y empezó a desvestirse sin falsos pudores con las luces encendidas. Florentino Ariza se tendiò boca arriba en la cama, tratando de recobrar el dominio, otra vez sin saber què hacer con la piel de tigre que habìa matado. Ella le dijo: No mires. El preguntò por que sin apartar la vista del cielo razo.
- Porque no te va a gustar- dijo ella.
Entonces el la mirò, y la vio desnuda hasta la cintura tal como la habìa imaginado. Tenìa los hombros arrugados, los senos caìdos y el costillar forrado de un pellejo pàlido y frio como el de una rana. Ella se tapò el pecho con la blusa que acababa de quitarse, y apagò la luz. entonces el se incorporò y empezò a desvestirse en la oscuridad tirando sobre ella cada pieza que se quitaba, y ella se las devolvia muerta de risa.
Ella no habìa oìdo nunca decir que èl tuviera una mujer, ni una siquiera, en una ciudad donde todo se sabìa inclusive antes de que fuera cuerto. Se lo dijo de un modo casual, y èl le replicò de inmediato sin un temblor de voz:
- Es que me he conservado virgen para ti.
Ella extendiò la mano en la oscuridad, le acariciò el vientre, los flancos, el pubis casi lampiño. Dijo: Tienes una piel de nene.
Luego diò el paso final: lo buscò donde no estaba, y lo encontro inerme.
- Esta muerto- dijo el.
" Demasiado amor es tan malo para esto como la falta de amor "
Saludos Pollos.
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Han escrito 1 comentarios de «Demasiado Amor...»
karen
Miércoles 28 de noviembre, 2007 12:47.-
Oh!, una pequeña probada de la famosisima obra “El amor en los tiempos de colera” nop?


