¿Tienes una cuenta? identificate: Usuario Contraseña o puedes obtener una gratis.
[ Escribo sobre... ]

Nota aclaratoria

mar 02 de diciembre, 2008 - 11:33 Seguridad de esta entrada: PUBLICO

Con respecto al último post, yo celebraba en grande el RECHAZO a la ley que PROHIBE a los homosexuales adoptar niños. Es decir, se rechazó una prohibición. O sea que no se prohíbe más. La negación de la negación es una...

Lo escribo porque al menos dos personas muy importantes en mi vida me preguntaron por qué no estaba yo de acuerdo con que las parejas homosexuales adopten niños... MEEEHHHH....

Celebro, nuevamente, que se rechacen leyes idiotas. Leyes de prohibición de derechos a quien lo merece. Lo celebro, aunque sea una celebración a solas...



[ Enlace | Tres comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Lo cotidiano y lo admirable

mar 25 de noviembre, 2008 - 14:48 Seguridad de esta entrada: PUBLICO

Siempre que me agobian las tareas pendientes es cuando me doy más tiempo para leer las noticias.
Es una rebeldía que no entiendo, pero ni falta que hace.
Hoy, en los Estados Unidos, se rechazó la ley que prohíbe a los homosexuales adoptar niños. Un paso pequeño para el hombre, pero un paso enorme para la humanidad. Habría que celebrar, y con el antojo que tengo de brownies o pastel…

 

Y claro, en Florida, un estado calificado como conservador… habría que preguntarle a las chicas en minibikinis que por las noches se convierten en lagartijas. A las cincuentonas que se broncean bajo un sol que calienta, pero nunca como en Acapulco. Y nunca broncea como una cama de rayos ultravioleta (¿son ultravioleta?). Pero el aparador es lo importante.

Nunca he estado en Florida, y la verdad es que no tengo ni ganas. Pero me autonombro fan de ese juez que ha rechazado esta ley absurda, y fan de ese hombre que ha adoptado a sus dos medios hermanos pequeñitos. Son gestos que la humanidad debería premiar en lugar de castigar.
Por otro lado, esta tarde una mujer celebra el día de la no violencia contra las mujeres con una exposición de pintura. No es algo que me muera por ver, pero es como… como solidaridad de género. No sé si pueda ir, al final, pero sé que varias estarán ahí por lo mismo. Finalmente, ¿cuántas podrían decir que no han sufrido violencia de género? Yo misma me doy cuenta, cuando paso frente a un hombre “muy machote”, cómo bajo la mirada, cómo me da miedo. Historias he escuchado muchísimas, pero también tengo algunas. Y muy feas.

No es mi intención compartirlas, y mucho menos azuzar el miedo o el rencor. Finalmente los hombres no tienen la culpa de ser hombres. Digo, de que otros hombres sean violentos con las mujeres. Y también la responsabilidad debe recaer sobre las mujeres, sobre nosotras las madres, porque también educamos a los violentos.

Pero es un tema demasiado profundo. Y yo sigo pendiendo de un globo aerostático, con sólo un dedo del pie rozando el piso.

Con un mundo de actividades y con muchas, pero muchas ganas de ver películas y comer palomitas…

 



[ Enlace | Dos es mejor que uno... supongo :/ ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Luz de invierno

vie 21 de noviembre, 2008 - 16:25 Seguridad de esta entrada: PUBLICO

 

 Hace varios días que cambió la luz. Ahora hay luz de invierno, y eso siempre me ha puesto un poco triste, no sé por qué. Nada que ver con las fiestas navideñas, en eso soy medio “grinch”, es sólo que el sol… no sé, el sol es diferente. Estoy segura que se podría relacionar con la serotonina, pero me da flojera investigar.

Además de que el sol es diferente, todo es diferente ahora. Y no me gusta. No me gusta nada. No me gusta porque no lo entiendo. Y como no lo entiendo, temo. Temo todo el tiempo. Y no me gusta temer,  ¿a quién le gusta?

Es extraño sentirme sin brazos, decididamente sola. Soy fuerte, pero con la luz de inverno flaqueo, y regreso al tiempo al que no debo volver, porque no existes.

Pendientes de la semana: adelanto de tesis, seminario, examen para llevar (para miércoles), presentación (para viernes), reporte de práctica (qué bueno que no pregunté para cuando, así tengo el pretexto de no sabía…). Se viene arremolinando un fin de semana que debería ser dedicado a todo esto (claro, más lo de siempre) y en lo único que pienso es en llegar a casa y meterme bajo las cobijas y cerrar los ojos, atraparlos, que no vean nada, que no lloren, que no busquen. Y no esperar.

No esperar porque de cualquier manera no te encuentro. Es decir, no te encuentro de ninguna manera. O seré yo la que se quedó perdida.

He decidido cerrarme. Para ti, para todos. Para todos menos, claro, para Esteban, el único que me mantiene en pie, al menos con un dedo del pie en la tierra. Mi faro.

No sabría cómo explicar estas ausencias.



[ Enlace | Un miserable comentario :( ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Distancia justa

lun 18 de agosto, 2008 - 14:51 Estado de ánimo: Inexplicable
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Fly me to the moon - Nina Simone

 

Estuve buscando poesía. De pronto, un día, tuve esa necesidad casi homicida de escribir, de encontrarme escrita, de reflejarme y leerme. Nunca he creído en esas divisiones artificiales entre poesía mexicana y poesía española, cubana, chilena… especialmente en Iberoamérica; o la poesía escrita en la misma lengua, en diferentes países… por ejemplo, el Borges en inglés, ¿pertenece a la literatura anglosajona o a la latinoamericana? Borges será siempre Borges. Un poeta, dirían muchos, universal. Yo soy un poco menos pretenciosa, diría, un poeta planetario.

Por supuesto, menos creo en esa división en poesía femenina, poesía masculina, poesía gay (masculina), poesía lésbica. Y sin embargo hay quienes se han dedicado a hacer grandes estudios que resultan en pesados libros, acerca de la poesía de cualquiera de estos “grupos”, artificialmente separados, como si no viviéramos todos juntos, como si no nos influenciáramos todos a todos, como si viviéramos en ghettos exclusivos, como si no fuéramos a las mismas tiendas, parques, incluso a los mismos baños.

Y tal vez me equivoco, pero me da lo mismo. Nunca seré una erudita, no lo pretendo. Pero en eso estaba, cuando se me ocurrió, en contra de todo lo que he explicado arriba, buscar poetas mujeres, lo que han escrito, conocerlas, conocerme a través de ellas. Y así encontré maravillas:

DISTANCIA JUSTA

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo           digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

Cristina Peri Rossi
"Otra vez eros" 1994

Y pensé PINCHE VIEJA, cuánto me conoce, cuánto es yo, cuánto soy ella. ¿Me observa? ¿Me persigue?

Así, ese día se me fue, en una columna cromatográfica y poemas cayéndoseme por los ojos, y me pregunté qué hacía encerrada en un laboratorio… más tarde me respondí. Pero esa es otra historia.

La muerte tocó a mi familia. La siempre misteriosa muerte nos amputó un pedazo, y nos obligó a pensar en la muerte de los amados, en la propia muerte. Y aunque llorar no consuela y sólo deshidrata, era inevitable, a pesar de todas esas flores de muerto contento. Esteban, a partir de entonces, dibuja dinosaurios, niños, monstruos… muertos. Mientras para él es natural y no le preocupa ni le estresa, a mí me asusta. Será que, como su padre, es más sabio, está en otro nivel. Yo soy tan simple, que no puedo evitar llorar en cada esquina…

 

 

 



[ Enlace | Tres comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Fui hasta noviembre

mié 06 de agosto, 2008 - 14:35 Seguridad de esta entrada: PUBLICO

Quedaron huellas en mi cuerpo, qué más da, de la intensidad que te tuve. De la intensidad con la que pensé te tenía. Pero era sólo yo.

Todo va cayendo a su lugar; las despedidas trasatlánticas nunca me han gustado. La lejanía tiene un precio, y aunque me niego a pagarlo, lo pago. Es mucho más fácil cuando se va un amigo.

Las despedidas momentáneas y arrepentidas me quitan el aire, me desmayan, y todo se complica. Es decir, me complico yo solita.

El fantasma del cáncer se pasea y se ríe. Pero nunca me sentí sola en el mundo. Nos asusta a todos.

Desvarío en el laboratorio, atrapada frente a una ventana donde veo que la gente pasa y pasa. No es queja, aquí tengo frío, y sé que si alguien me leyera sabría que es gran fortuna poder sufrirlo cuando nos azotan más de cuarenta grados dignos del agosto paceño. La campana de extracción está encendida, no puedo culpar a los solventes. (Pero sé que si encendiera un cigarro, adornaría esa ventana conmigo. Con pedacitos de mí. ¿Probamos?).

Ayer, cuando salí, escuchaba música. Y viajé en el tiempo. Me fui hasta noviembre, hasta diciembre, ¿te imaginas? No fue un viaje largo. Pero era otra.

Por la tarde las prisas, las risas, otra despedida transmarítima, esta vez sin lágrimas, me distrajo los ojos, los cabellos en el camino con ventanas abiertas, los pensamientos antiguos de cicatrices todavía abiertas.

Por la noche no pude levantarme, caí en cama, enferma.  Me dolía la panza de noviembre, de diciembre y de enero. De febrero, marzo, abril y mayo. Y del verano tan risueño. Y del agosto en el que viajé en el tiempo.

Mi casa tuvo flores.

Gracias



[ Enlace | Tres comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Promesas de tormenta

jue 10 de julio, 2008 - 16:20 Estado de ánimo: ?
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: The first time...

  

1…2…3…

Bien, parece que todavía hablo sola. Al final es verdad que nada cambia del todo. El día está nublado y eso no es de mucha ayuda, sin contar que son vacaciones.

Sí, ya sé, seis meses sin escribir una línea. Hasta yo pensé que me secaba. Igual escribir para nadie y no escribir no hace diferencia en la continuidad del espacio-tiempo, sólo conmigo. Soy otra cuando escribo. Escriben las otras. Casi todas.

Dice el sistema meteorológico que está lloviendo casi en todo el país. El desierto, mi casa, es excepción. Pero con las nubes descansamos de los cuarenta grados.

Con todo, el día huele a tormenta, y me emociono. Me han prometido huracanes y me han dado lloviznas. No quiero paz, no hay paz, dice Sabines. (Él quiere quedarse sordomudo, yo no no no!). Ayúdame con los botones, mi piel es la única ropa que creo que podría llevar, leí ayer. Ayúdame con los botones… huele a tormenta… estoy dispuesta. A todo.

Creo que es jueves, aunque parece viernes. O sábado. O lunes. Podría ser cualquier día de cualquier año. Tengo que hacer algo que ahora no recuerdo. Bueno, además de una tesis. Dos tesis. Todo fuera como eso.

Hace un mes que Daniela se empezó a despedir. Le quedan 7 días y la lloramos por adelantado. La celebramos. Odio las despedidas, sobre todo cuando involucran aviones, distancias trasatlánticas, promesas de volver, cervezas. Siempre lloro. Como en las películas.

Empezaré por desabrocharme. El cabello, los botones, los broches que sujetan mi pecho, el cinturón asido a mi cintura. Veremos qué dice la noche. Se aceptan sugerencias.

Me hacen falta flores.



[ Enlace | 4 comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Mi libro de cabecera

jue 03 de abril, 2008 - 12:31 Estado de ánimo: Nerviosa
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: El silencio de las máquinas

Este tanto hablar sola y escribir a nadie hace que mis pies ya no estén en el sueño. ¿A qué hora me caí, y de cuál cama? Ya ni siquiera sé a quién extraño, y por qué me siento extraña. Será que estoy cansada de extrañar. Tan cansada que la desmemoria es una tentación irresistible.

El hecho es que soy instantáneamente olvidable. Y eso me parece genial. Y triste.

.

Como el rostro del tipo que estuvo a punto de chocarnos... ¿lo reconoceríamos en otro lado, en una tienda? Al final no podemos recordarlo. No nos interesa, ¿para qué? No le daremos con el carrito del mandado.

.

El saberme desechable me lleva a paraísos inexplicables. Me siento transparente, invisible, flotante, en un paso intermedio entre la tranquilidad y la tristeza.

.

En media hora presento un examen para el cual, por supuesto, no estoy suficientemente preparada. Pero esta mañana desperté extrañando. Sola, con poco frío y extrañando. Ya ni siquiera me pregunto, pues sé que soy olvidable, rápida, instantáneamente olvidable. Desde hace semanas no he podido caminar sobre el piso, ligera como espectro. Y eso es maravilloso.

.

.

Sólo cuando escribo me siento acompañada. Quiero escribirme poemas en el cuerpo.

.

.



[ Enlace | Tres comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Restos de un incendio

lun 31 de marzo, 2008 - 23:47 Estado de ánimo: Indescriptible
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Silencio

Para ciertas cosas no hay consuelo. Para otras, estás tú, siempre tú. Ya sólo a veces me hace falta.

Algunos días, su ausencia no es sólo ausencia, es un cataclismo. Algunos días es una defenestración. Algunos días es sólo ausencia. Y otros días, la ausencia es nada.

Soy los restos de un incendio.

.

.

 

.

.

¿Cómo consolar a Ana?

.

.

De regreso con un pie en el mundo (sólo un pie; el otro sigue soñando) me doy de frente con tareas kilométricas que procuré olvidar durante el fin de semana de fiesta de 36 horas sin descanso. Ahora estoy agotada y con la mente flotando, y las tareas me golpean en la cara. Hay que ser responsable por momentos. (Y claro, en lugar de hacerlas, estoy escribiendo... vaya momento...)

.

Se murió el hijo de Ana. Después de más de 3 semanas en terapia intensiva, se cansó. Estuvo en este mundo sólo 49 días, y la mayor parte de éstos lleno de tubos y sondas. ¿Cómo consolar a Ana?

Entonces llego a casa y abrazo a mi hijo. No quiero soltarlo, pero él se quiere ir a jugar (“ay mamá”). Todavía me abraza y me besa, y yo quiero estar aquí para recibir sus abrazos y sus besos cada vez que él esté dispuesto a compartirlos conmigo. Tal vez un día ya no quiera.

Empieza una semana extraña, sin Ana, sin Fernando. Sin escapar por las noches.

.

Si un pulmón mío hubiera salvado al hijo de Ana, lo hubiera dado. Un brazo. Un riñón. Pero no podía hacer nada, ni siquiera mi sangre es buena. Ni siquiera eso sirve. Estoy defectuosa.

No hubo donadores. Por las restricciones, por falta de interés, por todo. Porque en Semana Santa nadie quiere dejar de pistear una noche para levantarse temprano a regalar un poco de algo que tienen gratis. No fue por eso que el bebé decidió descansar de los tubos, las luces y doctores y enfermeras. Pero estoy horrorizada de que la gente cree que sus hijos nunca la necesitarán. Y ojalá que no la necesiten, ojalá no la necesitara nadie. Y ojalá que si un día la necesitan, tengan más donadores que el bebé de Ana.

.

Mientras tanto, abrazo a mi hijo.

Y me acostumbro a todas estas ausencias. Lentamente.

.

.

 



[ Enlace | Dos es mejor que uno... supongo :/ ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Igual que antes

vie 15 de febrero, 2008 - 19:37 Estado de ánimo: Rota
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Give me one reason (gracias Martha)

Viernes. Se acerca otro domingo. Otro domingo.

Creo que estas dos semanas han sido las más duras de mi vida, no sólo por la sangre, por el hospital, por el frío. De pronto hay demasiado silencio, y tanto que decir.

Le tengo miedo al 8. Noviembre 8, diciembre 8 mi padre pierde la cabeza, enero 8 me operan de la pierna, febrero 8 termino hospitalizada. No sé qué esperar para marzo 8.

“Todo será igual que antes”.  Y mientras, espero. Pero nada es igual que antes. Sólo yo sigo igual.

Hoy debía haber sido buen día; ayer el médico ordenó reposo hasta el lunes, y tuve visitas por la noche hasta las 4 am. No fui a la escuela, alegando que seguía las instrucciones médicas. Pero a medio día salí un poquito con Kate y Lala McEnzie, unas señoras encantadoras, con quienes la conversación es interminable. Iluminaron un día que prometía sólo cama.

Pero la vida sigue, a veces demasiado lentamente. Siento que he perdido demasiado estas semanas, y al mismo tiempo recomienzo. Perdí un amigo, perdí... también perdí sangre. Mucha. Por eso ahora tengo más frío y siempre estoy cansada. Me perdí, me siento perdida. Fuera de todo. Otra vez.

Ah, basta, basta. Estoy hecha para brillar.

Y sin embargo, se mueve. (Gracias... gracias).

Dame sólo una razón para quedarme... sólo una... y me quedo.

Give me one reason

(Tracy Chapman)

Give me one reason to stay here

And I’ll turn right back around

Because I don’t want to leave you lonely

but you got to make me change my mind

Baby I got your number and I know that you got mine

but you know that I called you, I called too many times

You can call me baby, you can call me anytime

But you got to call me

Give me one reason to stay here

And I’ll turn right back around

Because I don’t want to leave you lonely

but you got to make me change my mind

I don’t want no one to squeeze me, they might take away my life

I just want someone to hold me and rock me through the night

This youthful heart can love you and give you what you need

But I’m too old to go chasing you around

Wasting my precious energy

Give me one reason to stay here

And I’ll turn right back around

Because I don’t want to leave you lonely

but you got to make me change my mind

Baby just give me one reason, give me just one reason why I should stay

Because I told you that I loved you

And there ain’t no more to say



[ Enlace | Tres comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Ojalá existiera el infierno

jue 31 de enero, 2008 - 21:46 Estado de ánimo: Tengo frío
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Radio chilango

De ser así, Marcial Maciel se estaría quemando, pero el infierno lo tenemos aquí, y 87 años me parecen poco para que el señor éste lo haya vivido como se merecía. O como yo (y seguramente cientos o miles de personas más) creo que lo merecía. Y ahora que estoy en el papel de acusadora y señaladora con mi dedo índice estirado, digo que ese señor, y todos los – y las – abusadores (as) merecen una vida larga y una muerte terriblemente lenta.

El infierno, lamentablemente, lo llevamos dentro. Claro que siempre hay alguien que nos da una ayudadita, y nos hace vivirlo, a veces repetidamente. Y hoy decidí amputar ese pedazo de mi infierno, de mi invierno, que se agudiza con los días fríos, con las nubes, con las esperas largas y sombrías.

No se me quita el frío en todo el día, aunque al menos ha salido el sol. El único lugar en donde consigo mantener una temperatura vital es dentro del carro, si lo estacioné bajo el sol. El viento en la escuela es particularmente intenso, helado; caminar de un edificio a otro incluye temblores y parálisis corporales, nariz de perro y sonidito de dientes. Quiero que se termine el invierno, y también el invierno que a veces llevo dentro. Se aceptan sugerencias.

Lo extraño es que sé que puedo ser primavera y verano, fiesta y luz. De eso se trataba. De eso se trata. ¿No?

No vale la pena dedicar una línea más a Maciel, que sólo me oscurece el pensamiento. No quiero perder la fe en la gente, y no me refiero a los religiosos, en ellos hace mucho que no creo ni confío. Me refiero a “la gente”, a la que dice que no quiere lastimar, pero duele, aunque en el fondo no quiera lastimar. Es inevitable, supongo. Pero no mortal.

Brillemos...



[ Enlace | Un miserable comentario :( ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Shhhh!

mié 30 de enero, 2008 - 19:02 Estado de ánimo: Me duele la garganta
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Smallville, Scrubs, bla bla bla

Estaba pensando, pienso todo el tiempo, no tengo tiempo de respirar, aunque, con todo, respiro sin darme cuenta. Qué feas son las azoteas.

Empieza el semestre, y aunque pintaba más tranquilo, lo tranquilo son los horarios, y se agradece poder decidir qué hacer con mis mañanas, incluso escapar. Soy escapista. Dos clases he tenido, dos clases, y ya tuve examen, tres tareas para entregar y cuatro artículos para leer mañana. ¿Y qué estoy haciendo? Esperar. No sé qué espero. Lo que sí sé es que no llegará.

Ayer tuve antojo de pingüino todo el día. Me comí casi dos. Y media hora después estaba en 104. Casi lloro de emoción, aunque confieso que estaba completamente empalagada. Y vuelvo a tener antojo de pingüino.

Tengo mucho que leer, pero más que escribir, y no sé qué escribir. Estoy viendo Smallville y me pregunto por qué Clark nunca le dijo a Lana la verdad. ¿Hasta dónde se puede lastimar para proteger? ¿Cuánto atropella el silencio? Qué manera de perder el tiempo y no decir nada.

Se acerca el cumpleaños cuatro de Esteban, y al mismo tiempo, el cuarto año desde que soy mamá. Y Fer papá. Fascinante, todos cumplimos el mismo día. El pastel, del hombre araña, y chocolate. Y puntitos de colores, pedidos específicamente.

Llega Diana, viaja en el tiempo, como cada vez que aparece en mi vida, para luego volverse a ir hasta la secundaria de jardines enormes y un pasillo empedrado rodeado de árboles viejísimos. Será un fin de semana gourmet, claro.

Me acompañan en este no hacer nada, Paz, Pessoa, el budismo de Steve, las tareas sin hacer, la beca que no llega. Y el frío que tengo instalado en el cuerpo y que no se quita con camisetas ni térmicos ni con mi sudadera de hace 15 años que es tan calientita, y que dice París. La pierna me duele al tacto, y me canso de no terminar de sentirme completa, de no poder salir corriendo.

Mi mente me grita; escribo mientras veo la tele y leo el periódico. Y juego un solitario. Pero ni así se calla. Tendré que buscar algo más drástico, como dormir. O comer helado, eso siempre funciona.



[ Enlace | Un miserable comentario :( ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

Otra vez domingo

dom 20 de enero, 2008 - 03:20 Estado de ánimo: Indescriptible
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Hay ruido lejos, allá afuera

 Se acercó el domingo velozmente. Sólo le tomó una semana aparecer de nuevo.

Creo que tengo problemas personales con los domingos. Será que soy un poquito hiperactiva y no sé qué hacer conmigo cuando no tengo escuela, trabajo, horarios. Las vacaciones también me envenenan. Aunque mi casa se esté cayendo de sucia, pues nunca he sido buena ama de casa.

Extraño a José, y seguramente él tuvo también mucho que ver con estos días de llorar por cualquier cosa. Mi regazo está más solo que nunca, pues Esteban ya no tiene mucho interés de estar en él, tiene cosas mucho más importantes que hacer, como crecer, como jugar. José murió de manera extraña e inesperada, pero eso no fue lo peor.

Anoche brillé. En realidad no quería salir, pero Steve se fue hoy. No teníamos otro día para ir al bar gay que tanto le gusta, para bailar, para platicarnos todo lo que teníamos pendiente. Para reírnos como locos.

La noche empezó fría. La sola idea de cambiarme, arreglarme, ir por él, regresarlo a la casa de su padre, llegar a mi casa, abrir la reja, meter el carro... me helaba. Pero ¡es Steve! Y lo veo muy poco como para perderme esa noche.

Junté fuerzas y me empecé a vestir. Quería estar linda. Me puse un pantalón negro, entallado, y mi sorpresa fue que se me caía. No me había dado cuenta que había perdido tanto peso. Luché con él, contra él. Hice de todo, y finalmente encontré la manera de sujetarlo para permanecer vestida. Para esconder la trampa, tuve que ponerme encima un vestidito que siempre me ha gustado, que puede hacerla de blusa larga o de falta corta. Esto de usar medias después de la operación de la pierna me está matando, pero dice Eduardo que me acostumbraré y después hasta me gustará. Yo dudo ambas cosas, pero la verdad es que las medias me ayudan a aliviar el malestar que todavía queda.

Salimos, bailamos, nos reímos, bailamos, bailamos. En Las Jarras, un antro que nunca ha sido de mi gusto por completo, aunque tampoco me molesta, decidí olvidarme de todo. Y bailé como si no me hubieran operado, como si no tuviera la pierna encerrada en unas medias elásticas, como si nadie me viera, como si el mundo se fuera a acabar. Me quité los zapatos para seguir bailando con Martha.

No nos quedamos a la segunda parte del show travesti. Arrastré a Steve fuera de Las Jarras y lo llevé a Las Varitas, donde voy, o iba, siempre. Me sentí otra vez como en casa. Y bailé y bailé. A pesar de todo. De todos.

En un principio, sólo salí por estar con Steve. Al final, él me salvó la noche, y brillé. En algún momento creí que no iba a brillar de nuevo. Pero sólo fue pareidolia. Ahora Steve ha regresado a Colorado, y no sé cuándo lo volveré a ver, pero le estoy muy agradecida por arrastrarme fuera de mi cama.

Lo más extraño de todo, es que una noche antes, soñé que José se moría. Y se murió.

Ahora tengo frío en el regazo en donde siempre estaba, y mientras escribo siento más su ausencia.

Su silencio sigue asustándome, Pessoa sigue callado. Cocteau Twins siguen cantándome.

¿Y del llanto? Culpo a las hormonas, sólo porque puedo hacerlo.



[ Enlace | Sin comentarios :'( ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** La vida

RSS
Blog | Comentarios