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No se si a otros les ha pasado lo mismo, pero existen ocaciones en que uno parece estar buscando una desgracia con la firme intención de romperse la madre para sentirse a gusto. Ignoro si será algo inconciente o que chingados, pero sucede. Hoy me pasó a mí.
 =MAS=
Hoy fue uno de esos días que empiezan bien, se ponen mal y terminan de la chingada. Aunque para ser sincero creo que es la evolución de toda la semana, que tuvo altibajos, buenos y malos momentos y uno que otro derrapón.
Hasta el miercoles seguía con la dieta del huevo, después gracias a movientos malabarísticos surgió dinero de donde no lo esperaba y terminó ahí la cosa. Jueves un día de hueva. Viernes a ver Hancok con una amiga, mierda de película, más mala que los peperoni, de fortuna la compañia muy buena, salvó la noche.
Y llegamos al día de la desgracia.
La primera señal funesta fue el corte de pelo. No se que jijos de la re chingada tienen aquí con el lenguaje que entienden las cosas como se les da la gana. Pues allí tienes que fui a una estética a cortarme el pelo porque la peluquería en donde simpre me hago el corte estaba a revantar. Entré, me senté, pedí 'corto' como siempre. La %$#&&%# señora me pregunta que si 'corto que quede parejito'; pues sí, que quede parejito, me apendejo y verde, que me mete la máquina en toda la cabeza. Me dejó como al pinche tío cosa, todo pelón. PTM.
Aquí entra aquello de que a veces uno busca la desgracia esperando y tratando con todos los medios desgraciarse. Por la tarde, rumbo a centro Maya a comprar unos pantalones, yo y mi estupidez, manejando a lo wey la moto, después de agarrar dos curvas, una de 45 y otra de 180 grados a buena velocidad, y ya entrando al estacionamiento del centro comercial, agarré la última curva para entrar igual que las demás, a la misma velocidad (como 35kmph)...
Fuuuuummmm, cruaghhhhhhhh.
rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr rrrrrrrrrrrr.
En cosa de tres o cuatro segundos me rompí toda la madre y se la rompí a la moto también. Después de desapendejarme, recoger la moto, hacerla prender, chacar la dirección (que es lo que sale más caro), comencé a hacer el recuento de los daños. Brazo derecho y codo derecho raspados, rodilla izquierda completamente raspada y sangrando, dedos pulgar e índice del pie izquierdo raspados, aparte de un carajo dolor al levantar cosas y mover hacia atrás el brazo inquierdo, que seguramente me llevará al quiropráctico el lunes. A lo moto no le fue mejor: espejo retrovisor, calavera trasera, palanca de freno de mano y puño de acelerador, todo de lado izquierdo, roto.
Ya con más calma regresé al lugar de los hechos. -A buscar los pedazos de lo roto para ver que era reparable- y analizando el percance a detalle, me dí cuenta de que exactamente donde caí estaba lleno de puta tierra, por eso derrapó la llanta trasera. De ahí hasta donde arrastró la moto había un tramo de 5 metros donde pude recuperar solo el espejo.
Moraleja. Pendejo, si tienes mala suerte, y a eso le agregas mala vista, una moto y dos cervezas, no esperes más que dos cosas. Romperte la madre o rajarte el hocico.
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Chingaderas
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