En aquel tiempo yo trabajaba como capitán de meseros en un salón de eventos, era domingo a las 9 de la mañana, temprano para mi todavía pues había llegado por ahí de las 5 de la mañana, golpean la puerta de mi cuarto solo abrí un ojo y vi que era Armando, se sienta en la orilla de mi colchón y sacudiéndome insistentemente dice:
Armando: wey levántate vamos a Chapala.
Yo: que? (todavía dormido y sin entender una palabra de lo que dice)
Armando: despierta cabron, nos están esperando abajo el Borre y unas amigas.
Yo: que? Quien?
Armando: las conocimos ayer en una fiesta y nos hablaron hoy para ir a comer a Chapala.
Yo: y a mí que? Pus que les vaya bien.
Armando: no mames, venimos por ti por que son 3.
Yo: que mamada wey casi no he dormido, además no tengo dinero.
Armando: te duermes en el camino wey, además quedamos con ellas que cada quien pagaba lo suyo.
Yo: por lo visto estas decidido a que me vaya con ustedes verdad?
Armando: pues ni modo que viniera hasta acá nomás de a gratis.
Yo: ok ok, ahí voy.
Total que me convence y salgo, cuando salí las 3 chavas habían ido a la tienda y solo estaba el Borre, yo ni conocía a las viejas y la neta ni me importaba como estuvieran, pero según ellos ya se las habían repartido, llegaron las chavas y nos subimos a la camioneta para emprender el viaje, la verdad es que la que “me tocaba” no estaba del todo mal pero a mi me valía pues la neta no traía ganas de hacer nada, ya de camino llegamos a comprar unas chelas y en el camino se armo buen cotorreo, llegamos como tradicionalmente lo hacemos a la floresta, ahí seguimos pisteando, platicando y algunos se fueron a pasear a caballo, un rato mas tarde el hambre y las chelas hacían efecto y decidimos ir a comer, llegamos a un restaurante en el malecón, el tradicional restaurante de Chapala donde las margaritas son gratis, seguimos pisteando mientras decidían que iban a ordenar, ya después comimos, seguimos cotorreando y tomando.
Ya a la hora de pedir la cuenta, las viejas estas nomás se hicieron pendejas y nomás no sacaban dinero para pagar, una se salio al balcón a ver la laguna y las otras dos se fueron al baño, fue entonces que entendí que nomás no iban a poner nada para la cuenta, al final entre los tres tuvimos que pagar lo de todos y yo ya molesto les iba reclamando a mis dos amigos mientras caminábamos al estacionamiento, las chavas se nos habían adelantado al estacionamiento mientras nosotros pagábamos y cuando llegamos al estacionamiento vimos que estaban platicando con unos tipos, al llegar a donde estaban Armando les dice:
Armando: ya vamonos.
Una de ellas: si ya vamos, solo nos despedimos de mis primos.
Armando: ok, las esperamos en la camioneta.
La neta ya estábamos un poco encabronados por lo de la cuenta, 5 minutos, 10 minutos y las viejas estas no llegaban, el Borre se asoma y dice:
Borre: no mames todavía están muy a gusto platicando con esos weyes, ahí hay que dejarlas.
Armando: si no mames, ahí que se queden, pinches viejas ni que estuvieran tan buenas.
Borre: si wey vamonos a la chingada, ahí que se regresen como puedan.
Yo: no mamen.
Armando: voy a pasarles por un lado si se vienen bueno y si no pos que se queden.
Total que ahí vamos en la camioneta, pasamos a un lado de ellas y les dice el Borre:
Borre: que onda, se van o se quedan?
Una de ellas: si ahí vamos.
Armando: que se vayan a la chingada yo no las voy a esperar.
Armando arranca y se enfila a la salida de Chapala.
Yo: wey no mames, como las vamos a dejar aquí.
Borre: que se vayan a la verga, vienen con nosotros y ahí están cotorreando con esos weyes.
Armando: aparte ni pusieron nada ni para las chelas ni para la comida.
Borre: si, con lo que se ahorraron que paguen un taxi, o que se regresen con los weyes esos.
Yo: no mamen, date la vuelta y si no se suben esta vez pues ya las dejamos ahí.
Ahí vamos de babosos, pasamos cerca de ellas y las señoritas ya estaban muy a gusto changándose unas cervecitas con los weyes esos, ya fue cuándo le dije a Armando:
Yo: ahora si vamonos a la chingada, ahí déjalas.
Armando: ya vez, pero ahí estas de amable verdad.
Yo: ya pues, ya vamonos.
Agarramos carretera y el celular del Borre a suene y suene, no les contestamos hasta que llegamos a casa del Borre, obviamente las chavas querían que nos regresáramos por ellas a lo que el borre les respondió “QUE LAS REGRESEN TUS PRIMOS” nosotros ya estamos en nuestras casas, mentadas de madre y muchas maldiciones fueron las que recibimos ese día pero nos quedo la satisfacción de haberlas dejado en Chapala y sin dinero para regresarse.