Luego de esa plática como que estuvimos muy al pendiente del otro, salíamos con mas frecuencia pero no pasaba de salidas entre amigos, después de un año volvimos a alejarnos un poco, ya no había salidas pero nunca faltaba la llamada o la visita rápida para ponerse al corriente, luego volvimos a acercarnos , un día me llamo para decirme que tenia ganas de ir a un antro, yo nunca he sido e esos ambientes pero obviamente accedí, me dijo que invitara a un amigo por que también ella iba a invitar a una de sus amigas, llego el día y como quedamos llego mi amigo por mi, fuimos por Susana y después por su amiga, llegamos al antro y como en todos los lugares de moda había mucha gente esperando para entrar y como siempre el típico cadenero escogiendo a la gente cual animales que van al matadero, mi amigo y yo con cara de NO MAMES y aquellas aferradas a querer entrar, total que ellas nos dicen “ya, si no nos dejan entrar en 10 minutos nos vamos” por fin nos dejaron entrar y como todo el mundo nos pusimos a bailar y a pistear, toda la noche baile y baile y risa y risa, la verdad nos la pasamos muy bien y al parecer la amiga de Susana y mi amigo se gustaron, lo que sirvió de pretexto para salir al menos una vez por semana.
Un sábado que estábamos cada quien en su casa sin hacer nada decidimos irnos a comer a la granja de mi amigo, compramos los implementos necesarios y unas chelas y nos fuimos, comimos, pisteamos, bromeamos, nos reímos, en fin era un muy buen día todo estaba perfectamente normal hasta que a Susana se le ocurrió terminarse la chela y girar la botella, mi amigo y yo nos volteamos a ver un poco sorprendidos pero obviamente no nos desagrado la idea, el primer giro cayó en castigo de la amiga hacia Susana, quien no tardo en ordenarle que me besara, mas tardo en darle la orden que ella en estarme besando, la verdad me sorprendió esa actitud, pero como negarme si me gustaba bastante la chava, después Susana le ordeno a su amiga y a mi amigo le todo disfrutar de ese beso por primera vez, después las cosas se pusieron un poco mas divertidas pues empezó a llover y ahora los besos eran bajo la lluvia, con tiempo y circunstancias determinadas, solo fueron eso, puros besos, sin sexo ni nada pero la verdad es que me divertí bastante y esos besos bajo la lluvia siempre los recordare.
Después de ese encuentro en la granja de mi amigo estuve pensando seriamente proponerle que fuéramos novios pero después de darle muchas vueltas al asunto decidí que no era buena idea arriesgar nuestra amistad por un rato de noviazgo así que nunca le dije nada al respecto.