llegaba a tu ciudad, y saliendo de la sala de espera del aeropuerto, como de pelicula, entre mucha gente a blanco y negro, te vi, solo tu resaltabas entre toda esa gente, me clave en tu mirada tan profunda y seguido un abrazo fuerte fuerte, algunos besos y caricias en tu cabello y cara, despues un buen cafe y una larga pero larga platica, despues caminamos y caminamos por la cuidad casi vacia, obviamente yo te llevaba de la mano mientras caminabamos, luego cena, en un lugar italiano, muy pequeño, muy intimo y romantico, ensalada, pasta y un buen vino tinto fueron el oreambulo perfecto para la larga noche de pasion que estaba por iniciar, despues hotel, un baño rico y calientito, tu me bañabas suevemente pero de manera firma y decidida, despues fue mu turno de bañarte, cariñosa y apasionadamente, despues una muy buena sesion de caricias y besos, muchos besos, porsupuesto que no te dejaba hacer nada, era el momento de que tu disfrutaras, solo te dejabas querer, lo unico que te permitia era que me fueras guiando hacia lo que te prudicia mas placer, me fuite guiando para que recorriera cada rincon de tu hermoso cuerpo con mis labios, lengua y manos, te recorri muchas veces hasta que llegaste al primer orgasmo, despues continuamos con algunos besos y seguiste con las caricias, era tiempo de que me consintieras, recorriste todo mi cuerpo primero con tus labios, despues con tus manos y tus pechos, el oral fue muy exitante y terminamos en un muy agradable y definitivo 69, me encantaba ver en tu mirada esa satisfaccion y cada que veia tus gestos de placer me exitaba mas, seguimos con nuestra tan larga y agradable sesion de sexo y recorrimos cada una de las enseñanzas del kamasutra, experimentando y dejando que el placer que sentian nuestros cuerpos nos guiara hacia posiciones y experiencias que nunca me hubiera imaginado, terminamos muy cansados pero con una sensacion de satisfaccion inmensa, a la mañana siguiente despertamos abrazados y aun un tanto cansados, fuimos hasta la regadera y tomamos un relajante baño, para rematar con el clasico “mañanero”, desgraciadamente a mitad del “mañanero” sono mi odioso y desesperante despertador y tuve que levantarme para venir a trabajar, la verdad estuvo muy chido mi sueño y te puedo decir que me vine a trabajar con una sonrisa en la cara.
besos.
, me siento Cachondo