En México, la práctica de sepultar en tumbas a los difuntos se realizó inicialmente en el interior y en los atrios de las iglesias.
Una muestra muy palpable de estos enterramientos puede observarse hoy en día, profusamente, en los costados de la nave mayor de la catedral de Mérida. Ahí se encuentran, en el piso, multitud de lápidas de mármol y ónix con la identificación de las personas ahí enterradas. Esta costumbre llegó a considerarse insana, por lo cual se le prohibió durante el régimen juarista, dando origen a los cementerios civiles.

En Ia cultura occidental y desde Ia época de Ias catacumbas, Ios sepulcros han sido concebidos como lugares de tránsito donde Ios restos mortales esperan pacientemente el día deI juicio final. Es por ello que Ias tumbas han sido revestidas de variadas formas artísticas (escultura, epitafios con diversas formas literarias, pintura, etc. ) que conllevan un simbolismo respecto a Ias creencias sobre el fenómeno de Ia muerte y sobre el destino final deI alma de los finados. Este arte tumbal ha evolucionado, ya que de formas un tanto “paganas” (columnas y obeliscos rotos, árboles sauces y ramas tronchadas, urnas cinerarias, dolientes, calaveras ) se pasa a Ia profusión de ángeles y almas, cruces y emblemas de redención. EI apogeo de formas escultóricas artísticas y literarias se da en los cementerios de México desde mediados del siglo pasado hasta las primeras décadas del presente, en nuestros días se dan sólo casos aislados, ya que los enterramientos se han estandarizado y empobrecido en cuanto a expresiones plásticas.
Estas representaciones tienen un valor estético, pero son también formas testimoniales que nos remiten al cuerpo de ideas y creencias de los grupos sociales que Ias produjeron.
Los principales motivos artísticos con que se expresa el arte funerario que aquí se muestra se da, en términos escultóricos, en cuanto a figuras antropomorfas (algunas de Ias más depuradas expresiones escultóricas en este género se deben a escultores italianos, como Ponzanelli, en el Panteón Francés de La Piedad, de Ia Ciudad de México y Biagi, en el Panteón Municipal de Aguascalientes), de animales, vegetales y de objetos dentro de los cuales se encuentran Ias figuras arquitectónicas y alegóricas.En términos literarios, Ias principales formas son los “sudarios”, piezas que, como dice Jesús Franco Carrasco en su obra La Loza Funeraria de Puebla: “Son…lienzos amorosos que envuelven aI difunto”.
P.D. Notese que si leo ¬¬
Uno de los panteones que en lo personal siento emana una corriente muy artística dentro de nuestro país es el de Naolinco su ambiente, el arte que plasman sobre las tumbas, hasta la misma ruta que le trazaron para llegar a él, es toda una “guía turística” de una pequeño lugar de provincia que lo acompaña la renombrable cascada.
Los epitafios siempre han llamado mi atención por alguna extraña razón.
Pd. Notése que también te leemos.

Naolinco, creo q ia habia escuchado de el… no queda x xalapa??? dizzita… eseeeeeeeeee milagro0o0o… xDDD saludos i spero verte pronto xq sinceramente stoi algo ocupadito :P jiji. besos i tmb pa ti primis xDDD

Por aca tenemos el Cementerio del Saucito, es un lugar mágico..
saludos


Osito Con todo lo que he estado investigando he visto que México figura muy bien en cuanto a cementerios con bellas esculturas y hasta paisajes. Gracias por el dato!

ashinga.. si lees?
:X
jujuju n.n

jajajajajaa ¬¬”
De vez en cuando :D
=**

Gracias por leerlo Ixchel, estoy posteando sobre este tema y porque me surgio la duda del significado de las esculturas. =)
Que bueno que te gusto.
