Era mi último día de clases, no más exámenes, desveladas, ni viajes de dos horas, no más metro….pronto me cambiaría de domicilio y ya no tendría que tomar el metro diario para llegar a mi destino. Al final de la jornada, generalmente me acompañan mis amigos, esta vez me regrese solo en la “limosina naranja”. Debía hacer un trasbordo en la línea uno, tres estaciones, un camión y listo. Siempre me bajaba en Chapultepec, podría irme hasta Observatorio pero por hábito siempre me bajaba antes.
Ese día, en la estación Sevilla, la estación previa a Chapultepec, segundos antes de que las puertas se cerraran, después de estar cinco minutos abiertas, se suben dos tipos, parece que son vendedores, no se sientan a pesar de que hay sillas vacías, platican entre ellos, uno alto, el otro chaparro, camisetas raídas, ropa gastada. El metro avanza y empieza la función
se dirigen al centro del vagón y el más alto dice con cierto tono de rutina como si estuviera vendiendo algo: Señores y señoras Esto es un Aaasalto, el tipo feliz, inmutado. Yo estaba sentado a menos de un metro de él, el otro tipo empieza a recorrer el vagón. Todos los usuarios están incrédulos ¡Chale! Ahora asaltan hasta en los vagones, en esos momentos se te vienen las preguntas más idiotas ¿Cómo carajos van a asaltar entre estaciones? ¿y si alguien jala la palanca…ya nos chingamos! ¿Y cuando lleguemos a la siguiente estación?? ¿Qué hago?? Me bajo corriendo o me espero ¿y si me matan aquí? Ah cabrón ahí vienen Yo no.. yo no.. yo no.
El tipo bajito se acerca al señor que esta sentado frente a mi, traje y corbata, cara de pocos amigos, frunce el ceño; el asaltante se acerca y parece que ahora si va a sacar la tola….solo extiende la mano y dice: una ayudadiiita, el señor lo mira con ojos de pistola y le dice que no. En ese momento todo mundo exhala…no están armados pero nadie sabe sus intenciones…parece que todo acaba en amenaza….solo pedían limosna con el fusil en la mano….bueno fusil imaginario pero coacción al fin no?
El tipo pide a otro señor que evita la mirada y se remite a mover la cabeza en señal de No con expresión de ¡no me lastimes! Después del segundo rechazo sigue intentando en “buena onda” ya sin amagar. Llegamos a la estación Chapultepec…me sudo!…todos los usuarios se miran entre sí….a mi lado va una señora con su hijo que no sabe ni que onda….los tipos se bajan del vagón como si nada y se pasan al siguiente ¡sale con su modus operandi! Jajajajaj que pinche ironía…..nunca me paso nada en el metro y justo el último día de clases, el último día que uso el metro y en la última estación antes de bajarme me pasan estas cosas….que cosas no? Ahora reflexiono, pudo ser cierto…..que ironía!



