La historia de la semana..
vie 05 de agosto, 2005 - 00:21
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Música actual: que vida la mía
¿Tu que harías por tener un buen puesto?
No hay día en que el teléfono no empiece a sonar desde las 9:00 a.m. Sofía como siempre aún no habrá llegado para contestarlo, pero su asistente Grisell ahí estará para disculparla como todos los días por la mañana.
Sofía es una chica de 26 años y trabaja en el departamento de Comunicación Social de la Secretaría de gobierno cerca del sur de la Ciudad de México, hace dos años fue recomendada por un tío suyo que es coordinador de actividades en una Secretaría de Estado. El año 2000 fue decisivo para su tío y así hace dos años hizo la recomendación para Sofía, él fue uno de los familiares más preocupados y comprometidos después de la muerte de su hermana Alicia, madre de Sofía.
Sofía vive al norte de la ciudad, una hora y media es el trayecto que sigue todos los días para llegar a su trabajo. Llega, estaciona su auto, baja apresurada, mete su bolsa de cosméticos a la bolsa más grande, se revisa el cabello, acomoda su ropa, saca el perfume de bolsillo y se rosea un poco en su cuello, muñecas y detrás de las orejas, cierra la portezuela del carro, saluda al cuidador de autos y empieza la carrera de velocidad de todos los días, mira a su reloj y se molesta un poco al ver que el reloj marca casi las 9:30 a.m., por fin llega al elevador, sonríe agitada a las personas que voltean a verla, baja en el tercer piso, entra por las puertas de cristal, y ahí está, Grisell esperándola con una sonrisa comprensiva y con una lista de llamadas que fueron recibidas en su media hora de retraso, Sofía saluda efusivamente a Grisell y ambas entran a la oficina, mientras Sofía descarga su bolsa y trata de acomodarse en el sillón negro de piel, repasa con su asistente la lista de pendientes para el día y hoy como todos los jueves rectifica si llamará al Licenciado Cortés para concertar su cita habitual para la hora de la comida. Y así empieza su día, atareado quizá más de lo normal acercándose el fin de semana, Grisell paciente espera indicaciones y atiende uno a uno los pendientes de la oficina y más aún los que tratan de los próximos comicios en el país.
Fabricio Cortés, es el encargado de otra de las áreas del departamento de Comunicación Social en la Secretaría de Gobierno, tiene 24 años y casi 6 trabajando para ésta Secretaría, empezó cuando apenas tenía 18 años, es hijo de un político del partido que entonces estaba en el gobierno, apenas llevaba un año trabajando cuando el cambio, sin embargo, pasó intacto su puesto y fue ascendido al poco tiempo, desde entonces su oficina se encuentra en el 5 piso en las mismas oficinas donde trabaja Sofía.
Sofía y Fabricio salen todos los jueves a comer, llevan una relación discreta, pues la forma de comportarse de Fabricio ante todas las empleadas de su oficina, genera chismes y diretes que a Sofía no le gusta escuchar, aunque le purga la idea de que Fabricio fanfarronee con su espíritu de galán y conquiste a más de una en su oficina. Se reúnen para comer en un restaurante de la Condesa, los dos llegan por separado y se retiran igual del lugar, regresan a sus oficinas como si nada y comentan poco acerca de su relación, no son novios, pero por lo menos un día por semana terminan en el cuarto de algún motel del lujo desahogando su estrés en una noche de copas y pasión, a las 4 o 5 a.m. Fabricio conduce hasta casa de Sofía donde la deja después de media hora de platicar y besarse apasionadamente, prometiendo que al día siguiente saldrán a bailar o algo así. Sin embargo pocas veces estas citas en fin de semana se concretan pues la abuela de Sofía ocupa esos días para hacer las compras, hacer arreglos en la casa, bañar al perro, ir al cine, etc.
Sofía ha vivido con su abuela toda la vida, cuando la madre de Sofía murió la abuela intentó mudarse con otra de sus hijas, pero el lazo afectivo con su nieta Sofía se lo impidió, de su padre Sofía no recuerda mucho, quizá lo recuerde vagamente pero hace casi 10 años que no lo ve, fue siempre un tipo desobligado, agente de ventas internacionales que nunca se preocupó por la vida de Sofía ni de su madre Alicia, la última vez que lo vio fue para que él firmara el pasaporte de Sofía pues viajaría con su madre y su abuela a Berlín como regalo de cumpleaños, sin embargo la abuela enfermó y el viaje se canceló.
Hoy como todas las semanas ha concertado Grisell la cita para Sofía con Fabricio, el mismo lugar, la misma hora, la misma mesa reservada.
Toma su bolso se levanta del sillón negro y empieza a caminar, el teléfono ha sonado, es Martha una de las tres mejores amigas de Sofía, Grisell murmura con los labios su nombre y pregunta si transfiere la llamada, Sofía con animo responde que si y contesta desde su oficina, tarda unos cuantos minutos y al terminar le pide a la asistente que en su agenda revise que el cumpleaños de Leslie esté anotado, Leslie es otra de las cuatro inseparables, como se han hecho llamar, tres de ellas son de la misma edad, Nelly es la más pequeña tiene dos años menos y va terminando su carrera, estudió gastronomía y ella preparará el gran banquete para la fiesta sorpresa de Leslie, Martha pondrá la casa y comprará algo de vino, Sofía confirmará el viernes temprano con que cooperará, piensa en cómo se le pudo olvidar que al otro día era el cumpleaños de su amiga, mientras camina por el pasillo hasta el elevador reflexiona en que no debe olvidar avisarle a Fabricio de la fiesta, después de todo se lleva bien con sus amigas.
Baja en el elevador, sale y camina al estacionamiento, su teléfono celular empieza a sonar y baja la mirada buscándolo en su bolsa, involuntariamente, choca con una persona, alza la mirada y le pide disculpas, al encontrar su mirada con él, tiene la sensación de haberlo visto antes, sigue caminando y de nuevo voltea, el tipo siguió su camino sin voltear, esa sensación extraña de familiaridad la saca de orbita por unos segundos, llega a su carro y una vez más voltea y aquel personaje había desaparecido de su vista.
Llega al restaurante, avisa y camina hacia su mesa reservada, cerca de la ventana en el ala derecha del lugar. Eran las 2:40 p.m. cuando llega a la mesa, ya estaba ahí Fabricio tomando un trago, se levanta, le acomoda la silla a Sofía y vuelve a sentarse, un pequeño beso corona el momento de caballerosidad. Empiezan a revisar la carta, comparten sus problemas laborales, comen y conversan sobre la carga tan grande de trabajo que tienen, Sofía no olvida mencionarle la fiesta de Leslie y así le extiende la invitación, Fabricio le dice que no puede ir argumentando una cena con un político amigo de su padre. Terminan de comer aproximadamente a las 3:40 p.m. y se disponen a regresar a la oficina se levantan, Fabricio toma su saco se lo pone, le extiende la mano a Sofía y caminan a la salida para que posteriormente la deje en la puerta de su auto.
Cuando regresa a la oficina sube por el elevador y al llegar no encuentra a Grisell en su lugar, quizá ella aún no regresaba de comer, pensó. Aprovechando la privacidad llamó a Fabricio a su oficina, él le comento que ya se había presentado el nuevo encargado del área de operaciones en su departamento.
Llegó la noche, cuando cerraron la oficina Grisell y Sofía se dirigieron al elevador, cuando abrió la puerta, Sofía no podía creerlo, su mirada se volvió a encontrar con el tipo del estacionamiento, el que le parecía conocido pero no lo ubicaba, bajó el elevador, se dirigieron al estacionamiento y Sofía dejó caer las llaves de su auto, como ella lo esperaba el tipo venía atrás y levantó sus llaves se las entregó y una sensación de nerviosismo invadió a Sofía, le sonrió y le dio las gracias; el tipo respondió a su sonrisa. Grisell burlándose le expresó su asombro ante aquel suceso, pues desde que ella conocía a Sofía jamás la había visto así con otra persona que no fuera Fabricio.
Sofía llevó hasta su casa a Grisell, y esa noche regresó a su casa con la sensación y la imagen de aquel tipo joven delgado y de ojos grandes no se le borraba. Sofía a decir de ella misma no es muy atractiva, pero dice que la inteligencia y el carisma son su mejor arma para conquistar.
Al día siguiente una vez más apresurada por el retraso, vuelve a sentir el cosquilleo de la noche anterior al llegar al estacionamiento, baja apresurada y corre al elevador, antes de llegar a su oficina recuerda que tiene que ir a entregar unos documentos al nuevo director de operaciones del departamento de Comunicación Social, el se encuentra en el 4to. Piso y así lo hace, su corazón late a mil por hora cuando llega a la oficina del nuevo director y se encuentra con él, si el tipo del estacionamiento. Lo saluda y le entrega los documentos, se despide, da la vuelta y empieza a caminar con una sonrisa muy grande en el rostro, cuando de repente escucha, Disculpa, ¿Te gustaría salir a comer hoy conmigo?. Sofía se hace la difícil por unos minutos, pero accede y fijan la hora. Camina y baja a su piso sin decir una sola palabra, entra en su oficina y se sienta a examinar la situación. Dos horas después recibe la llamada del director de operaciones, un tipo llamado David Rosales, para confirmar su cita a comer, cuando sale a la hora de la comida Sofía le recuerda a Grisell que saldrán temprano para ir a la fiesta de Leslie, y Grisell le comenta que no podrá ir pues tiene que salir con su mamá y no se puede posponer ese asunto.
Sofía se dirige a la planta baja del edificio donde se encuentra con David, el celular de Sofía suena y se aleja un poco, era Fabricio, confirmando que el sábado irían a bailar y después a una cena romántica en algún lugar, ella le dice que le llamará temprano y termina la llamada, David le pide que vayan en su auto y caminan hacia el carro.
Van a un restaurante no muy lujoso cerca del metro Insurgentes, y empiezan a platicar, Sofía no puede creer la química tan impresionante, cuando terminan se dirigen al carro y ahí sin pensarlo David besa a Sofía, ella al principio se niega pero no puede contener su deseo de besarlo también, le alcanza a susurrar que él no sabe nada de ella y que quizá le debería interesar que sale con su Jefe y que a ella si le preocupa eso. El responde que si lo sabe, que el los había visto comer en un restaurante de la Condesa y que contrario a lo que ella piensa a él no le importa en lo más mínimo que ella salga con su Jefe. Regresan a la oficina y Sofía lo invita a la fiesta de su amiga.
Se quedan de ver una hora después ahí mismo en el estacionamiento. Así lo hacen, al salir acude a comprar algún regalo excéntrico para su amiga, va a su casa a dejar el auto y se van en el carro de David, una vez más la pasión sin tener explicación se apodera de ambos…
Llegan a la fiesta, bailan, toman y acaban en la casa de David, casa que se encuentra sola por que sus padres están de viaje, al despertar Sofía de momento se asusta, pero lo ve a él dormido, inofensivo y vuelve a tirarse a la cama suspirando. El sábado por la mañana le llama a Fabricio para cancelar su salida a bailar, Sofía y David se encontraban ya de fin de semana en Cuernavaca, la decisión y el ímpetu eran virtudes que ella descubría de David, regresaron el domingo en la madrugada, David llevó a Sofía a su casa y acordaron comer el lunes.
Empezó todo un idilio extraño, casi involuntario y el inicio de un juego que seguía Sofía con Fabricio y David, mientras ellos se hacían cada vez más amigos. Después de dos meses, algo terrible sucedió, Sofía fue encontrada muerta en su auto, a causa de un extraño choque que le provocó la muerte, era un jueves en la madrugada a eso de las 3:00. el móvil del accidente aún era confuso, llegó el peritaje se hablo al seguro, llegaron las ambulancias, el ministerio público, aparentemente había estado acompañada de un hombre cuando salieron de un bar en la Condesa.
Su funeral fue solemne y doloroso. La abuela lloraba destrozada al igual que Grisell y Fabricio, en un rincón de la funeraria David estaba sollozando y derramando lágrimas que nadie se podía explicar.
Una semana después en la oficina, todo tenía que volver a la normalidad, Grisell fue ascendida de puesto y ocupó el lugar de Sofía y como todos los jueves llamaba al Lic. Cortés para concertar ahora solamente una cita, la de los viernes en el restaurante de la colonia Condesa.
Sonó el teléfono, pensó que era la confirmación de la reservación en el restaurante, pero una voz dulce y conocida en tono irónico le dijo: Hola querida Licenciada Grisell Tapia, ¿qué tal su nueva oficina?, ¿podría hacerle un pequeño lugar en su ocupadísima agenda a este pobre director de operaciones?, es que la otra licenciada murió en el intento de poder atenderme, jajajajaja…...
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Debrayes
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