
Cuanto daño ha hecho el proyectil que tus palabras lanzaron,
cuanto tiempo ha pasado desde el día que partiste sin rumbo,
cada lágrima ha rodado a cada punto del mapa del mundo humano,
ignorante de tu ubicación me derrramo sin entrañas.
Recorri muy a conciencia los meridianos,
pregunte por tu mirada y tus manos al ecuador,
recurri a la vista priviglegiada del redentor,
y aun permanezco con tu ausencia entre mis manos.
Abarroto mis labios de palabras de disculpa,
inundo mi pensamiento de frases de derrota,
añoro esa mirada profunda y esos labios calidos,
la esperanza de encontrarte lentamente se me escapa.
Directo a mi alma, fuera de sí,
sin mayores problemas, te fuiste de mi,
la fe flaqueba lo se, pero la podia revertir,
la fe termino, solo dentro de tí.
Ya no hay retrocesos,
solo asencia de tus calidos y pasionales besos,
rojos destellos que ciegan mi esperanza de vivir,
morir en un lago de nada, morir sin nada, sin eso.
Y si el tiempo te azota las manos y remuerde la memoria,
si tus ojos sangran y mi sonrisa rememoran,
aun te ruedan las lagrimas en los ojos,
no me mires, sigue adelante, sigue sin nada que te pese.
