
Reacio a instalarme en la geografía de la nostalgia,
inicio esta carava atípica y galactica,
viajes desde el centro de la nada, hasta tus manos,
temblando cada vez que no dices nada.
Trémulos labios besan la sal de mis manos,
despide el deseo temblando de léjos,
sismógrafo serial me nombro y confirmo,
desgarran la piel de mi pensamineto de espejo.
Tengo pavor a perderte en una grieta,
verte sangrar por una naturaleza muerta,
imposble partir para rescatarte,
me ata la ignorancia y el grito de tu silencio.
Uneme a tus lágrimas negras,
corriendo en tu rostro tras la miseria,
incinerame como esas palabras muertas,
encuentrame como el alcohol de tus fiestas.
NO es mi percepción, este vacio tiembla,
mueve sin temor donde piso y donde mienta,
has que estas cimientes se caigan de viejas,
que tu terrible temblor me hace la vida inquieta.
Sabes que los pilares que me anclan a tus ojos,
son papeles añejos, como mi corazón un maldito despojo,
y sin piedad me mueves de arriba a abajo,
me miras de lejos sin tocarme y matandome a destajo.
Ahi, conciente de la gran sacudida,
vi como lentamente mi reflejo desaparece de tu vida,
terminamos como empieza el gran final de tiempo,
sin hablar, sin mirarnos, extrañandonos los labios.

presos ante un temblor y no poder huir…
Excelente como siempre
Saludos Roberto!!

exacto un terremoto ajeno del que no puedo escapar!!
gracias Karen
