El otro velorio, sin protocolo ni discursos
El hijo de Alan no se resigna a que su papá “se fue al cielo”; única víctima identificada que no iba en el jet
Cinthya Sánchez
El Universal
Viernes 07 de noviembre de 2008
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Salieron a recibirlo su abuela y sus tíos para informale que estaban reunidos porque su papá había muerto. “Se fue al cielo”, le dijeron. Sin ningún otro detalle. Desde entonces, Jared no hace otra cosa más que llorar y decir que no quiere que su papá vaya a ninguna parte.
Al velorio de Alan, el primer cuerpo en ser reconocido de los civiles que murieron la noche del 4 de noviembre en el avionazo de Lomas, fueron por lo menos 200 personas. Fue en la funeraria Gayoso, pero en Sullivan, lejos de las cámaras que rodearon la otra sucursal, donde les dieron el adiós a los cuerpos públicos. Aquí no hubo honores, ni palabras de Felipe Calderón. Esta familia veló a Alan en un ataúd gris, sin ninguna bandera que lo abrazara.
Toda la noche hubo rostros desencajados, con miradas pensativas. El nombre de Alan Cristian Vargas ha sido repetido públicamente cuando se refieren a uno de los cuatro muertos que no venían en la aeronave; para su familia, Alan es alguien que no merecía morir. Es una historia que hubieran deseado nunca contar. A Jared sólo le quedó eso de su papá, una caja gris y una fotografía al pie del ataúd.
Hilda, su mamá, había decidido no llevar a sus dos hijos al funeral de Alan, pero los sicológos que la delegación Miguel Hidalgo les envió a las víctimas, le recomendaron vivir el duelo junto a ellos. Aunque la última imagen con la que se quedó Hilda no es la de la caja negra sino la de los labios de Alan, lo demás ha sido increíble, una pesadilla que no puede aceptar.
Todavía no se atreve a entrar a su casa, ni a dormir en su cama sin su marido. Está rodeada de toda su familia y cada vez que el reloj avanza le empieza a quedar más claro que se quedó sola. Que Alan no regresará. La noche de ayer fue la primera vez que cerró los ojos, 48 horas despues de que bajara del segundo piso de su oficina y viera un Jet caer en picada.
Hoy, lo que dejó en aquel Chevy, después de un beso y una promesa de regresar pronto, sólo se resume a una cajita con las cenizas del amor de su vida, con el que se casó desde los 18 años y al que nunca más volvio a verle los ojos, después del beso de despedida.
Las cenizas de Alan las llevará a la iglesia más cercana a su casa
Y que hara el Gobierno por todas esas victimas de tal siniestro porque ayer con todo y honores en el campo Marte despidieron los restos de los funcionarios publicos y los que desafortunadamente estaban en ese momento tragico como lo sucedio a Alan y asu ahora viuda y sus hijos… El gobierno les ayudara en algo, porque ni todo el dinero del mundo te pueden devolver la vida de un ser querido.. al menos.. que el gobierno se haga carga de los estudios de esos dos niños que quedaron sin un Padre…
Arghh esto me caga solo por ser funcionarios publicos hacen tanto pinche zafarrancho….
Saludos.


Yo creo que independientemente de los honores, el dolor es el mismo tanto de las esposas e hijos de los “altos” funcionarios como los que “pasaban por ahi”.
Tampoco a ellos todos los honores les regresaran a sus seres querido…
Finalmente NADIE de los que falleció, lo merecía… Solo resignación y seguir adelante… :’(

hace tiempo que se comprobó que el socialismo no funciona, siempre existirán esas diferencias, es lógico, humanamente cruel, y realista, cada quien vivirá, sufrirá y superara su dolor a su manera
Cualquier perdida humana es lamentable, e incluso asesinos y secuestradores son papas o hijos o hermanos de alguien que pensara que no merecía morir así.
Muertes justas solo me vienen a la mente la de pedeastras, violadores, secuestradores y asesinos, de ahí en fuera, no creo que alguien “Merezca morir”
Que descansen en paz todas las victimas de ese y los otros 500 accidentes diarios que ocurren en nuestro pais
