
Palpabamos el paraiso son las manos,
rompiamos las reglas con nuestros cuerpos,
cantabamos alegres de la vida,
tomabamos los días con alegría.
Y DE PRONTO
El paraiso se incendío,
las reglas nos atraparon,
las alegrías fueron tristezas,
y los días caen sobre nuestras cabezas.
El tiempo tiene límites,
los días terminan en noches,
el amor tiene límites,
y este acabó entre barrotes.
Hoy soy dueño de mi vida,
tu tomaste otra salida,
hoy mi musa está conmigo,
compartiendo mi muy particular paraiso.
En verdad es el infierno caer en el amor rutinario… muy bueno
saludos

asi es mejor buscar parisos nuevos…saludos!
