
¿Has escuchado el ruido de un corazón atrofiado por el tiempo que no estas?, puede ser que suene a gloria a tus oidos enfermos de vanidad, puede ser que suene hueco, por el aire que se va, puede ser que sea silencio por que tu ya no estás, puede ser que sean cadenas las que suenen de verdad.
Cadenas de llantos forzados por el tiempo de espera, cadenas de glorias ajenas que advirtieron que al cielo no viera, que era imposible alcanzar, son cadenas de poesía perdidas en el eter, implorando que regreses la felicidad.
Felicidad ajena en brazos sangrientos y atormentados, en versos del amor robado, de una flor que jamás se sembrará, son los poemas malditos en mis manos, los que se desagran de maldad, torturando estos ojos humanos que lloran sangre por tu tranquilidad.
Soy un animal profano, deshecho de la maldad, invocado por las manos que vacias, hacen del cariño falsedad, soy la adaptación al esperanto, de la mierda mundial, yo por eso miro alto, no me importa la humanidad, soy sereno y no me canso, que decir que me amarás.
Poco a poco se despierta el alter ego maldito, que se codea con el fuego del infierno y se come los acentos.