
Poesía maldíta, enfermedad curable, retorno al lado oscuro y males por venir…
Soy el fuego en un bracero,
soy el hielo del invierno,
busco mas en los contrastes,
para hacerme mas eterno.
Pido a gritos a tus manos,
que me sellen las heridas,
hoy te grito cuanto te amo,
no hay mañana vida mía.
Puedo aparecer cantando,
tal vez muera en el intento,
nada pasa si proclamo,
que en ti esta todo mi universo.
No hay poco en mi agonía,
acepto pero poco entiendo,
que el destino de mis días,
vaga lejos de tus besos.
Yo no expongo soluciones,
no diré que tu eres mía,
pero embrujas mis canciones,
con tu música divina.
Puede ser idolatría,
puede ser solo un capricho,
que te amo sin remedio,
es destino y es desdicha.
No hay razón en mi pasado,
pero péco en estos días,
de amarte aquivocado,
sin tenerte musa mía.
Ya te vas entre la niebla,
ya te vas allá volando,
me dejaste enamorado,
de la musa de mis sueños terminados.