
Me revuelvo entre olores de otros tiempos, entre busquedas de ciencia delatora en sentimientos, amanezco entre la duda y la propuesta, entre el sol y la respuesta de un adios al padecimiento.
Cuando hablo voy de frente meditando cuanto tiempo ha pasado en este desierto, cuantas veces se dilatan las pupilas por las luces que desangran las respuestas de mi vida, que la oscuridad me siga, no es pretexto, es amor.
Incinero las distancias dando solo relevancia a una hoja que cae en las manos vacias de una poesía perfecta, una tradición amada por el alma envenada, de agonizar despierta, mientras pasa la tragedia de la vida, y mientras sonría, hay esperanza.