
Recorriendo el pasillo del pasado, me invadió la nostalgia de tus ojos, la presencia de tus labios en los mios y la caricia temprana de tus manos.
Reconozco que mi intransigencia alejó el cielo de mis brazos, que mi desesperada busqueda quedó en silencio despues de tu partida justa hacia el ocaso, le pedi al viento una vez mas que llevara besos a tus labios, sin embargo desangro en lamentos inútiles mis poesías desiertas de amores, impedidas de andar entre nubes y ángeles, para desaparecer en nieblas y humo, entre llamas y olvído.