
Soy un alma triste de agua salada,
una piedra negra ahuecada por dentro,
sin mas destino que recibir la carga,
de una gran corriente, de una marejada.
Distante medusa que cruzas los mares,
dime tus secretos, dime tus verdades,
sabes que las rocas nunca resucitan,
porque nacieron muertas, aunque sean benditas.
Corriente y mareas chocan en las piedras,
crestas y olas viven siempre solas,
pero los seres marinos de profundidades,
sueñan con las luces, quieren que los saloven.
Quien como esa ave que se ha sambullido,
vuelve a las alturas durante la tarde,
como un alma nueva que siempre renace,
siempre regresa, pese haber perdido.
Soy el alma triste que habita en los mares,
quiero que me quieran en enormidades,
piensas que no existo, aunque no lo sabes,
sabes que me ahogo en las profundidades.