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Catorce kilómetros...
Música actual: Benny Ibarra - Vives en mí
Descansar enTre semana, y más en lunes, parecía una idea que solo a Garfield podía agradar, sobre todo después dE la costumbre de tener los fines de semana libres como cualQuier gente decente. Pero parte del cambio de área implicaba el cambio de días de descanso.
Al principio costó trabajo adaptarse, sabía como a Un clon mal hecho del domingo. Pero poco a poco se van apreciando las virtudes de descansar en lunes. Todo está abierto, se puede aprovechar para hacerse cargo de cualquIer pendiente que por los ajetreos y el stress del día a día, normalmEnte llegarían al fin de semana en el mismo estado de pendientes. Donde quiera que vaya uno, encuentRa poca gente (incluso en los bancos); puede uno llegar y ser atendidO sin tiempos de espera. Bendita “flojera genética” del mexicano….hoy, san Lunes.
Tener una cita a media mañana (en realidad era a la una de la Tarde, pero según mi religión, eso sigue siendo media mañana), le permite a Uno almorzar con calma, cafecito incluido, medio arreglarse y salir sabiendo que, gracias a que los dioses del tráfico se recuperan de la cruda de fin de semana hasta eso de las 3 de la tarde del lunes, podrá uno desplazarse con singular alegría.
Efectivamente, nadie en la sala de espera. Después de ser “consentido” por mi dentista (con el premio adicional de haber disfrutado una presentación mental de todos los momentos contigo), procedí a emprender la travesía de regreso.
Catorce kilómetros de música, pensaba Yo. A solo uno y medio, la música pasó a un segundo plano. Cerca de las torres de Satélite, justo antes de la pendiente (trasladándose de norte a sur), se podía apreciar una impresionante vista de la ciudad. Algunos dirían que lo impresionante era la capa de nata gris, llamada smog, q la cubría el día de hOy reduciendo la visibilidad a 30 kms. Lo bueno de tener otros ojos, es que a mí me regaló el ver que a esa distancia, no parece más de medio centimetro lo que aventaja la Torre Mayor a la de Petroleos. O incluso darme cuenta que “la bola” del Toreo de Cuatro Caminos pArece medio balón enterrado, esperando que alguien lo pateé entre los postes antes referidos.
Reirse un poco con los mil y un juegos de imágenes que presenta el trayecto, es algo que poca gente se da el lujo de disfrutar. El que no va manejando, va pensando en que comerá hoy, o que ya en un rato comenzará el tráfico que generan las escuelas, o aún recordando el partido de Futbol del día anterior.
Cosas que la gente coMún no nota en un lunes…..
Cambio y jueras
Viajes
Han escrito 3 comentarios de «Catorce kilómetros...»
luisitomx
Lunes 21 de mayo, 2007 18:53.-
ahhh creo q unos cuantos miles de satelucos te rebatirian el no contemplar esa linda vista a la altura de las torres, digo considerando q el tiempo record q he hecho de ahi a lomas verdes en auto a sido 1:30 hrs suficiente tiempo para contemplar la bola del toreo incluso para admirar los pantalones de sta fe en dias mas despejados y los dias con verdadera suerte un aterrizaje en el aeropuerto bomberito juarez, ah por cierto esa misma distancia a pie a cualquier hr del dia se recorre en 15 minutos jeje
y ahora mi reclamo si andabas por aca pq no pasaste a degustar estos ricos tacos de guisado enfrente de mi local?
salú

elpipila
Lunes 21 de mayo, 2007 19:07.-
jaja…es lo wueno de no manejar luisito..
y los tacos…para la oxtra paso por ti a comer
y si…ahora estoy a gusto…con compañia de lujo…beso
heinrich
Martes 22 de mayo, 2007 12:26.-
en verdad es ameno apreciar la ciudad asi y en lunes
dichoso, a ver que dia me fugo y hago lo mismo ya me hace faltasaludos man…


