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¿Dónde quedó el espíritu?

mié 22 de septiembre, 2004 - 19:53 Estado de ánimo: Alegre
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Gonzálo Ceja - El Guerrero se va

“1616: Habló de la vida libre un viejo profeta indio, vestido a la antigua usanza.
Anduvo por estos desiertos y serranías levantando polvo y cantando al triste son de un tronco hueco las hazañas de los antepasados y la perdida libertad.

Predicó el viejo la guerra contra quienes han arrebatado a los indios las tierras y los dioses y los hacen reventar en los socavones de Zacatecas.

“Resucitarán quienes mueran en la guerra necesaria”—anunció— “y renacerán jóvenes y veloces los ancianos que mueran peleando”. Los Tepehuanes robaron bosquetes y tallaron y escondieron muchos arcos y flechas, porque ellos son arqueros diestros, como estrella de la mañana: el flechador divino. Robaron y mataron caballos para comer su agilidad y mulas para comerles la fuerza. La rebelión estalló en Santiago Papasquiaro, al norte de Durango. Los Tepehuanes, los indios más cristianos de la región, los primeros conversos pisaron las hostias y cuando el padre Bernardo Cisneros pidió clemencia le contestaron: “dominus vobiscum” . Al sur, en El Mezquital rompieron a machetazos la cara de la virgen y bebieron vino de los cálices, en el pueblo de Zapé indios vestidos con sotanas y bonetes de jesuitas persiguieron por los bosques a los españoles fugitivos; en Santa Catarina descargaron sus macanas sobre el padre Hernaldo El Tovar, mientras le decían: “¡a ver si te salva dios!” El padre Juan del Valle quedó tendido en tierra, desnudo, en el aire la mano que hacía la señal de la cruz y la otra mano cubriendo su sexo jamás usado.

Pero poco a durado la insurrección, en los llanos de Cacaria las tropas coloniales han fulminado a los indios, cae una lluvia roja sobre los muertos, la lluvia atraviesa el aire espeso de polvo y acribilla los muertos con balas de barro rojo.

En Zacatecas repican las campanas, llamando a los banquetes de celebración. Los señores de las minas suspiran aliviados: no faltará mano de obra en los socavones, nada interrumpirá la prosperidad del reino: podrán ellos seguir meando tranquilos en bacinicas de plata labrada y nadie impedirá que acudan a misa sus señoras acompañadas de 100 criados y 20 doncellas”.

Este es un relato que escuché en un disco de Gonzálo Ceja, muy recomendable, es música prehispánica, se llama Luna Coyote, ojalá puedan conseguirlo, aunque está cabrón.
No sé si es una leyenda de los tepehuanes o si es invento del Ceja.
Como sea, ahí se los dejo, está lleno de sentimiento histórico, nuestras marcas. A mi me hizo llorar.



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Han escrito 1 comentarios de «¿Dónde quedó el espíritu?»

foto Einyel
Miércoles 22 de septiembre, 2004 20:02.

Orale! nunca lo habia oido, lo buscare. Te recomiendo la musica de Jorge Reyes, algo distinto, pero que escarba en el sentimiento mistico de nuestros antepasados.

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