¿Tienes una cuenta? identificate: Usuario Contraseña o puedes obtener una gratis.
[ Escribo sobre... ]

El camino de los siete

mié 12 de septiembre, 2007 - 21:23 Estado de ánimo: Inspirado
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: porter

Silencio, rodea mi habitación cobijándome de los constantes tormentos de estar despierto. El sueño lucha por llegar a mí, intentando dar descanso a un cuerpo agotado, intentando consolar a una mente atormentada.

El recorrido por lo incorrecto comienza una vez que el constante chillido de una alarma interrumpe aquello que me costo trabajo conseguir.

El eterno acoso de deseos de abandono golpea a una mente aturdida por las pocas horas de sueño que le fueron concedidas. La pereza me cuestiona en la primera oportunidad que se le presenta, intentando mantener mi cuerpo en un estado de muerte fingida.

Me pongo de pie e intento aclarar mis pensamientos bajo un chorro de agua caliente, que no provoca sino que un escalofrío aterrador recorra mi espalda, permitiendo el paso de un deseo de mediocridad y satisfacción superflua.

Salgo solo para vestir un cuerpo casi muerto y desnudo, deseando cubrirlo con algo más que ropa. El recuerdo de lo imposible llega a mi mente y un lamento lleno de lujuria y deseo interrumpe a la rutina tan conocida como asfixiante. El rostro de quien nunca existió se presenta en soledad de mi propia existencia. Las promesas de una vida llena de sensaciones se disuelven al momento que recuerdo al ángel encargado de mi condena y castigo.

Bajo las escaleras con la intención de calmar un hambre inexistente, pero que no deja de molestar durante todo el día. Pruebo los alimentos que sin pensar he preparado, un frenesí eterno e insípido que llevo a mi boca con el único propósito de saciar una gula que ayuda a llenar el vacío dentro de mí. El dolor de estomago desaparece junto con el sentido del gusto pero la gula no da tregua alguna y solo ella decide cuando parar.

Recorro el pasillo, oscuro y tormentoso pero a la vez confortable solo para continuar con lo escrito en mí destino.

Una vez más me encuentro frente al espejo, despreciando aquel reflejo que me recuerda quien soy y lo que nunca podré ser. La vanidad engañosa y seductora llega solo para hacer notar mi indiferencia ante los patrones de aceptación vacía e inalcanzable que hay en mi presente. La vanidad, persiste hasta que me rindo ante sus destellos muertos y artificiales, hasta que acepto lo que hay en mí, hasta que comprendo que solo intento agradarte a ti.

Comienzo mi recorrido a través de calles vacías y frías, plasmadas de un desencanto siniestro y oscuro. Mi caminar se hace acompañar de un pensamiento pesimista ante tu ausencia el cual es interrumpido por la decisión banal de tomar el camino largo, solo para ahorrarme unos cuantos pesos, obedeciendo a la avaricia llena de necesidad que hay en mí. Avaricia que se presenta ante mi impotencia de subsistir, ante mi incompetencia para tomar el control.

Conforme avanzo me adentro en una multitud de entes sin vida cuyo único afán es hacer la vida de los demás, tan miserable como la propia. Mi corazón se llena de ira y busca una salida antes de caer en provocaciones de personas raquíticas, cuyas acciones son tan mecánicas y patéticas como lo es el ritual del despertar del mundo. La ira tarda en desaparecer lo cual ayuda para que nadie cruce palabra alguna conmigo.

Un sentimiento de soberbia se hace presente, una extraña superioridad se muestra ante los lamentos silenciosos de personas que se hallan mudas haciéndose viejos entre sueños rotos y oportunidades desperdiciadas. Personas desesperadas por llegar a un lugar en el que no desean estar. El recorrido hacia la perfecta representación de la vida que es la escuela continúa, rompiendo el trance en el que me encontraba, haciendo que voltee bruscamente hacia la realidad.

Un momento más noto la soledad que me rodea, haciendo obvia tu ausencia provocando que mi mente se nuble por la envidia, envidia por las personas capaces de entender la vida, por aquellos que se atreven a sentir, envidia por aquel que puede escuchar tu voz mientras yo solo me mantengo con el recuerdo difuso de lo que alguna vez representaste.

Solo puedo atinar a soltar una sonrisa cínica. Es momento de bajar, he llegado a mi destino y mi día ha comenzado, ya es hora de dejar de soñar. Mi descenso ha comenzado, esperando que hoy sea el día en que por fin seré juzgado y llevado a la nada, donde la vida me será arrebatada, donde por fin podré dejar de pensar en ti, en quien nunca existió.



[ Enlace | Un miserable comentario :( ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** Debrayes, Pecados, Capitales
comparte esto
Comparte esta entrada (del.icio.us, por correo, etc) o agrega este blog a tu Google Reader.

Entradas relacionadas:
  1. MINUTO CERO
  2. Los diez discos más representativos para mí (segunda parte de dos).

Han escrito 1 comentarios de «El camino de los siete»

foto lady_blue
Miércoles 12 de septiembre, 2007 23:19.

Te recomiendo después de uno o dos párrafos máximo usar la etiqueta = mas =

Si usted tiene una cuenta en ymipollo.com, identifíquese:
Usuario: Password: (recordar identificación en este blog)
De lo contrario, escriba sus datos (todos los campos son obligatorios.):
Nombre: Correo E.:
Blog/Web: recordar datos.
[ si eres visitante puedes obtener tus comentarios con foto suscribiendote a gravatar. Tenga en cuenta que como usuario anónimo, su dirección IP será almacenada y mostrada al dueño de la entrada en cada comentario. ]
Escriba su comentario:
Por favor escriba respecto al post, procure revisar su ortografía. Si su comentario no es respecto al tema, por favor no lo haga.

Usted escribirá este mensaje como:
Es posible que su comentario no aparezca de forma inmediata (o que nunca aparezca) eso depende de la decisión del autor de este blog.

suscribirse a este post.

RSS
Blog | Comentarios