Tras estar horas esperando en la SRE por mi pasaporte por fin lo tengo, ya puedo regresar en paz a seguir con la rutina de encierro diario.
El sol salía en Jalapa el día de hoy (porqué justo hoy que regreso y no antes??, anoche neblina baja, llovizna, y frío hacían un clima digno de poder dormir hasta el medio día de hoy. Había que pararse temprano (era lo que pensaba) para ir a hacer cola para lo del pasaporte. Empezando el buscar un lugar donde sacaran copias, luego llegar allá, preguntar en información, llenar la hoja de ayuda, ir caminando a plaza Animas a pagar, regresar, llenar el otro formato, entregarlo en mostrador, y de ahí esperar el llamado para la foto definitiva. (no confíen en la cámara que usan, no salen como Brad Pitt los hombres, ni como Cindy Crawford las mujeres, aparte que piden 3 fotos, y a lo último te piden solo una)
Alistar la maleta, verificar que no falte algo, refundir en ella los documentos, cerrarla, despedirme de la casa que me alojó por unos días, de los fantasmas qeu según hay en ella (por lo menos eso me platicaba mi hermana, pero nunca vi uno), e ir a tomar el urbano.
El hambre es dura, y tras decidir por mi corrida, me salí a comer, y a estar pendiente de la hora de salida.
El tráfico en la salida está pesado, casi tardamos media hora en salir de Jalapa, en un autobús V B (según de los ADO, pero con internet a bordo, pero creo que el pasajero debe llevar su portátil), panorámico, y que no olía a baño (por fin). Volver a ver los bosques, siempre me hacen soñar. Hay unas cabañas que no había visto antes, de madera, y que se ven bastante cómodas. Habrá que ir a verlas luego.
El tiempo vuela, y se acaba el viaje, llegando a nuestro destino, menos mal que no hace calor o ya estuviera pegajoso.
Gracias por tu compañía, me ayudaste mucho en estos ratos que estuviste conmigo, espero invitarte pronto de nuevo.



