Un pequeño recuerdo.

Atardecer en Salina Cruz, Oaxaca.
Y solo éramos ella y yo, y nadie mas, esta vez no necesitamos articular mas palabras que las necesarias, recién llegábamos a la ciudad y decidimos almorzar, al terminar caminamos por la playa, parecía esa clásica imagen de enamorados, enlazados por un sentimiento, quizá sea este el texto mas cursi que haya escrito, quizá parezca otra historia, otra “victima” que se añade al cesto de los corazones rotos.
Quizá sea algo pasajero, pero el sentimiento de estar lejos de casa y pisar esta playa, sentir el aire golpear tu cuerpo, escuchar el sonido de las olas despedazarse fue algo magnifico, sutil e inolvidable.


