Cielo despejado.

En el borde del camino hay una silla
La rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
El amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
Que le queman la garganta con el sol
Y a través de su cansancio pasa un viejo
Que le seca con la sombra el sudor.
“Historia de las sillas” / Silvio Rodriguez

