Fragmentos

5:21 am El despertador sueña sin cesar, es hora de levantarse, Michelle luce tan bella al natural, amo verla así, sin el maquillaje que a veces la acompaña, sin esas ropas que la hacen lucir aun mas bella.
6:18 am Michelle, tres grandes maletas, dos de ropa, y una de ilusiones, y mi cara de desvelado, haciendo fila en la Terminal del ADO.
6:32 am Listo¡¡¡, después de confirmar la partida (7 am) nos fundimos en el beso mas largo de nuestra historia.
6: 41am Después de aquel delicioso beso nos quedamos en silencio una vez mas, como queriendo decir miles de cosas, buenos deseos, pero sintiendo que en ese momento lo único que importa es saberse presente, amado, derrotado, vil, lo que sea, todo aquello que genere la mirada de la mujer a la cual le has entregado en bandeja de plata tus sueños y tus ilusiones, Michelle llego para quedarse y aunque se fuera mil veces mas, nunca, nunca la olvidaría mas.
Llego la hora de partir, y mientras Michelle abordaba el bus, yo daba media vuelta para tomar rumbo a mi casa, no esperaba mas, no un final como de los que se ven en las películas, en donde la mujer baja desesperadamente a buscar el abrazo de El para luego volver a su lugar, la noche de anoche y las anteriores fueron ocasión perfecta para reunir una vez mas en el lugar en turno, en la circunstancia permitidas, de las noches en la casa, acompañadas de un frió terrenal al que se le unieron miles de besos, caricias fundidas y algo mas.
Los buenos deseos florecieron por demás, la sombra se hizo presente una vez mas, nada de caras largas, nada de despedidas tristes, hasta el ultimo minuto conservamos ese humor que nos mantiene felices y hasta niños la mayor parte del tiempo, aquellos que juegan a amarse, a no lastimarse (aunque esto sea inevitable), pude refrendarle en palabras y en forma de promesa que el sentimiento que no se traiciona se mantiene y vive por mucho tiempo, aunque en el transcurso puedan ocurrir muchas, demasiadas cosas.
A continuación comparto un fragmento de “Historia de las Sillas” de Silvio R.
“El que tenga una canción tendrá tormenta
El que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
Peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
Y la compañía vale soledad
Siempre vale la agonía de la prisa
Aunque se llene de sillas la verdad”
Y vos pensabas que era un hijo de puta sin sentimientos?

