La lista de enemigos : Luciano.
Quizás esa persona se encuentre aquí, junto con algunos otros, como los traidores, los nunca perdedores, los que dictan leyes injustas, los evasivos, los inmorales, los incuestionables, los perfectos, los autoritarios, los conscientes, los humanistas, los que no leyeron a Hemingway, los generales, los carentes de sentido crítico, los que ven sin saber mirar, los cautelosos, los demagogos, los de las manos sucias con sangre, los alacranes de la política, los candidatos, los sindicalistas, los intolerantes, los que censuran, los hipócritas, los que no se detienen a observar a un niño al menos una vez al día, los sedentarios, los condenados a morir en vida, los corruptos, los burócratas, los vacíos aristócratas, los que se quedan inmóviles al borde del camino, los que se creen referentes, los innovadores de la mentira, los que le temen al destino, los que no apuestan, los intimidadores, los que no saben reír, los que se bañan en el mar de las tragedias ajenas, los que fuman en lugares públicos, los psicólogos, los izquierdistas, los progresistas y los conservadores, los que se alegraron por Katrina, los que no ponen la otra mejilla, los que se creen infelices por no conseguir los objetos materiales que desean, los que no tienen ojo para apreciar su encanto por envidiar el ajeno, los estafadores, los falsos profetas, los que no conocieron a Bogart y Bergman, los fantoches del poder, los que no cantan el himno con orgullo, los que no defienden su lugar, los inmaduros, los que no sueñan despiertos, los temerosos, los culpables y los sin patria, los negadores, los mediáticos, los embusteros, los que no duermen tranquilos por sus actos, los representantes de la mediocridad, los que no quieren aprender, los que no saben enseñar, los que niegan su raíz, los embajadores del miedo, los fracasados, los terroristas, los cobardes, los incultos, los creadores del plagio y sus admiradores, los faltos de fe, los que se rasgan las vestiduras cuando un chico les pide una moneda y no mueven el culo nunca, los que ensucian las paredes, los irrespetuosos, los que no respetan la ancianidad, los asesinos, los abogados del diablo, los que lucran con la fe, los que violan, los que vuelven con la mirada clavada en el suelo pidiendo segundas oportunidades sin saber pedir perdón.
Que para volar no hacen falta alas. Solo cerrar los ojos. Para mediocridad, solo mirar alrededor.
Nota : El texto pertenece a Luciano.


