Si.
No me cuesta aceptarlo.
Con ella soy débil.
Punto y no estoy en coma.
Pero si loco por ella.
Por sus besos.
Por su genio.
Por su cuerpo.
Por su aroma.
Por endulzarme.
Por su mente criminal.
Por su odio a los terroristas.
Por su amor a la vida.
Por robarme la vida, los besos.
Por empeñarse a estar a mi lado.
Por comprender todo lo que siento.
Por darme la libertad que quiero.
Por hacerse respetar sin sentir celos.
Por existir, solo por existir.
Porque al tenerla frente a mi, tiemblo como un niño, porque al marcharse corro detrás de ella, porque al irme yo esta tocando mi puerta, porque al llorar no seca mis lagrimas, hace circo y maroma para arrancarme una sonrisa, no por darme su hombro para apoyarme si no darme su credo entero. Porque al llegar a casa después del trabajo ella espera paciente a mi llegada.
Y todo esto se me va de las manos.
Al final de un semestre, al final de la carrera, tomar rumbos distintos, separarse y decirse adiós, voltear el rostro y ver como el amor de tu vida se va de tus manos, no poder evitar lo inevitable, falta de tacto para decir todo lo que quieres decir, regalar un beso y decir “buena suerte mi amor” , una despedida maquillada a un nunca jamás, duele, si duele, tanto que deseas dejar todo, pedirle que sea tu esposa, olvidarte de las miles de solteras en el mundo, olvidar esa jugosa propuesta de trabajo en la capital, dejar todo por un sueño, por una ilusión, por querer jugar a ser feliz y después enfrentar uno a uno los retos diarios, por no decir basta a decir razón, por si es poco marchar por la avenida y llegar a casa, encontrarla sola y regresar.
Ante esta situación faltan horas, faltan kilómetros por recorrer, ella llego a mi vida y se va como tal, esta vez no hubo terceras personas ni los caprichos de mi ex – novia , fue lo que quizás siempre debió haber sido, pero una emoción que no pudimos contener desde nuestra primera noche aquel diciembre, correr y correr en la playa en aquel viaje, como en el video de Coldplay (Yellow), saber que no fue el destino, mucho menos tu, ni yo, que si te vuelvo a ver, que si no, que encuentres a alguien mejor que yo (no lo creo) pero si vas a ser feliz, porque hombre quien se abstenga de profanar una boca como la tuya y hacer imposible compaginarse a tus pensamientos, al sentimiento, alguien lo dijo, nadie lo percibió, “hombre, viva la libertad”, esta vez no quiero ser libre, quiero ser su presa, su victima, quiero y solo quiero.
Más no puedo.
Al reloj le faltan horas.
Y yo ya escribí lo que pasara.
(Aunque me gustaría que no fuera asi).
Que si duele?
Mirame, no vez que estoy knock-out.
Fuera de contexto.
Tirado en el jardin.
Alucinando.
Mordiendo el polvo.
Tonto enamorado.
Añadele al cesto de culpabilidad un concepto a mi estado de animo.
La vida no es justa, en definitiva.



