El efecto Exiga.

Mas aun que una breve despedida que enaltece las mas cordiales palabras dentro del itinerario de la nena, aquella que amenaza como un volcán a punto de estallar, la que poco a poco carcome estas ansias locas de seguir adelante, saber que aunque no exista ni un gramo de esperanza de encontrar el camino adecuado para conmemorar años de existencia, cual surco dejado por una daga, se navega entonces por un tiempo entre gente mala, buena, nueva, conocida, se recorren kilómetros y se experimentan nuevas caricias, se aprende aun con el dolor llevado a cuestas, con la cara de felicidad que emana de cada día, aquella eterna alegría que no muere, mas es acompañada por una leve carga oscura que nos hace pensar y que nos pone tal cual en un curso que no elegimos, pero que debemos procurar para que cada día y por cada segundo, la eternidad no parezca mas que una nube en un frasco.
Esto es algo ordinario, sustancioso y probablemente innecesario.
Mas aun inexplicable, solamente yo puedo entenderlo.

