Tornasol.

Se dice que alguna vez llegas a sentir que el alma da un vuelco, un vació enorme, sinceramente no puedo formular dichos o razón alguna para prevenir lo que acontecerá el día de mañana, planear resulta muchas veces un riesgo infinito, aun cuando se tiene la certeza, aquella que pueda ilimitar el pensamiento de alguna u otra forma, la contradicción se vuelve un ingrediente básico, entonces, surge la cuestión en turno, y es una reacción en cadena, casi una avalancha, que al final podrá rendir cuentas ante aquel par de manos presurosas, a la que empeñaste tanto esfuerzo.
“Dulce beat” así decidí llamarla, una y otra vez repite la misma frase, “open mind” aunque la frase se vuelve algo vació y hasta escalofriante lleva envuelta un toque de dulzura (hágame usted el favor señor Pedro Plaza) y de verdad, y da media vuelta y se va, argumentando que ya es hora de volcarse nuevamente, de dar la espalda y seguir el trayecto, día de mañana, nueva oportunidad.
Llego a convertirme un fantasma de vez en cuando, ni siquiera levanto sospecha alguna de cuando daré el siguiente paso o si llegare a la cita, no importa nada mas que el vació entre cuerpo y espalda, aquel que es tornasol y levanta uno y mil muertos mas, en ese preciso momento es cuando mas vulnerable me encuentro, nada cambia, solo transcurre y en momentos como esos, en los que me siento inferior, en los que siento que sin ella no soy nada, cualquier mortal que no haya sentido aquel pandemonio entre vísceras y estomago puede estar libre de culpa, alguno que otro día, pero que no surja lagrima entre el polvo y la daga, me confieso débil y hasta complaciente, mas que a mi razón de ser, del que no surge el infinito, pero si de lo simple, aquel corazón que nunca se cansa de latir, aquellas manos que no se cansan de trabajar, aquel par de ojos que derriten, aquella cabellera al aire.
Nota : El texto en la foto pertenece a Silvio Rodriguez.
Dos es mejor que uno... supongo :/ ]
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