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No me Arrepiento.

sáb 04 de junio, 2005 - 22:05 Estado de ánimo: Aburrido
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Quiereme Mucho - Ely Guerra

- ¡No me arrepiento! Repito que No me arrepiento!

Cada día pasa prácticamente igual desde hace meses, tal vez ya sean años no lo sé, he perdido la cuenta pero no me importa, ahora me parece extraño que en un principio me tomara la molestia de saber en que día vivía, a fin de cuentas para que? Ahora me arrepiento de no haber gastado en otra cosa mi valioso bolígrafo, ahora seco, en algún lugar bajo el colchón, inservible cual cadáver…

De vez en cuando me asalta la duda de saber que hay más allá de estas paredes, pero para luego me gana la desazón y regreso a mi refugio, tranquilo, pacífico, inmutable.

Prácticamente nada entra y desde luego que casi nada sale a excepción de la charolita de comida y la irrupción de cuando en cuando de algún pobre médico en el que se refleja el rostro del hastío. También de vez en cuando entran voces, a veces en forma de saludo, a veces en forma de despedida y a veces tan solo como burla a mi situación. A alguno que otro vigilante le parece extraño que me produzca risa su ironía sobretodo por que va dirigida a mi persona, pero es que siempre he sido así, siempre amante de ese lado cínico de nuestro ser.

De vez en cuando sale algo de mi voz, cuando termino mi discurso o canción entonces entran dos que tres aplausos e incluso a veces un BRAVO! MAGNIFICO!, gracias a esto me han llegado a apodar: El Orador.

La vida acá es más sencilla, más simple, con más tiempo para reflexionar pero nada por actuar. Muchos se preguntan como es que no me he vuelto loco en el aislamiento, después de tanto tiempo no he perdido ni la cordura ni mi fuerza física, sigo siendo el mismo, bueno casi el mismo.

Supongo que desde que nací tenía en la sangre la aptitud para ser un buen asceta, supongo que es por eso que no he perdido la razón, supongo que el hecho de haber estudiado y leído también me hizo el favor. ¡Que diferente sería mi situación si no tuviera la dicha de citarme una frase de Cicerón, Demóstenes, Kant, Unamuno, Artaud, Wilde, Goethe y tantos, tantos más dioses de la escritura y el pensamiento humano!

También ha ayudado el hecho de que nunca he dependido de alguien, de pequeño aprendí el valor de las cosas, a ganárselas con trabajo, con dedicación.
Siempre fui algo huraño y reticente a la actividad social. Recalcaré que amigos e invitaciones nunca me faltaron, por que a pesar de mi actitud algo introvertida por alguna extraña razón siempre cause buena impresión y desperté la simpatía de los demás, enemigos tal vez me sobrarían dedos de una mano para contarlos.

Mi carisma y mi instrucción pues me ganaron ciertos logros y premios en aquel mundo exterior.

Futuro Líder!...con esas palabras se llenaba la boca de alguno que otro de mis superiores, pero a decir verdad lo último que yo esperé siempre de la vida fue un buen coche una gran casa y un buen trabajo… superficialidades, tonterías, aspiraciones tontas de un mediocre ante la vida que se conforma con algo tan simple como un cuarto de cemento de doscientos metros cuadrados, una máquina que le aplastará las pocas nalgas que tenga y un ambiente de hipocresía y falsa alabanza en torno de un ser aún menos auténtico. Tuve la gracia pues de darme cuenta de ello a tiempo, antes de que entrara al bachillerato siquiera.

Sabia que en eso no radicaba la grandiosidad de mi ser. Supe desde la primera vez que tuve un libro de Julio Verne entre las manos que el fin de mi existencia era aprender eternamente, saber, descubrir, viajar, imaginar y crear… había nacido libre, libre de ver nuevos mundos, nuevas personas, nuevos pensamientos, nuevas situaciones. De ninguna manera iba a dejar que se me encadenase a un trabajo de oficina y dejar mi vida pasar tras un tedioso escritorio mientras esperaba tan solos unas cuantas monedas y papel verde a cambio de la vida que se me consumiría allí.

Tal vez la estacada final la dio mi creciente deseo de amar a los demás, a pesar de mi cenobitismo entre más leía más descubría al hombre y entre más lo descubría más me gustaba, todos esos mundos de fantasía, todos esos sueños, todos esos anhelos y grandiosos sentimientos encerrados en unos cuantos miles de letras me parecían más inconcebibles que posibles. Había pues en mi inexplorado planeta muchos seres capaces de pensar y crear, sería pues preciso descubrir en cada uno de mis conocidos esa parte inventiva y esencial que les hacía humanos para vivir más feliz con ellos, a pesar de mi cinismo, a pesar de mis preferencias por lo oscuro, por lo oculto, por lo ignoto, en mi presente encontraba también belleza, atracción, seducción y una buena razón para querer a los demás.

Fue este último deseo lo que me llevó a mi supuesta desgracia, a mi supuesta pérdida en apasionada en el mundo del homicidio.

Desde muy chico amé a mi hermano menor, le protegí, le ayude y le aconsejé. A vista gruesa ambos éramos muy diferentes, sin embargo más parecidos no podíamos ser. Mi hermano gozaba de mi protección y la de mis padres, por lo que se sentía seguro de sí, nada podía dañarle pues antes tendría que pasar por nosotros para entonces poder acercarse a él. La desgracia puedo presumir que nunca la conoció, no vivió una situación económica y familiar difícil, para el todo era normal, los días eran normales, llegaba a sentarse a la mesa con la comida siempre caliente y servida como por arte de magia, la cocina era un lugar misterioso donde solo algunos conocían los secretos del pan que cae del cielo. Le bastaba abrir la boca o extender la mano para obtenerlo todo, sus problemas se limitaban a no poder tener el juguete de moda, después la ropa de moda y por último el coche de moda. Pero a pesar de su ingenua vida, era una buena persona, aunque un poco rebelde y con ansías de libertad derivadas del no conocer la realidad externa a su burbuja, ayudaba a los demás, era compasivo, obediente a regañadientes y bastante listo. A decir verdad si no lo hubiésemos protegido tanto creo que hubiera podido llegar más lejos, lo cual me hace sentir un poco culpable por mi sobreprotección, pues a veces hace falta toparse de frente con la vida para crecer un poco más. Pero toparse con la vida puede ser tan doloroso, que a veces preferimos evitar el daño a nuestros seres queridos sin saber que les dañamos por otro lado.

Fue así que aunque he querido a diversas mujeres, definitivamente el ser al que más apreció hasta el día de hoy es a mi hermano.

Recuerdo que una noche regresaba de una pachanga con algunos compañeros de clase… llegué a casa y vi a algunos de los amigos de mi hermano en la sala, con los ojos como platos y las bocas tan cerradas que el espectáculo que daban era realmente como sacado de algún cuadro de Doré. Veían el infinito pasmados en lo más hondo de sus pensamientos… yo me preocupé no era normal, al pasar la sala vi la puerta del cuarto de invitados abierto en el marco de la puerta estaba mi nueva prima de 16 años recargada en medio de un llanto desesperado y fue cuando giré a la cama que comprendí todo el lúgubre espectáculo que acababa de contemplar.

A la orilla de la cama se encontraba mi hermano, en cuclillas, con la cabeza recargada en la cama como si durmiera apaciblemente, pero no dormía, tenía los ojos abiertos, viendo la nada y la base del cráneo rota.



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Han escrito 1 comentarios de «No me Arrepiento.»

foto polaco
Sábado 04 de junio, 2005 23:13.

Definitivamente el cuento de un Cuentiesta

polaco off y espero pronto hablar

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