Mujeres
Mujeres
Como no acordarme de Leticia, la niña con la supe del primer amor, del primer beso; la que vino a enseñarme también el sufrimiento del desamor. Como sufrí cuando me echó de su vida fácilmente, dura agonía que perduro por años, fue difícil aun con la llegada de Julia, increíble que besaba. Ella, morena, cabello lacio largo me perfecciono en ese arte del beso francés. Cuando termino el aprendizaje la despedida. No fue tan dolorosa y me dejo un buen recuerdo. Así también recuerdo a Elizabeth, es tres años mayor que yo, pretendía algo mas que un noviazgo conmigo el cual tuve que terminar por causa ajena a mi libre albedrío de seguir disfrutando de la libertad. Su estado permanente de un amor estable no me permitía disfrutar de nuestra relación.
De ahí solo sorpresas pasajeras de mujeres que no recuerdo su nombre por ser breves. Pero cuando la brevedad paso trajo a mi lado a wendy. Una de las musas más importante que a mi pasado. Duramos tanto y poco tiempo como lo quieras definir. Juntos aprendimos a “amar” en todos los aspectos, pasamos juntos muchas cosas, siempre en letanía nos despedíamos. Asta que finalmente nos separamos un mes como este de hace diez años. Sufrimos por que en el transcurso de la relación entregamos todo y nos quedamos con todos esos recuerdos. Años después cuando el dolor cedió un poco llego roció con su visión psicológica de la vida, la aventura que pasamos nos trajo consecuencias desagradables en nuestra amistad, que pudimos superar con el tiempo. Todo esto termino, cuando en la escuela conocí a Victoria, quien finalmente acepto quedarse conmigo por propia convicción, y por el tiempo que dure nuestra existencia.
Así, de esta manera me llegan visiones en noches de insomnio, de todas las épocas pasadas y, me bombardean sus recuerdos que hieren mi corazón, ya que aunque no se quedaron conmigo, compartieron su tiempo y sus emociones. Eso las hace mujeres importantes, mujeres de sueños, mujeres que como yo me guardan en su recuerdo como una estrella fugaz. Las materializo en mi mente y pienso y deseo para ellas lo mejor de la vida. Ya han pasado varios lustros desde entonces, que dios las guarde de todo aquel hombre que no las quiera como el amor de su vida. Y que dios me perdone si he hablado de ellas como objetos y, no con el tributo el cual les debo por la única razón que las hace diferentes a mí: ¡son mujeres!
Escuchando: mujeres - silvio rodriguez

