lunes 24 de septiembre, 2007 - 18:59
Sorpresa! Soy yo de nuevo.
_Cinco años han pasado. ¿Quién lleva la cuenta? Yo no.
Te miro cada día antes de irme, te doy un beso que calma mi corazón de tanta aflicción causada por los años, una ultima mirada y a la vez das la vuelta para incorporarte al sueño matinal._
Diez horas después nos encontramos nuevamente y el segundo beso nos muestra que el amor en ambos esta tranquilo y arraigado. Cuanta falta me haces, no puedo explicarlo.
De que manera puedo hacerlo sin caer en el absurdo de la monotonía. Te quiero, me entrego de tal manera que te hiero sin querer, ¿que puedo hacer? después de todo somos hombre y mujer que en el afán de amarnos, topamos con lo que diferencia los géneros. Yo pienso en mujeres tu piensas en la inmortalidad de este amor. Trato, intento, lucho por la fe que depositas en mi cada vez que me alimentas, cada vez que te preocupa mi salud y mi mal carácter pero; a veces las ganas me doblegan y me encuentro en la peor de las encrucijadas que pueda haber. Disculpa que sea honesto, tampoco quiero decir que te he engañado con alguien por que no es cierto. Tu sabes que ¡te Amo!, y como no lo haría después de tantos años de encontrarnos de frente cuando en la oscuridad nos buscamos. Ya lo he comentado con antelación al decir que nuestro género tiene su propia forma de desarrollarse, es la naturaleza que nos empuja a comportarnos y pensar así. Cada día al salir de casa las miles de personas que pasan al lado tuyo, te observan, te estudian, analizan cada parte de ti y no te das cuenta, porque al final todos hacemos lo mismo, unos en menor grado y otros en mayor pero siempre será así asta el final de los días.
Diez horas después de no vernos en un día, tú me miras con ternura de esperar mi regreso que te parece una eternidad; yo te miro con mi cansancio en los hombros y pienso: “No hay que hay mejor lugar para habitar, que el hogar que hemos construido y que cuidas con cariño maternal”.
Escuchando:
JAZZ - BELEDO