TEATRO DE LA OPERA

El más grande teatro lírico del mundo (mide 11.000 metros cuadrados, puede contener 2.000 espectadores y en su escenario caben 450 personajes) es posiblemente también el más interesante edificio de la época de Napoleón III. Construido sobre proyecto de Garnier entre 1862 y 1875 ostenta en su fachada esa profusión de elementos decorativos que es característica de su época. Una amplia escalinata conduce a la primera de las dos plantas en que esta divida la fachada con grandes arcadas y robustas pilastras, delante de las cuales aparecen numerosos grupos marmóreos. En la segunda columna de la derecha se admira el grupo escultorio de “La Danse”, considerado la obra maestra de Jean Baptiste Carpeaux, cuyo original está en el Louvre. La segunda planta está constituida por altas columnas pareadas que enmarcan las grandes ventanas. En la parte superior hay un ático fastuosamente decorado sobre el que se apoya una cúpula de escasa curvatura. El interior no es menos fastuoso con su gran escalinata a la que enriquecen precioso mármoles, su bóveda decorada con pinturas de Isidoro Pils y el techo de la sala pintado por Chagall.


