... entonces me pongo de malas, volteo las páginas web, aplasto cuatro virus que rondan la pantalla, ella me mira y me doy cuenta de que ha dejado de amarme como siempre, pero sé bien que mañana todo volverá a la normalidad. Abro el ymipollo ahora que quiero perder un poco de tiempo ¿y qué hallo? Los mismos posteos con los mismos comentarios; parece que en este lugar sólo cambia la fecha. Frases comunes y desgastadas de tanto ser transcritas... justo como estas líneas. ¿Por qué la gente (esta gente en específico) practica con tanta naturalidad la autocomplacencia colectiva? Inclúyome hoy en esta élite hedonista, mientras ejerzo mi poder de inclusión al oprimir la llave-schlussel-key, cle: "publicar entrada": soy porque aparezco.
¿Qué pasa con toda esa gente que vive amargamente esa sentencia “todo tiempo pasado fue mejor”? ¿Será verdad que entre más tiene uno alguien más insatisfecho está? Y con “más” me refiero a experiencias, momentos vividos y desvividos. En este espacio cibernético concurre mucha gente joven, es claro por el tipo de información que anexan a sus posteos. Realmente me parece curioso que a menudo se lean textos de gente que recurre a la nostalgia de forma tan trágica, me hace pensar que su actual autobalance de felicidad no es tan bueno que pueda hacer llevadera la melancolía y nostalgia que todos llevamos inherentemente, y estas parecen entonces ser una carga para ellos. ¿La insoportable no levedad del presente, la sobreestimación del tiempo? ¿qué diablos pasa? Se supone que mientras crece uno todas las experiencias gozan de privilegio de novedad y es por eso que se nos quedan tan “presentes”… ¡eureka! He ahí: no aceptamos que dejen de ser presente cuando el presente real deja de otorgarnos más novedades; entonces ¿qué nos impide allegarnos de novedades para no caer en este circulito vicioso?
Así es, fuera del barrio hay más barrios, y los murmullos que la cuadrilla silenciadora de uno acallan, se ventilarán fuera de ahí sin más ni más. Lo que en un país es escondido disciplinada e inescrupulosamente por un gobierno en colaboración con medios de comunicación, será siempre visto con cierta lástima desde otros lugares. Sin embargo, la democratización de los medios actual deja poco escapar, y se vuelve cada vez más difícil tapar el sol con una “sana” reforma energética.
Hace poco circulaba en televisión un comercial donde el actor gordito casi-simpático de telmex (oh negación-de-dios, ¿por qué “word” intenta cambiar la “t” minúscula a mayúscula en la palabra “telmex”?) exponía la grandeza de esa empresa (des-estatalizada y monopolizada por el casi irlandés Salinas –no Rocha- De Gortari) por llegar a regiones casi inhóspitas del país (según por puro altruismo) y conminaba a las demás empresas telefónicas a no “rajarse” y entrarle de igual forma a los catorrazos. Ese grado de cinismo slimiano es el que se construye desde el gobierno mediocre cuando se deja al “libre mercado” ser (para unos cuantos). Sobran ejemplos (bancarios) de dichas prácticas escalofriantes de ostentación de un capitalismo voraz; ahora se pretende llevar esto a la esfera de negocios petroleros. No hay más, it’s all about business, dear amigo, just get away from here, don’t bother us and you’ll never ever be pissed off. El laissez faire está más vivo que nunca, monsieur et mademoiselle, solo que hay quien lleva la batuta de qué se deja y qué no se deja laissezfairear.
Hay verdades que no hace falta que sean comunicadas por esas rameras mediáticas al servicio del estado para que sean de dominio público, no están haciendo imbécil a nadie; están, mejor dicho, haciendo acto de cinismo ante un pueblo -mi pueblo, nuestro pueblo, vuestro pueblo- que ha dado siempre muestras católicas de poner las otras 3 mejillas al ofensor. El juego entonces es: hago como que te digo la verdad, sabes que te miento, haces como que te crees que intento convencerte de que no te miento; y si ya sabes cómo actúo entonces nunca te he mentido: juego de semi-verdades en un entorno pluscuamchantajista, diría ese imbécil auto-apodado “ixca”.
Esta noticia entre otras es “ciertamente coadyuvante en una yuxtaposición de evidencias a los que nuestro Estado de Derecho dictamina que no ha lugar”. Amén:
http://www.telemundo52.com/video/9804422/detail.html (video que me compartió ese apreciado y siniestro trovador nada errante llamado Rubén: que somos a la zurda más que diestros, entre tantos congresos de los desunidos)
PD: hace poco en una comida entre colaboradores se destiló acompasadamente el tema de los famositos periodistas que en televisa hacen una mesa de debate. Medio encanijado les decía que ese supuesto debate no era otra cosa que un espectáculo más en ese medio de desinformación y específicamente en esa televisora patiño del gobierno, a lo que se me dijo seriamente que muy por el contrario, ese tipo de debates “informaban” a la gente sobre su “realidad política”. No dudo que ilustren a mucha gente que acaba de entrar en uso de razón (infantes en general) pero nuevamente metí mi cuchara, tenedor, cuchillo y apuñalé diciendo que no, que no y que no (terco como siempre) que eso era simple espectáculo (como la lucha libre, el pambol y los aberrantes reality shows) y que sólo se debatían, evidentemente, temas a-modo e inofensivos y que para realmente empaparse más de política y realidad había que recurrir a medios más diversos, objetivos y plurales de información. Ante las miradas suaves de compasión entendí que de mi boca sólo se escupían herejías, y dócil como soy agarre mi taquito de pastor con guacamole y le di una rencorosa mordida mientras miraba con esperanza mi lata roja de agua negra del imperalismo yankee, y al mismo tiempo recordaba a aquel alemán que me sugirió votar por el PAN en el 2006 pues si no ganaban estos, la Bombardier Aerospace México agarraba sus maquinitas, hacían sus maletas y se iba del país, sí señor, cómo de que no, “miénteme pero no me dejes”.

Constantemente se hallan aquí fallidos intentos harto híbridos de versificación, ¿no sería mejor recurrir a la consabida eficiencia de la prosa? La rima pierde sus poderes mágicos cuando ritmo y métrica están ausentes.
Endlich, plötzlich, ist es nicht einfach Gedichte machen, oder das denke ich noch.

MexiCorp.

Porque me embriaga la felicidad de tener un presidente tan silente y eficiente, y ...

Un ex-presidente en funciones
Aún cuando existan quienes defienden la diferenciación entre Chilango y Defeño, no deja de ser lo mismo. Que si eres chilango cuando tus padres no son del defe y tu naciste en el defe, que si eres chilango cuando no eres del defe y vives allá desde pequeño. Vueltas innecesarias: es chilango quien ha vivido lo suficiente ahí como para sentirse parte de la ciudad. No hay más.
Ahora bien, qué hace que a éstos el resto del país los vea con ojo desconfiado: son gandallas, ruidosos, truculentos, transas, criticones, creidos, y muchos et ceteras más. Sólo después de algunos años en que he conocido diferentes ciudades pequeñas y medianas a lo largo de este antichilangueño país puedo saber un poco más acerca de esta fobia.
El país está plagado de chilangos que habitan otras ciudades, quizás porque la ciudad de México oferta esa diversidad de estudios y trabajos que muchas ciudades, dada su infraestructura, no pueden tener. Luego entonces la ciudad de México suple de recursos humanos a gran parte de las ciudades. Tal como le pasa a los regios y a los tapatios en regiones cercanas a su ubicación. Luego están los turistas chilangos desperdigados por todo el país. Es decir, que lo que irrita, más que el comportamiento de esta estirpe, es su presencia, su invasión a la privacidad y necesidad de localismo. Por consecuencia, quizás, vienen todos los defectos que se les encuentran. Afirmo que son, mejor dicho, como el visitante eterno que no deja nunca de irse, y que al mismo tiempo no se queda definitivamente.
Quizás sea esa aura de sobreviviente de la urbe otra de las razones que intrigue a los no-chilangos. Es decir, cualquiera puede contar y decir: “sí, estuve en el defe y que caos, el tráfico, la inseguridad, todo atascado, horas para trasladarse, es horrible, qué bueno que no vivo ahí”. Luego entonces se otorga implícitamente una etiqueta de “superviviente al caos” al chilango; es decir, alguien que aguanta como las cucarachas casi cualquier condición adversa de vida. Sólo esa sensación por principio, sin mencionar la infinidad de opciones de vida que pueden darse en esa caótica ciudad: una suerte de ruleta rusa continua. Fuera de ahí hay control, hay certidumbre, hay “estabilidad” y predisposición a los hechos, y estas características muchas veces merman la condición humana ávida de adrenalina.
¿Qué todo esto es una proyección de mi condición de chilango autoexiliado? Nadie ha dicho lo contrario.

No tengo nada en contra del Futbol, explícitamente hablando de este como deporte. Quizás haría sólo alusión a la simpleza de su objetivo aunque me arriesgo a que uno de esos fans-from-hell me ametralle con tecnicismos aprendidos de las famositas mesas de discusión de algunos programas deportivos en TV. Da igual. Pero de lo que sí pongo el grito agudo de 12,000 Hz en el cielo enlunado es de la manifestación popular que pulula por consecuencia de la adoración de este singular deporte. Ante la pregunta de ¿y a mi que chingados me importa? Respondería que me importa que la malograda ejecución de peripecias pamboleras en las calles sólo tiene los pelos de punta de los vecinos (refiérome a colonias populares, seguramente el habitante de fraccionamientos más clasemedieros no tendrá queja de esto). Pero es precisamente en ese gran sector donde los balonazos no respetan. Y quizás sean tolerables algunos balonazos en la puerta, en el auto, a uno que otro transeúnte despistado, pero además, en un 80% de las ocasiones, esta pasión de la patada viene acompañada de una tendencia al vandalismo: “nos saltamos la barda, rompemos cristales y nos los pagamos, jugamos mientras pisteamos, hacemos un ruido excesivo en la vía pública valiéndonos mandarina lo que los quejosos vecinos piensen, jugamos en las calles porque tenemos derecho a hacerlo pues no hay suficientes espacios deportivos para nuestra frenética forma de jugar”
Es un mal colectivo bien cimentado. Hacer un simple escaneo de las transmisiones deportivas en televisión arroja extraorbitantes resultados a favor de la transmisión de este popular deporte. La pregunta que viene a colación es: ¿hay tanta tendencia al futbol en TV porque hay mucha audiencia que lo exige, o estos programas generan a la audiencia, la moldean inteligentemente para que el potencial televidente crea que encontró lo que andaba buscando? Al final la diversidad para los demás deportes es nimia, se les ignora casi del todo.
Volvemos a un punto de inflexión en la democracia y libre mercado: ¿se tiene lo mejor o lo más popular? ¿lo mejor es lo más popular? Si una mayoría representativa tiene predilección por algo, por fuerza el resto debe conformarse con miserias. ¿No va esto en contra de la equidad y diversidad? Todo vale para dos cosas: importa lo que vende, la televisión no es caridad. El futbol vende como lo hacen las telenovelas de televisa, como lo hace rebelde, como lo hacen la porquería de los reality shows en cualesquiera de sus presentaciones, aún cuando todos sepan en el fondo que no tienen lo mejor.
La única cosa que rescato del futbol es que cuando hay alguno de eso partiditos supuestamente importante, toda esa jauría de fanáticos desesperados se amansan y amasan frente al televisor, y entonces la ciudad queda libre de esa multitud, y de verdad se respira.
¿Grinch? Endlich, das macht nichts!

La Gaucha, Querétaro.
Cuando vengan a Santiago de Querétaro, de Santiago de Arteaga, no dejen de visitar el Restaurante argentino La Gaucha. La carne que ahí se sirve sólo pude ser comparada a la carne de Hermosillo. Y algo más hay que me parece innovador, Souffle de Papa. ¿Qué es? Bueno son como globos de papa frita servidos en una canasta hecha de papas fritas. Si combinan esto con una Ensalada Roquefort, tienen entonces una comida más que deliciosa... y con algo de hierba si es que tienden a los remordimientos de la carencia de la misma en la comida. Si pueden transferir la cuenta a alguien más, mucho mejor.
El lugar no es pretencioso, la música es tipo mediterranea, los meseros no son déspotas y sirven un postre de Mouse de Limón excelente.
Si no vienen a Querétaro, olvídenlo.
Tengo un problema que arrastro desde que por primera vez creé un vínculo afectivo recíproco y manifestado con una mujer: Los celos.
Y no importa cuan inteligentes, listas, tontas, lentas hayan sido, el fin único y repetible de los celos es el mismo, sólo que cada cual, de acuerdo a su manera particular, lo manifiesta de forma distinta. Pero el cuadro psicológico de la enfermedad es la misma: miedo, inseguridad, pretensión, soberbia, predisposición. Y se tienen ejemplos muchos de estas manifestaciones, pero al igual que en cuestiones de la fe, se los toma por cosa normal entre nosotros. Los celos son como la gripe: se sabe que no tiene cura, y se asume colectivamente la prescripción de paliativos, placebos, enmascaradores de sus síntomas.
Aparente síntoma de enfermedad social, pero es evidente que debe existir una explicación biológica a los celos. Mi teoría es la siguiente: En el principio no era verbo, definitivamente, no sabemos si dios creo al hombre, pero algo es seguro: en un principio el hombre sólo era macho y la mujer hembra. Debían seguir los preceptos naturales de preservación de la especie. En aquel entonces, con un macho fornicador con una esperanza de vida corta en comparación con la actual, los celos eran garantía de la incipiente y segura descendencia del Hombre. Machos en edad adulta y en edad muy reproductiva debían seguir la tendencia monogámica de la especie con la herramienta fuerte del celo. Aún cuando se tengan ejemplos claros del celo macho, éste es, por antonomasia, un perfeccionamiento femenino. Ahora bien, ¿qué pasa miles de años después, cuando la civilización avanza, y la esperanza de vida aumenta? Sucede que la moral obliga a esa monogamia a perdurar más de lo que la naturaleza había previsto y el celo evoluciona hacia un vicio social, a una herramienta que perdura de más cuando ya no se le necesita, en edades donde su aparición llega a ser ridícula. Entonces, el móvil principal del celo en relación con la preservación de la especie pasa a ser una simple manifestación de problemas hormonales devenidos en desórdenes de comportamiento. Es decir, en un fenómeno más social.
¿Y cual es entonces el futuro de esa herramienta natural-social en la estructura social del futuro de nuestra sociedad? ¿Habrá un remedio médico que inhiba el disparo neuronal de esta enfermedad? ¿Es que quizás ya existe? Por lo pronto no queda más que tomar desenfrioles de indiferencia ante el celo, controlarlo mediante el juego de escenarios, intercambio de chantajes; en otras palabras, aplicarle un remedio semejante. O ya bien, el más drástico, acceder de lleno a la soledad, a ese tipo de relaciones hedonistas donde no hay ni pizca de intercambio afectivo.
"Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre un día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro" - Sabines

No era mi intención detallar más mi humilde opinión sobre las figuras religiosas más representativas del “momento”, pero los últimos comentarios al Post anterior incitaron mis deseos más recónditos de hablar de las famosas Vírgenes católicas.
Según veo, las Vírgenes son a fin de cuentas la exposición máxima del machismo en el catolicismo. La Virgen debe ser glorificada y respetada por el solo hecho de ser simple vehículo inmaculado por milagro. No deben ser mujeres activas y atenidas a los hechos que hablen por ellas como puede ser el caso de las santas; no. Sea el caso de la Virgen maría, cuyo único mérito fue haber sido usada sin consentimiento por su dios para perpetuar su plan mercadotécnico más ambicioso: engendrar al hijo de dios desde una mortal. La abnegación y sumisión esperada por un dios machista en una mujer, porque debe ser castigada por la supuesta falta de eva. Quizás mi conocimiento de esa religión sea muy superficial y pueda caer en errores de interpretación, pero es esta la visión que desde fuera tengo de los personajes que conforman la historia de esta religión, donde su hechura esta plagada de las proyecciones de comportamiento humano de quienes la escribieron.
Por cierto, ¿Cuántas Vírgenes católicas hay en el mundo? ¿De dónde salen? Me queda clara la jerarquía y aprobación de Santos y Santas, ratificados desde la sede vaticana a partir de los hechos logrados por esos mortales, pero no entiendo muy bien la aparición de las Vírgenes. Se supone que aparecen por doquier, que de la nada, como si fueran fantasmas, surgen en lugares poco sospechados y a partir de ahí nace su aceptación y la consecuente adoración de la misma. Es decir, no entiendo la forma como el catolicismo justifica su existencia, aunque entiendo perfectamente que, al igual que la imagen de Jesucristo, la imagen de cualquier Virgen tiene un fuerte impacto sobre las masas, sobre todo por que casi todas las Vírgenes, a excepción de María supongo, son de origen local. Es decir que debe haber una Virgen ad-hoc para cada región de venta del catolicismo.
Algo me queda claro: ante la avalancha de justa equidad de género, la aceptación de las vírgenes como figuras de adoración, irá poco a poco perdiéndose dadas las características de estas mismas; de ahí la creciente marea de congregaciones cristianas. Quizás la última generación que posee una adoración fuerte por las Vírgenes sea la de las madres de los adultos jóvenes de hoy.
Existe para mí una Virgen rescatable, y es la Virgen María creada literariamente por Saramago en su novela El Evangelio según Jesucristo.
Amén.

Dejando de lado los turbios entronques filosóficos relativos a la existencia o inexistencia de uno o varios dioses, opto ahora por discurrir sobre cuestiones más tangibles. Por obviedad de mi entorno mexicano-católico-valemadrista, estoy más al tanto de detalles en las diferentes empresas-religiones que deben su existencia tomando como premisa la existencia de un personaje llamado cristo-jesús cristo-jesucristo, encabezadas, sin duda, por el catolicismo. Sin ser un conocedor, ni un teólogo improvisado siquiera, es fácil tomar nota de la gran ramificación que han seguido las religiones derivadas de este personaje, mismo fenómeno que supongo que no se presenta con en ninguna otra base teológica en parte alguna del mundo.
Es tan prolífica la empresa que alude a cristo que su número se multiplica increíblemente. No sólo hay cantidad enorme de congregaciones, agrupaciones, grupos de reunión, et ceteras, y más et ceteras, si no que es común ya ver diferentes opciones en canales de televisión. John Lennon se equivocó sin duda al suponer que los Beatles eran más conocidos (conocidos, no más importantes) que Jesucristo (en el mundo entero), pues las huestes cristianas pululan hasta en los lugares más recónditos del planeta, y sin duda sea quizás sólo el futbol quien le compita en popularidad. Es, en consecuencia, el producto para las masas por antonomasia, es la aspirina del desconsuelo existencial, es el distractor principal de depresiones chacoteras, el consolador sin competencia, el otorgador de esperanzas.
“Consumirlo sin duda le hará un bien” rezaría un buen slogan. Si existió o no, poco importa; si era hijo de algún dios, menos relevante. Importa que ahora está definido y que tenerle fe debe estar avalado por algún grupo marca-registrada que otorgue, a cambio de algunas monedas, comunicación con el mismísimo cristo. Es más, según veo, a la gente seguidora de cualquier corriente cristiana le tiene sin cuidado lo que el padre de éste opine. No vende igual el papá por una sencilla razón: no se le ha asignado imagen, y sin imagen, estimado dios, simplemente ahora no se vende nada. No hay como ver un delgado hombre maduro con perfil caucásico, corona de espinas fetichista, rizos rubios, barba a medio crecer y sangre surcando ríos sobre un cuerpo semidesnudo en túnica clara, para caer rendidos ante una imagen poderosa de venta.
El futuro de cualquier empresa asociada a él es promisorio (con promesas como materia prima, por cierto). Para mí todo esto debería pasar desapercibido a no ser que la fe de la gente se torna de pronto en un arma de dos filos, y la defensa ciega de dogmas y fes, fundados o no, deriva casi siempre en trifulcas tribales a nivel local, nacional, mundial. Es su reiterado enajenamiento sobre “verdades” a conveniencia lo que habrá siempre de volcarse en herramienta de choque. Esta marea de fe realmente me preocupa.
