Celos, como la gripe
Tengo un problema que arrastro desde que por primera vez creé un vínculo afectivo recíproco y manifestado con una mujer: Los celos.
Y no importa cuan inteligentes, listas, tontas, lentas hayan sido, el fin único y repetible de los celos es el mismo, sólo que cada cual, de acuerdo a su manera particular, lo manifiesta de forma distinta. Pero el cuadro psicológico de la enfermedad es la misma: miedo, inseguridad, pretensión, soberbia, predisposición. Y se tienen ejemplos muchos de estas manifestaciones, pero al igual que en cuestiones de la fe, se los toma por cosa normal entre nosotros. Los celos son como la gripe: se sabe que no tiene cura, y se asume colectivamente la prescripción de paliativos, placebos, enmascaradores de sus síntomas.
Aparente síntoma de enfermedad social, pero es evidente que debe existir una explicación biológica a los celos. Mi teoría es la siguiente: En el principio no era verbo, definitivamente, no sabemos si dios creo al hombre, pero algo es seguro: en un principio el hombre sólo era macho y la mujer hembra. Debían seguir los preceptos naturales de preservación de la especie. En aquel entonces, con un macho fornicador con una esperanza de vida corta en comparación con la actual, los celos eran garantía de la incipiente y segura descendencia del Hombre. Machos en edad adulta y en edad muy reproductiva debían seguir la tendencia monogámica de la especie con la herramienta fuerte del celo. Aún cuando se tengan ejemplos claros del celo macho, éste es, por antonomasia, un perfeccionamiento femenino. Ahora bien, ¿qué pasa miles de años después, cuando la civilización avanza, y la esperanza de vida aumenta? Sucede que la moral obliga a esa monogamia a perdurar más de lo que la naturaleza había previsto y el celo evoluciona hacia un vicio social, a una herramienta que perdura de más cuando ya no se le necesita, en edades donde su aparición llega a ser ridícula. Entonces, el móvil principal del celo en relación con la preservación de la especie pasa a ser una simple manifestación de problemas hormonales devenidos en desórdenes de comportamiento. Es decir, en un fenómeno más social.
¿Y cual es entonces el futuro de esa herramienta natural-social en la estructura social del futuro de nuestra sociedad? ¿Habrá un remedio médico que inhiba el disparo neuronal de esta enfermedad? ¿Es que quizás ya existe? Por lo pronto no queda más que tomar desenfrioles de indiferencia ante el celo, controlarlo mediante el juego de escenarios, intercambio de chantajes; en otras palabras, aplicarle un remedio semejante. O ya bien, el más drástico, acceder de lleno a la soledad, a ese tipo de relaciones hedonistas donde no hay ni pizca de intercambio afectivo.
"Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre un día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro" - Sabines

Dos es mejor que uno... supongo :/ ]
del.icio.us Estrella este post

