Fussball, nicht mehr!
No tengo nada en contra del Futbol, explícitamente hablando de este como deporte. Quizás haría sólo alusión a la simpleza de su objetivo aunque me arriesgo a que uno de esos fans-from-hell me ametralle con tecnicismos aprendidos de las famositas mesas de discusión de algunos programas deportivos en TV. Da igual. Pero de lo que sí pongo el grito agudo de 12,000 Hz en el cielo enlunado es de la manifestación popular que pulula por consecuencia de la adoración de este singular deporte. Ante la pregunta de ¿y a mi que chingados me importa? Respondería que me importa que la malograda ejecución de peripecias pamboleras en las calles sólo tiene los pelos de punta de los vecinos (refiérome a colonias populares, seguramente el habitante de fraccionamientos más clasemedieros no tendrá queja de esto). Pero es precisamente en ese gran sector donde los balonazos no respetan. Y quizás sean tolerables algunos balonazos en la puerta, en el auto, a uno que otro transeúnte despistado, pero además, en un 80% de las ocasiones, esta pasión de la patada viene acompañada de una tendencia al vandalismo: “nos saltamos la barda, rompemos cristales y nos los pagamos, jugamos mientras pisteamos, hacemos un ruido excesivo en la vía pública valiéndonos mandarina lo que los quejosos vecinos piensen, jugamos en las calles porque tenemos derecho a hacerlo pues no hay suficientes espacios deportivos para nuestra frenética forma de jugar”
Es un mal colectivo bien cimentado. Hacer un simple escaneo de las transmisiones deportivas en televisión arroja extraorbitantes resultados a favor de la transmisión de este popular deporte. La pregunta que viene a colación es: ¿hay tanta tendencia al futbol en TV porque hay mucha audiencia que lo exige, o estos programas generan a la audiencia, la moldean inteligentemente para que el potencial televidente crea que encontró lo que andaba buscando? Al final la diversidad para los demás deportes es nimia, se les ignora casi del todo.
Volvemos a un punto de inflexión en la democracia y libre mercado: ¿se tiene lo mejor o lo más popular? ¿lo mejor es lo más popular? Si una mayoría representativa tiene predilección por algo, por fuerza el resto debe conformarse con miserias. ¿No va esto en contra de la equidad y diversidad? Todo vale para dos cosas: importa lo que vende, la televisión no es caridad. El futbol vende como lo hacen las telenovelas de televisa, como lo hace rebelde, como lo hacen la porquería de los reality shows en cualesquiera de sus presentaciones, aún cuando todos sepan en el fondo que no tienen lo mejor.
La única cosa que rescato del futbol es que cuando hay alguno de eso partiditos supuestamente importante, toda esa jauría de fanáticos desesperados se amansan y amasan frente al televisor, y entonces la ciudad queda libre de esa multitud, y de verdad se respira.
¿Grinch? Endlich, das macht nichts!



