Que si eres mariscal....
Qué si eres marica, mariscal, puto, puñal, volteado, niñita, machorra, gay, da igual. Aquí en este país hay puro machín, puro cabrón que no se raja, que es bien hombre. No es problema de estrato social, desde luego que no, es un grave defecto de involución cultural. Respaldados por toda esa ralea de prejuicios morales producto de esa enfermedad inducida por una mala aplicación de la fe religiosa, la mayoría de esta población vive el machin-dream en todo su esplendor. No hay por qué descartar a la colectividad femenina, pues desde éste círculo se da también todo ese conjuro de prejuicios, aún cuando atentan contra su propia integridad; quizás sea una variante social del mal de Estocolmo ante su estado de secuestro de malos comportamientos del macho. O quién sabe. Lo cierto es que por todos lados se usan términos que hacen alusión a esta suerte de discriminación y distinción de “niveles” entre la pertenencia de género. Sí, es verdad que una gran cantidad de mujeres se están integrando en todos los niveles culturales y de trabajo de este país, y traen consigo un montón de virtudes, pues es más que obvia su tendencia hacia comportamientos más éticos y son en general menos corruptas por tanto. Sin embargo, quizás tome una generación más lograr que esta mentalidad machista y de intolerancia hacia preferencias sexuales logre realmente hacer de nuestra colectividad una en la que la razón se sobreponga a ese instinto bruto de repetición de patrones obsoletos.
Es curioso ver a tantos hombres hacer orgullosamente uso del albur entre ellos, esa capacidad de llevar el lenguaje hacia condiciones donde el interlocutor siempre pretende hacer prevalecer su condición de macho, del que mete, el amo del blanco, del que no se raja, del que no recibe, al que le maman, agarran, estrujan. ¿Cómo entender la conducta machista con toda esa ralea de intolerancia hacia los homosexuales, cuando en estos intercambios verbales aducen siempre a la fornicación entre “caballeros”? Lo bueno es que el que pierde la contienda verbal se aguanta “como los meros machos”; muy risible y ridículo.
Este machín-rin se despide.
Escuchando: Radiohead - Idioteque


