La verdad os hará
Es común en demasía que a los niños se les oculte o maquille información a juicio de los adultos. ¿De qué depende? De la moral, básicamente y de una suposición que pretende ser racional de que se protege al infante, sobre todo de impactos que pudieran ser fuertes para su salud mental. ¿Hasta qué punto debe manipularse la información? Ese es un dilema. Llegará el día en que el niño crecido afronte verdades y recriminará intrínsecamente que se le haya ocultado información, sin embargo es muy probable que cuando sea padre repita este patrón de conducta. ¿Es mejor ignorar? ¿Qué sucede cuando este mismo razonamiento es llevado a escala de manipulación de masas desde la élite gobernante? ¿Es correcto que se oculte y maquille información a la población? Cierto es que nunca se dará a conocer toda la información pero dentro de nuestro actual esquema global de flujo de información se espera que se informe lo más posible. Es absurdo escuchar y ver en medios de comunicación campañas gubernamentales aderezando y empalagando los diálogos diciendo que nuestro país está preparado para la actual crisis, partiendo básicamente de un axioma sencillo: hemos tenido tantas crisis, que una más no es de alarmarse, porque además se dice a boca de jarro que esta crisis no es interna, si no que viene de afuera, es decir que está completamente fuera de control del gobierno. Ahora descubrimos por fin cual es el motivo de tantas crisis previas en este país: eran el entrenamiento mental para afrontar crisis futuras. Se sobreentiende que el gobierno trabaje sobre medidas para amortiguar los impactos, pero es de tontos creer que se podrá tapar el sol con dólar, viendo las consecuencias mundiales de la actual crisis. No dar a la población información veraz sobre la magnitud de la crisis con datos absolutos y fríos, ni dar recomendaciones precisas y objetivas sobre lo que se puede hacer para afrontarla económicamente hablando, es negligente. De qué sirve que salgan a otorgar palmaditas en el lomo de nuestras esperanzas diciendo que tengamos fe, casi pidiendo que se rece nada más, que ese poder de la mente es suficiente para afrontar la crisis. Esa mentalidad la tiene nuestra población que en su mayoría carece de mucho desde hace varios ante ayeres y ya sabe cómo sobrellevar psicológicamente los embates de los reveses de la micro y changarro-economía foxianica-calderónica. El optimismo bien puede ser un mal cuando encubre una incapacidad de autocrítica, y palia males que una visión más pesimista dejaría vislumbrar para emprender mejoras. Creo entender que milenos de evolución de la sociedad están cimentados por las visiones de los inconformes, es decir de los que lograron cuajar de mejor manera la relación optimismo/pesimismo en aras de tiempos mejores, es decir, de aquellos que dejaron de mentirse sobre el perfecto estado inamovible de las cosas. Su moral conservadora finalmente deja ver su rostro de negligente paternalismo, es la moral cascada de quienes saquean al país con y sin crisis, quienes en épocas de incipiente bonanza salen a gritar todo lo que supuestamente trabajan cuando es su obligación hacerlo al tiempo que maquillan cifras, y que en épocas de vacas ñangas salen a decir, “usté no se achicopale, ya está acostumbrado a estar jodido desde hace mucho, así que no le costará echarle ganitas para hacerse a la idea de que estará un poco más jodido, total, qué tanto es tantito” Rezan líneas de su antiquísima tradición escrita “La verdad os hará libres”, es por ello que nunca la compartirán; Everything in its right place.


