Tampoco Zúñiga; Mucho Antes
Blue Interior Matisse
Noto en él indecisión. Quizás temor. Me recita canciones de Filio, Delgadillo, Zúñiga y otras así. Nada mal para sus 23. Se dice trovador y trata siempre de hacerse a la mar en Coyoacán, con incipiente barba, morral de piel al hombro y, por si las dudas, chamarra casual.
Dice que sabe que él (de quien le hablo) es un gran cantante, que tiene canciones “chidas” pero no se ha dado la oportunidad, quizás por tiempo, quizás por lugar. Que si tal vez haría falta que un cuate le dijera por donde empezar. No amigo, así no, le digo, uno se hace de sus hallazgos y puede que de vez en vez alguien más acuda. Dice que sí, pero queda con indecisión.
Hallo repetida la actitud en algunos más. Deduzco que quizás lo vean lejano, y se afiancen por ello a lo cercano, a lo próximo, para no errar, pues es también, muchas veces lo más común.
Indeciso, de forma semejante, fui con Zappa, por la misma razón: sabiéndolo lejano, me dejé naufragar, para después asirme de su música oasis que me hospedó en su Sol. No está por demás asomarse a lugares que crees lejanos, no sabes si en ellos hallarás cobijo suave, bebida y sustento para ser.
Indeciso sigue mi amigo, le presto cuando puedo una canción abrigo, que le cubra del frío mortal de la tierra, que ayude a su indecisión.
Te doy una canción como un disparo
como un libro, una palabra, una guerrilla,
como doy el amor.
Hoy le comparto Esto no es una elegía, que me gusta. Esta letra se suscribe a un espacio completo en tanto se hace acompañar de la melodía que forma la canción.
Tú me recuerdas el prado de los soñadores
El muro que nos separa del mar, si es de noche
Tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos
Qué nunca se sabe que traen en las alas
Si vivos o muertos, si vivos o muertos
Me quito el rostro y lo doblo encima del pantalón
Si no he de decir tu nombre, si ajeno se esconde
No quiero expresión
Suelen mis ojos tener como impresos sus sueños, risueños
Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja
La Catedral sumergida en su baño de tejas
Tú me recuerdas las cosas, no se, las ventanas
Donde los cantores nocturnos cantaban
Amor a La Habana, amor a La Habana
Esto no es una elegía, ni es un romance, ni un verso
Más bien una acción de gracias
Por darle a mis ansias razón para un beso
Una modesta corona encontrada en la aurora
Tú me recuerdas el mundo de un adolescente
Un seminiño asustado, mirando a la gente
Un ángel interrogado, un sueño acostado
La maldición, la blasfemia de un continente
Y un poco de muerte, y un poco de muerte
Silvio Rodríguez
Escuchando: Esto no es una elegía - Silvio


