Radiactivo 98 1/2
1994
Nirvana seguía empotrado en su trono grunge, yo repartía mi tiempo en las aulas de clase y canchas de básquet. Era el inicio de la carrera: nuevos rumbos, nuevos amigos, nuevo saber, todos cohesionados por la música. Fue entonces que di con la frecuencia radioactiva, en ese el año de la catástrofe financiera de México, con el zapatismo deambulando en la conciencia colectiva.

Nadie habría dado un quinto por una estación de la cual Jaime Camil fuera locutor. Se aprendió del error, por fortuna. El empujón fuerte, mas no definitivo lo dieron los exwfm Martín Hernández y López Gabito. Se desvistieron de cursilerias y marcaron el inicio firme de una frecuencia que comenzaba a expandirse entre pubertos y no tan pubertos. La materia prima fundamental de su éxito, además de la música, habría de ser la imaginación al hacer Radio. El inicio de esta gran frecuencia venía precedido de la desaparición de aquella genial Rock 101 que marcó fuertemente una forma de hacer Radio. Como versa aquella canción de los Goo Goo Dolls: Every new beginning comes from some other beginning’s end. Para muchos radioescuchas Radioactivo quedó rezagado de aquella pues no lograron nunca incluir inteligentemente la música en español dentro de su repertorio. Estoy de acuerdo parcialmente: no se puede tener contentos a todos siempre, ellos optaron por dar mayor énfasis a la música en inglés. Simple.
Poco a poco fueron apareciendo nuevas voces-personalidades a su flotilla creativa. Para mí eso fue la marca fundamental de la estación: Los locutores dejaron de ser simples merolicos con dicción para presentar rolas y mandar saludos para llegar a ser personalidades bien definidas haciendo Radio. Personalidad. Así llegaron Ricardo Zamora, Edgar David Aguilera, el Cha, War-Pig, Claudia Arellano, Fernanda Tapia, Jordi Soler, DJ Koji, irreverencias Olallo y, a últimas fechas, el afamado Soups y la Recluta (para mí de menor calibres estos dos). Detrás de este grupo, como director, el bonachón José Álvarez.

Creatividad. Sí algo marcó la diferencia con otras estaciones de radio fue la creatividad para hacer gag’s. De ahí los famosos juguetes radioactivos (ofensivos y inhumanos): Ozzy el oso, la muñeca barbicue, Teporochi Loco, Robo DJ, y muchos otros. Una verdadera ostentación del poder mercadológico y de impacto en las masas. ¿Qué podía hacer órbita ante esta conjunción de personalidad y creatividad? Definitivamente no mucho. De wfm ya ni vale hablar.
La venta de grupo imagen fue la real razón de la desaparición de Radioactivo. No faltó el fan from hell que dijera que había sido la llegada a la dirección de Olallo Rubio. Mejor dicho, la salida de José Álvarez simplemente marcó la entrega no-oficial de la estación al ser vendida y fue Olallo el encomendado de llevar a fin este acto deplorable. Fin de la historia, fin de una estación que reivindicó el arte de hacer Radio (ya no más “me complace con una canción” ni ñoñerias al aire), actualizó de forma amplia el espectro de música alternativa en inglés para sus seguidores. Se hablaba de un antes y un después de Rock 101: ahora podemos hablar por igual de un antes y después de Radioactivo.

Al mes de salir Radioactivo yo dejé mi ciudad de la región menos transparente. Marcó un inicio en el 94, marcaba ahora un fin en 2004. Ahora, al ir a nuestra gran urbe, procuro sintonizar Reactor. Ya nada es igual, definitivamente. Sólo celebro que ahora den mayor cabida a música alternativa en español. Por lo demás no hay mucho que decir. Parece que a todo Reactor le aplasta terriblemente la sombra de Radioactivo. Ni hablar. Versaba el Slogan de Radioactivo: Fuck everyone else.
Sea.
Escuchando: Pink Floyd - Ummaguma


