Levitación y Peso
*Levitación en ausencia de peso*
Government is the Entertainment Division of the military-industrial complex Frank Zappa
People demand freedom of speech as a compensation for the freedom of thought which they never use Kierkegaard
a.
Un aula atascada de niñasyniños-adolescentes hediondos, risueños, calenturientos, vestidos todos en irremediable suéter café y pantalón/falda a cuadros café-caqui: cucarachos, para ser más explícitos. Escuela símil del uniforme, con rejas en ventanas localizada en las inmediaciones de la Vicente Guerrero, Iztapalapa, ¡peligro! Viernes: los gritos de venta provenientes del tianguis fayuquero sobre ruedas gigante que ejerce con envidiable éxito justo afuera de la escuela se mezclan con los aromas a tacos de suaderotripalenguaetcétera que emanan del mismo. Las ecuaciones lineales de segundo grado con una incógnita despejan las sensaciones externas y arrojan siempre valores ambivalentes: ¿habrá partido de tochito en el receso/recreo/desfoguedepasiones? No, seguramente se jugará futbol (sin acento en u) como siempre con el envase de frutsi excongelado relleno de papelesdecuadernodeclasedetallerdeelectrónica.
b.
Mamá está en Tijuana. Papá trabajando y cuidándonos. Todo está envuelto en misterio.
El abuelo pone su cara dura (esa de benito juárez) mientras dialoga/monloga con papá/yerno.
Mamá regresa por fin con una maletita plástica nueva que me gusta y con chicles gabachos que no paran de soltar dulce por un buen rato.
Mamá nos invita una malteada a un lugar al que jamás había ido: una fuente de sodas afuera de una plaza comercial no tan “gigante”. Nos platica que trabajó en un restaurante y en una estética en la famosa avenida Revolución de Tijuana. Un lugar muy difícil infiero por sus anécdotas.
Nos mudamos de casa.
Llegamos a habitar nuestros dos cuartos en obra negra, sin puertas ni ventanas. Antes de llegar habíamos mandado a nuestra perrita Yurga Dudinka a cuidar el terreno; uno nunca sabe lo que pueda pasar aquí que hasta hace poco estaba repleto de milpas.
Mamá pasa días en cama, ha subido de peso, ya no vemos a los abuelos, papá se ve más viejo ahora.
Mi hermana y yo tendremos que hacer nuevos amigos.
He tenido que avisar a los cuates de escuela sobre mi cambio de domicilio. “Orale, que chido” me alientan.
c.
El “individuo” era ese profesor cuarentón bajito, moreno, siempre vestido muy formal, peinado de raya a un lado y copete que le escurría por la frente permitiendo a una de sus manos tener qué hacer mientras la otra gesticulaba a la par de su rostro en esas largas explicaciones de comunismo, capitalismo, ismo, ismo, ismo, de la clase de Ciencias Sociales. Melchor se apellidaba. Andaba siempre en busca de jovencitos que recitaran bien. Nunca tuve algún amigo elegido, así que no supe más del asunto de elegidosporbuenaoratoriaydicción. Me reencuentro con él ahora que estudio en la escuelasuperiormecánicayeléctricaupc: conserva su respeto por las palabras, su andar pensativo, su vestimenta formal y el copete (la calvicie le estaba perdonando). Ha cambiado de periódico: hace 5 años, en el 88, era el Unomásuno. Apresuro el paso para hurgar en los puestos de tenis del largotianguisdesantacruz.
d.
Aún en casa de los abuelos (que tenían su otra casa, la que habitaban), en una noche chelera papá remata una grabadora sanyo al carnal del Mario, el de la vulcanizadora, ese que tenía un par de medias hermanas medio guapas pero medio viejas para mí. Ahora trae a la casa una nueva sharp pequeñita en color azul vivo, mezclado con un amarillo piolín y botones y perillas en rojo. ¡Olía a plástico y componentes electrónicos nuevos! Ahí reproduciremos todos esas cintas-cassettes-kct suyas de los Beatles, de Ray Coniff, de los Turtles, de Alan Parsons, de America, de Elton John, de Tom Jones, de los Platers, de Santo & Johnny, de Cat Stevens, de los Rolling Stones. Tendremos tiempo de sobra cuando nos mudemos a “nuestra” casita, cuando seamos los cuatro que siempre debimos ser, guardadas las sanas distancias. Cuando parta extrañaré jugar béisbol de dos bases, tenis sin red, futbol y tochito conunasolajugadasopresaentercera con mis cuatesvecinos. Aunque ahora el pavimento nos estorba, nos la pasábamos mejor cuando ni siquiera había banquetas ni guarniciones y las barridas eran menos castigadas por le suelo.
e.
Papá deja el trabajo. A sus cuarenta decidió mandar a la chingada todo y arriesgarse a encontrar algo nuevo. También mandó a la chingada a los abuelos. Chinga, chinga, chinga. Se me escapa rápido le tiempo, se escabulle entre la escuela cucaracha, entre los nuevos amigos, entre los libros ilustrados de las novelas de Verne, de Dumas, de Salgari, de Andersen, de Wilde, se suceden veloces las horas cuando recaigo más en mi introspección, cuando miro más hacia adentro. Veo a papá ir y venir, platicar, narrar sus días sin trabajo. Veo a papá, eso es lo importante, lo veo más tiempo. Lo veo enfrascado riñendo con el periódico, pensando en voz alta: ¡Fraude Electoral!. Papá va tomando forma (no la redonda), comienza a dejar de ser esa figura gigante omnipotente que rige mi vida y comienza a parecerme más humano, más lleno de defectos, atiborrado de virtudes, héroe real siempre.
Las suelas de mis zapatos así como mis vestimentas de la escuela gozan ahora de sistemas de ventilación naturales que de nuevos no tenían. Mamá ya no se da abasto remendando lo remendado. Es algo muy normal. ¿que no? Mis nuevos amigosvecinos presumen de lo mismo. Grupillo de niños engreídos compitiendo por ver quien brinca más, quien chuta más fuerte, quien corre meno lento. ¿qué importa lo demás?
f.
El país, ese más preocupado, está ahora feliz. Sonríen cuando se miran al espejo y hallan enfrente la imagen de un ciudadano casideprimermundo. El licenciado Salinas, ese economista consolidado, hombre de mundo, amigo de los empresarios, noble político perteneciente a ese círculo elitista elegido divinamente que ha llegado a nosotros (luego de algunos detalles olvidables en las urnas) para traer solidaridad, para abrir al país al mundo, para ofertarle la soltura empresarial que se merece. México, país primermundista a la vuelta de la esquina, anuncia con esa dicción ineluctable el gentil presidente. Un presidente tecnócrata, que ha dejado el populismo de lado pues con su política de gobierno el México de primer mundo abolirá la pobreza, por lo cual las dádivas limosneras no serán necesarias. Supongo, este gran hombre nos legará otros hombres presidentes y aspirantes con esa visión políticoeconómicatriunfadora de país.
Todo ese pseudoproletariado con empleo estable comienza a mirarse con ambición, ahora podrán tener más, cambiar de auto, pagar una mejor escuela al niño, ya se ven. Dejarán de ser “nacos” e “indios” para ser gente de bien, ahora ya no serán destinatarios de dádivas populistas, jamás, ahora son, sin duda, sujetos directos de los cambios en la casa de bolsa, del reviraje en el tipo de cambio peso-dólar, serán desde ya esa nueva generación de clase medioacomodada (en la flojera ideológica) que se mueve en otros círculos, que visita otros ámbitos, que sin duda vive compitiendo con su prójimo por el nivel de recaudación patrimonial, aunque sea simple fachada. Es decir, se han despegado del suelo y sienten que levitan como los que más, como los verdaderamente acomodados y dueños de las voluntades políticas: viven su american-dream en suelo de la nueva españa, devenida en Nuevo México; bienestar para tu familia. Época de ciegos, hijos de televisa.
g.
En una de estas clases no-olvidables, el profesor Melchor exalta el valor del Estado con funciones muy diferentes a las mercantiles. Según él: El Estado no es un intermediario mercantil simplemente. El Estado pugna por la equidad social. Un punto porcentual menos en el PIB que haya valido para reducir la brecha injusta de clases es un logro contundente. Se debe lograr mediar entre la apertura total del mercado y el resguardo de las áreas energéticas jamás-negociables, siempre regidas por un Estado responsable. De lejos infiero que este profesor anda mal. No ha visto las noticias, no sabe que México ahora es ya la gran empresa con muchos gerentes y millones de obreros que produce riqueza. No sabe, no le han dicho que la misión del Estado no es lograr equidad sino luchar por el “éxito” e infundar esta visión a sus ciudadanos-clientes para que estos, como en una pirámide, aspiren a colgarse de este éxito. A como de lugar. Es el libre mercado. Y para vender, los artilugios de venta y las prácticas de eliminación y descalificación de contrincantes es tan normal como atroz, como en cualquier lucha entre empresas, muy común. Esto, el profesor Melchor, alias el “individuo, no lo sabe. Lo que sabe ahora el profesor es que en una de las pausas que hizo en su clase, mientras salía del aula, algunos cucarachos jijosdelmaiz le pusieron una lengüeta de zapato dentro de su portafolios, con el consabido silencio cómplice de todos los demás. De ideales no vive el individuo.
h.
18 después del 88. Poco ha cambiado para bien con los “cambios”. ¿Cambiará con los nuevos cambios anunciados? ¿a cambio más espejitos? Cambio, cambio, cambio ¿Quién es el nuevo noble hombre hijo de élite política que esta vez si le hará justicia a esa misma horda de gente (y herederos) contenida y ansiosa de sentirse en un país “chingón”, donde es normal que existan jodidos para que ellos resalten más y tengan más oportunidades de exaltar su calidad altruista haciendo donativos vía “show” de concursos, o fundación granpato en apoyo los pobres, para que puedan opinar acaloradamente sobre lo mal que funciona un estado paternal que beneficia programas sociales. “Nada que ver, o sea, pues mejor que el gobierno cree un fideicomiso mediante bancorescatado para construir esto y aquello vía empresaexfobaproa en apoyo de los que menos tienen” El mercado debe regirse por sí sólo, claro. El estado simplemente debe cumplir su función proselitista a favor del sucesor de la misma fina corriente “ideológica”. Bendito Adam Smith.
Profesor Melchor, si sigue dando la misma clase, sin duda ahora dispone de mucho material para ejemplificar ideologías, para martillar gobiernos bisuteros, demostrándonos, como siempre su capacidad de crítica. Usted no cabría en un escaño de funcionario público pues le “hacen falta carencias”.
i.
Papá, estrenando chamba, ha construido este fin de semana una ventana básica de madera muy bonita para el cuarto que nos sirve de cocina. Sí, sí le ayude. Qué bonita casa. Mama todopoderosa se recupera y la embellece más. Este es mi primer mundo aunque clan chorejas me chantajee con la posesión de otro. Qué bueno es necesitar lo que se tiene y no perder piso (aunque todavía sea el firme, quizás vengan las losetas).
j.
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Escuchando: Silvio Rodríguez - Canción en Harapos
Dos es mejor que uno... supongo :/ ]
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