Matemáticas for Dummies

*Corruptos a fin de cuentas…*
50 000 pesos en una transacción que puede juzgarse de corrupta y que fue videograbada.
Matemáticas for dummies: 30 millones de dolares que se pensaban negociar por esos videos (pensando mercantilistamente ¿cuánta utilidad se obtuvo de todas formas de ello? Aún no se acaba el usufructo de esa transacción) divididos entre 50 000 pesitos nos da una cifra equivalente a 6480, considerando un tipo de cambio de 10.80 pesos por dólar al día de hoy (aunque debiera calcularlo para hace un par de años). Es decir que tendría que haber existido una transacción con ligas como las de Bejarano esta misma cantidad de veces: 6480, es decir, equivalente a una diaria por diecisiete años y nueve meses.
Unos trafican como golosinas los niños y son capturados in fraganti, expuestos públicamente, y otros trafican de verdad cifras abultadas por otras vías, en materia política; negocios de adultos, de las verdaderas grandes ligas, de las que no se ven, de las que se sienten y tienen verdadero peso en las decisiones políticas de un país.
Lo que sabíamos queda confirmado.
Corruptos a fin de cuentas. Acepto. Acepto. Acepto. Ineluctable verdad.

*Los por qué del porque.*
Respeto al ciudadano que dice: me siento mejor que la bola de jodidos y es por eso que me pongo del lado de aquellos que tienen dinero y poder, pues sé que a su lado, a pesar de humillaciones no pasaré hambre porque no perderé; estoy de su lado porque ellos además me contagian de esa imagen que da el poder y yo no quiero jamás poseer la imagen de quien no lo tiene, de quien tiene que luchar por vías sacrificadas por lo que quiere. Los sigo con devoción aún en sus fechorías porque así es el mundo, por que así es que existen las guerras, por que así es como uno toma lo del otro, porque el más fuerte debe ganar porque así es nuestra naturaleza; estoy con ellos con esa ceguera fascista de alguien a quien le han inculcado que es el mejor, que debe ser exitoso siempre (justo como se les hizo saber a aquellos frustrados alemanes que se creían aún la mejor sociedad del mundo de aquel tiempo post primera guerra mundial y dieron cabal apoyo al exterminio de los “menos” de los que no merecían convivir con ellos en la supremacía de su existir). Estoy con ellos porque la dócil civilidad de mi existir no debe ser quebrantada por nada, por ningún motivo por justificado que parezca, porque mi paz legendaria de ser superior vale más que la buscada paz de quien no vive en paz desde hace mucho y así debe quedarse. Estoy con ellos y, sintiéndome parte de tal élite, me mofo de la estúpida rebelión de los jodidos, de los seguidores de un loco, de un peligro, de quien se aferra al poder, de quien ha tomado secuestrada a una ciudad sin motivo alguno, sin justificación, porque, repitiendo, nada justifica la perturbación de la suprema paz de quienes pagan por ella, valiéndose de medios injustos muchas veces. Estoy con ellos por que estoy al frente de una guerra que habremos de ganar pues tenemos todas las herramientas para aplastarlos, para desgastarlos, para desmoralizarlos, para humillarlos, para dejarles en claro quién tiene las riendas y a quien se debe respetar. Estoy con ellos porque nunca jamás a su lado pasaré por indio, por naco, por jodido, por necesitado. Estoy con ellos por una convicción inquebrantable como mi alma redimida.
Respeto a mucha gente, pero aún no conozco al ciudadano con esta idiosincrasia al cual respetar, a ese que se descubre, que se postra de frente y confronta directamente. Sólo hallo a muchos con esta mentalidad que van cándidos ensartando de soslayo ponzoña. Muchos otros hay que discrepan por razones mucho más de fondo, con mucho de convicción, y así se les conoce, sin tapujos.
¿Cuántos más por qué?

*Quizás no sea esa la idiosincrasia…*
Enfrascados en la ficción de ese cine ramplón de Hollywood quizás muchos le den ese mismo valor ficticio a los hechos que se viven y confirman aquí: Leen, ven, escuchan sobre esa realidad que tiene mucha verosimilitud con su realidad pero que no deja de parecerles ficción. Alejados del medio de comunicación quizás se dicen para sí:”La película que vivo en este país tiene efectos espectaculares, geniales efectos especiales y un argumento estupendo como de telenovela de azcárraga”. Quizás se engañen pensando que esos personajes envestidos en caracteres de grandes políticos y empresarios corruptos después de todo no sean malos, y no deban ser tomadas por ciertas las evidencias en su contra del filme. Llegan a casa, se acomodan frente a su computadora y envían correos chistosos, chispa, nostálgicos, de humor político, despepitan contra aquello que altera el orden, haciéndolo de forma exaltada. Después van y duermen plácidamente, sueñan con angelitos (blancos) y se saben descansando en paz.
La vida es así. Las instituciones son así.
Se debe vivir en paz.
Escuchando: Un misil en mi Placal - Soda Stereo



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