
Un blog. Un web log, un we blog. De eso se trata, ¿qué no?
En un principio fueron los diarios. Esa rutina epistolar para sí mismo que pretende por principio de cuentas plasmar en un medio físico, comúnmente papel, lo que nos acontece, lo que pensamos, lo que reflexionamos. Su variante son esa suerte de diarios en audio, grabados en medio electrónico sea cassette, en disco duro, en procesador de texto, incluirles video, etc. Se trata verternos fuera, y esperar postergarnos por tiempo indefinido y que quede constancia de ello. Los diarios son en exceso personales, casi nunca compartidos, son confidencias para nosotros mismos esperando no traicionarnos al exponerlos a opiniones de “otros”. Es por diarios que se llega a conocer finalmente y de forma póstuma a alguien; así de iluminadores pueden llegar a resultar, quizás a destiempo.
La rutina epistolar con otros es una variante del anterior. Es comunicarse con alguien más, en simulación de diálogo cara a cara. Es postergarse en otro haciendo al otro postergarse hacia uno. Es necesidad de compartir lo que queremos, como lo queremos y cuando lo queremos, en espera de reciprocidad, algunas veces. Sus formas han cambiado hacia el uso de medios electrónicos (acompañados de su inmediatez y practicidad, delegando el romanticismo de los primeros), con sus diferencias salvables. Como sea que se manifieste, con él se llega a otro nivel, a aquel de abrirse hacia otro, otros, otras y contemplar el mundo de estos.
Si el objetivo es llegar a muchos más, habiendo librado la barrera del yo y estos para alcanzar a aquellos, las formas hasta hace unos años eran muy limitadas; sólo siendo columnista de algún diario y/o revista quizás. Algo verdaderamente limitado. Un paliativo de esta necesidad de abrirse a otros es el chat, es el llegar a plaza pública cibernética y hacerse de conocidos. Hay infinidad de foros IRC qu sirven perfectamente bien para estos fines, para comunicarse, para crear un a comunidad, para compartirse cosas.
Pero faltaba algo. Esa necesidad de llegar a otros con un aura de formalidad, de esencia mayor, de regresar al origen del diario y la carta y hacer un revoltijo cultural y contracultural.

Llegó pues el blog hace varios años, emergiendo de esa forma de hacer diarios en computadora. De ser un diario electrónico evolucionó hacia una forma de abrirse a una comunidad, a aquella con herramientas tecnológicas capaces de llegar él. Dio un salto del ensimismamiento hacia la extroversión, y es entendible considerando que quien está en contacto con computadoras en red muchas veces tiende ser menos sociable en sentido clásico y se torna hacia la socialización cibernética, donde además puede gozar de reservado anonimato y/o espacio para sí, en una relación aparentemente más autónoma.
Se ha pretendido que un blog común debe ser una expresión personal en forma de diario ordenado cronológicamente que permita hacer comentarios a cada entrada y que pueda accederse a los anteriores. Este blog en teoría debería cumplir con ciertos protocolos de hechura que varían de un host o programa a otro. Tecnicismos. Algo que quizás sí raye en lo ilógico es el hecho de querer encerrarle en un aura de sentido social, es decir, de querer definir al blog como un medio donde deben por fuerza exponerse temas interesantes y mucho rollo de esos de personas en extremo conservadoras.
A fin de cuentas a un medio de expresión lo hacen quienes lo emplean, se le llega democratizar de alguna forma, y por ende el blog evolucionará (involucionará dirán otros) hacia las necesidades de estos usuarios.
Se le critica:
Que se use casi como su fuera un chat, donde los comentarios se asemejan más a eso. Que se haga así no resta importancia a la esencia de la comunicación que se logra a fin de cuentas y no da meritos a quienes hacen uso de los comentarios para entablar tratados interpretativos, analizadores, cuestionadores.

Que se haga un mal uso del “lenguaje”. Tema controversial, pues aunque podamos siempre juzgar la forma de modificar la lengua a su modo otros, no podemos negar que la lengua está siempre en evolución, la hacen quienes la emplean para comunicarse de forma más accesible. Que se usen anglicismos, barbarismos, galicismos, que se haga uso de jerga, que se omitan reglas gramaticales, ortográficas, sintácticas no debe restar la importancia del hecho de que si existe alguien que acuda a ese blog y entable comunicación con el autor entonces el objetivo se ha cumplido. De lo contrario el propio medio le irá excluyendo, relegando. En vista de lo pululante de este tipo de blogs sólo acierto a decir que funcionan para un tipo específico de gente que crea así su comunidad. Así de simple.
Que exhiba imágenes y texto prosaicos. Esto, a fin de cuentas sólo obedece a una cuestión moralista y en todo caso hace resaltar que se puede emplear el albedrío para no acudir a esos blogs. Sentenciar lenguaje e imágenes equivale a censurar toda la forma de expresión de los blogs. Alguien con una moral de esas harto peculiares podría juzgar el hecho de que hombres y mujeres puedan comunicarse en este tipo de foros y apuntar en ello una falta de acuerdo a sus preceptos. Luego entonces quién puede tener calidad moral para juzgar lo correcto e incorrecto.

Que se molesten por comentarios hechos en su espacio. Alguna vez alguien respondió a un comentario hecho en su espacio y que no le agradó, que “a fin de cuentas uno escribe para sí mismo”. Puede ser, pero si se sube algo a un blog conectado a la red de redes sin restricción entonces no se escribe para sí mismo y se hace tonto uno sólo. Al estar expuesto al medio se debe estar preparado para afrontar las consecuencias que esto conlleva, es decir, el hecho de que la gente opina y comenta lo que mejor le parece sobre lo que quiere y puede acceder a leer. De otra forma que haga uso exclusivo del correo electrónico comunicándose exclusivamente con su lista de distribución confiable en comentarios amigables.
En fin. Está en boga, está en todos lados, se expande y eso implica cambios, evolución. Quien se amarre a una sola forma de verle no estará listo para llegar a su siguiente nivel, pues todo tiende a eso en esta era cibernética. Úsarlo como mejor podamos y queramos es la única consigna, con tal de lograr el fin único de todos sus predecesores: COMUNICARSE
¡Blog x blog, posteo x posteo!